El Monte, el alunicero del Seat León que mató a su suegro en las Tres Mil

El autor del último crimen ocurrido en Sevilla tiene un amplio historial delictivo con 56 detenciones, la mayoría de ellas por robos

En 2018 ingresó en prisión por participar en más de 25 asaltos a comercios mediante alunizajes

Es primo de uno de los mayores especialistas en los robos con fuerza de la capital andaluza

El Monte, el alunicero del Seat León que mató a su suegro en las Tres Mil
El Monte, el alunicero del Seat León que mató a su suegro en las Tres Mil / Rosell

El detenido por el último homicidio ocurrido en Sevilla es un delincuente al que se conoce por el sobrenombre del Monte. Francisco G. M., de 33 años, acumula en su historial delictivo 56 detenciones, casi el doble de su edad. Pertenece a un histórico clan del Polígono Sur que se ha vinculado tradicionalmente con el tráfico de drogas y que últimamente se dedica al cultivo de marihuana en el barrio, como ha ocurrido con muchas de las familias que vivían de la venta de estupefacientes en esta zona de la ciudad.

El Monte tiene en su expediente arrestos por todo tipo de robos, si bien se especializó en los robos con fuerza mediante el método del alunizaje. Esta técnica, importada de la capital de España pero que ha tenido un gran seguimiento en el Sur, consiste en empotrar un coche robado contra el escaparate o la persiana de seguridad de una tienda para destrozarla y entrar rápidamente al interior para llevarse la mayor cantidad de mercancía posible en poco más de dos minutos, tiempo suficiente para huir antes de que llegue la Policía.

Uno de los mayores aluniceros de Sevilla es precisamente su primo, José C. M., alias Cheíto, que supera el centenar de detenciones y que ha protagonizado numerosas persecuciones con la Policía, a veces poniendo en grave riesgo la seguridad de terceras personas. Cheíto lideró varias bandas de aluniceros especializadas en robar utilizando coches a modo de ariete. Sus vehículos preferidos eran los Seat León de modelos antiguos, que sustraían a menudo para utilizarlos de abrelatas.

Cheíto fue detenido en 2018 tras una persecución desde el Aljarafe hasta el Parque de los Príncipes, cuando fue sorprendido en compañía de otros dos delincuentes esperando para robar en una casa. En agosto de 2019, con trece reclamaciones judiciales en vigor y convertido ya en uno de los delincuentes más buscados de Sevilla, lo detuvo la Policía Nacional tras otra persecución desde Dos Hermanas hasta las Tres Mil Viviendas, donde intentó sin éxito buscar refugio.

Robo mediante alunizaje en una tienda de bicicletas.
Robo mediante alunizaje en una tienda de bicicletas. / Juan Carlos Vázquez

Su banda, sin embargo, cayó entre medio de estos dos arrestos. Uno de sus miembros más activo era el Monte. En mayo de 2018, la Guardia Civil desmanteló la banda del Seat León, que estaba considerada como una de las organizaciones de aluniceros más activas de España. En Sevilla ha habido varias bandas del Seat León, al igual que varias del BMW, y no siempre sus componentes son los mismos, sino que van cambiando. Esta, a la que pertenecía el Monte, fue sin duda una de las que más comercios asaltó.

Estaba formada por hasta 13 jóvenes de Los Pajaritos (Monte residía en este barrio hasta el homicidio, aunque procede del Polígono Sur) y Torreblanca. La Guardia Civil, en la llamada operación Valdivias, logró imputarles al menos 25 robos con fuerza en otros tantos establecimientos de las provincias de Sevilla, Cádiz y Badajoz. Los investigadores creen que protagonizaron varias decenas de asaltos más, aunque no todos pudieron probarse.

En Sevilla sí se les pudo acreditar su participación en un alunizaje ocurrido en el Media Markt de Santa Justa en enero de 2019, así como el robo de una empresa de paquetería de Camas y de un estanco en Estepa, entre otros. Se les investigó por numerosos asaltos a las perfumerías de la cadena Aromas, que llegaron a sufrir hasta cuarenta robos en un mismo año.

Los delincuentes se dedicaban a robar turismos de los modelos Seat León antiguos y Seat Ibiza. Eran capaces de sustraerlos en cuestión de segundos utilizando un clonador de señal de apertura. Con estos vehículos se desplazaban y los utilizaban también para empotrarlos contra los escaparates y persianas de seguridad de los comercios. La banda era tan activa que cometía robos hasta tres veces por semana. Sus principales objetivos eran tiendas de telefonía móvil, perfumerías, estancos y empresas de paquetería. La Guardia Civil recuperó diez coches, además de multitud de efectos procedentes de los robos.

La operación la dirigió la Guardia Civil de Cádiz, puesto que se inició tras un robo en una tienda de telefonía móvil de Chipiona. Los sospechosos rompieron los cristales del escaparate con mazas. Tras acceder al interior, sustrajeron gran cantidad de material. Los investigadores supieron de la existencia de un grupo criminal afincado en Los Pajaritos y Torreblanca, que se había especializado en el robo de Seat León y Seat Ibiza. Eran tan especialistas en esto que llegaron a robar un coche al día.

