Horario de verano

Cómo afecta el cambio de hora al confinamiento por el coronavirus

Cómo afecta el cambio de hora al confinamiento por el coronavirus Cómo afecta el cambio de hora al confinamiento por el coronavirus

Cómo afecta el cambio de hora al confinamiento por el coronavirus

El último fin de semana de marzo los los españoles cambiaremos la hora, pasando (uno de los últimos) del horario de invierno al horario de verano. 

Será en la madrugada del sábado 28 de marzo de 2020 al domingo 29 de marzo, cuando a las 2 serán las 3; es decir, se adelanta el reloj una hora y, por lo tanto, dormimos una hora menos y ganaremos una hora de luz. 

Sin embargo, este año el cambio de hora es especial. Al hecho de dormir menos, estar más cansados al principio, y el hecho de que los niños no se quieran acostar hasta que oscurezca (lo que será una hora más tarde), hay que tener en cuenta la prohibición de salir a la calle a causa del coronavirus.

Así que a millones de españoles de todas las edades, el cambio al horario de verano nos pillará en nuestros hogares. De momento, y hasta que pase esta pandemia, niños y mayores no podremos disfrutar de las tardes largas, el aumento de la temperatura y la llegada de la primavera.

Hoy en día, la mayoría de los dispositivos de uso diario están conectados a las redes y ya efectúan este cambio de manera automática, pero habrá que recordar la opción manual para aquellos que no tienen esta posibilidad, como los relojes de coche o de pulsera.

Confinados en casa. Confinados en casa.

Confinados en casa.

Tardes más largas

¿Cómo afectará a nuestro organismo? En casos normales, la llegada de este cambio horario nos causa alegría porque las tardes se hacen más largas y se puede disfrutar más de los paseos, el parque o las actividades de ocio y tiempo libre. Como ahora estamos confinados en nuestros hogares para intentar acabar con la pandemia del coronavirus, las tardes se harán interminables y podemos sufrir ansiedad por salir a la calle, tristeza por no disfrutar del sol y las buenas temperaturas y también cansancio, ya que dormiremos una hora menos. 

Lo importante para que nuestro organismo no sufra más de lo normal es mantener los horarios. Las rutinas de la mañana para niños y adultos; poner el despertador con la hora ya cambiada y por la noche, bajar las persianas que los bebés y niños más pequeños puedan conciliar el sueño.

Disfrutar de balcones y terrazas

Ante la situación especial de confinamiento en nuestros hogares, una buena opción para hacer más llevadero el cambio horario es dormir una pequeña siesta. Miles de trabajadores están realizando su jornada laboral desde casa, por lo que pueden aprovechar esta situación para recuperar la hora perdida de sueño tras el almuerzo. 

La siesta no debe ser muy larga. Se puede recostar en el sofá durante unos 15 minutos, hasta que nuestro organismo se aclimate al horario veraniego.

Otra opción es disfrutar de balcones, jardines o azoteas. Todas aquellas personas que vivan en adosados, casas particulares, en el campo o en áticos pueden salir a disfrutar de la recién ganada hora de luz. A las 20:00 horas todavía será de día, así que, ¿por qué no leer un buen libro, tomar un aperitivo o hablar con los familiares mientras se respira la primavera?

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