La banda alquilaba turismos a nombre de personas afines a los asaltantes y se desplazaban con ellos por las provincias de Sevilla, Cádiz y Badajoz. Así realizaban una serie de vigilancias sobre sus objetivos. Una vez seleccionado el comercio que iban a desvalijar, estrellaban uno de los cohes robados.

Lo hacían dando marcha atrás hasta romper el escaparate o la persiana. En un par de minutos se marchaban del lugar cargados con su botín, que pasaban a los coches alquilados. El vehículo robado lo dejaban luego abandonado en cualquier sitio. Al día siguiente, vendían la mercancía robada a un receptador, que les pagaba en metálico.

El ritmo de vida que llevaban era tan frenético que el dinero les duraba pocos días, por lo que tenían que volver a robar para conseguir más. La Guardia Civil destacó, cuando informó de aquella operación, que "este frenesí impuso a los investigadores un ritmo impresionante de trabajo, entre seguimientos, gestiones judiciales, labores policiales y miles de kilómetros de desplazamientos para poner freno a estos delincuentes".

El instituto armado realizó seis entradas y registros simultáneos, que culminaron con la detención en un primer momento de ocho miembros del grupo. En los días siguientes fueron arrestados los otros cinco que faltaban. A todos ellos se les imputaron delitos de robos con fuerza, robo o hurto de uso de vehículos y pertenencia a grupo criminal. Varios de ellos, incluido el Monte, entraron en ese momento en prisión.

Antes de esta frenética actividad como alunicero, el Monte se había iniciado en la delincuencia desde muy joven. Ya siendo menor de edad estuvo interno en reformatorios, de los que alguna vez se escapó. En marzo de 2009, cuando tenía 19 años, fue detenido por su participación en un atraco con un cuchillo en un supermercado del Cerro del Águila.

Entró en el local con el rostro cubierto con un pasamontañas, en compañía de otro delincuente, y sustrajo diversas pertenencias del personal y dinero. Poco después, ambos ladrones fueron localizados en las Tres Mil Viviendas y se inició entonces una persecución por las calles del barrio, en la que participaron varios patrulleros de la Unidad Adscrita y de la Policía Local.

Finalmente fueron detenidos en la carretera de Su Eminencia, tras ofrecer una fuerte resistencia y llegando a lesionar a varios de los agentes que participaron en la intervención. A los detenidos les fueron intervenidas varias armas blancas utilizadas para cometer el atraco. Además, el coche en el que iban era robado.

Fue esta la primera vez que ingresó en prisión, a la que volvería en 2018 tras la operación contra la banda del Seat León y a la que regresó por tercera vez tras el homicidio cometido el 5 de septiembre en la calle Maese Pérez, en el Polígono Sur. En su ficha policial figuran detenciones por hurtos, robo de vehículos, robos con fuerza, lesiones y malos tratos. Fue precisamente una paliza a su mujer la que precedió el crimen.

La tarde del 5 de septiembre, la Policía acudió al domicilio del Monte, en Los Pajaritos. Éste había propinado una paliza a su mujer. Los agentes se entrevistaron con la agredida y le ofrecieron ayuda. Ella no quiso denunciarlo, pero sí admitió que la llevaran a casa de su madre.

Horas después, a las once menos cuarto de la noche, el agresor fue a buscar a su mujer a la vivienda de la madre, en la calle Maese Pérez, en el Polígono Sur. Allí estuvo increpando a su pareja y gritándole para que bajase. Como ella no salía, comenzó a romper los cristales y pinchar las ruedas del coche de su suegro, José Manuel M. G., padrastro de su mujer.

Al ver que le estaban destrozando el coche, este hombre bajó y comenzó a discutir con su yerno. Éste se marchó, pero volvió después con dos cuchillos. Se dirigió a su suegro y le asestó dos puñaladas por la espalda. Una de ellas le dio en el costado y otra en las lumbares. Una de las lesiones le llegó a órganos vitales y fue mortal. Acto seguido, el agresor se marchó del lugar.

La mujer del presunto homicida fue trasladada a las dependencias policiales por su seguridad y finalmente denunció a su pareja por agresión y amenazas, activándose así el protocolo de víctima de violencia de género. La Policía desplegó un dispositivo por la zona para localizar a su marido, que fue detenido en Los Pajaritos unas doce horas después.

Ofreció, según la Policía, "una resistencia y violencia desmedidas para eludir la detención". Terminó lesionando a cuatro de los agentes que intervinieron y destrozó las puertas del vehículo policial que lo trasladó a la comisaría. Al Monte se le imputan los delitos de violencia de género, amenazas y lesiones a su pareja, homicidio y atentado a los agentes de la autoridad. Desde su arresto está en prisión provisional.

El 12 de septiembre, el juzgado de Instrucción número 5 de Sevilla emitió un auto que acuerda la apertura del un procedimiento para el juicio ante un jurado popular. El pasado viernes, 16 de septiembre compareció ante el juzgado, que ha calificado en un principio los hechos de asesinato y también le ha abierto diligencias por violencia machista.

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