El cuerpo, medio de relación
En los primeros años de vida, la psicomotricidad juega un papel muy importante, porque influye valiosamente en el desarrollo intelectual, afectivo y social del niño favoreciendo la relación con su entorno y tomando en cuenta las diferencias individuales, necesidades e intereses de los niños y las niñas.A nivel motor, le permitirá al niño dominar su movimiento corporal. Además permitirá la mejora de la memoria, la atención y concentración y la creatividad del niño. A nivel social y afectivo, permitirá a los niños conocer y afrontar sus miedos y relacionarse con los demás.
El bebé, una vez que nace, atraviesa por distintas etapas de maduración caracterizadas por reflejos comunes según la edad. La estimulación no es simplemente una serie de ejercicios, masajes y caricias si no actuar conociendo cada paso del proceso de formación de la estructura cerebral humana. Durante el primer mes es beneficioso colocar al bebé boca abajo y estimular a que levante la cabeza. Una manera sencilla de lograrlo es mediante la utilización de un sonajero. Durante el tercer y cuarto mes hay que estimular al bebé para que mantenga sus manos abiertas e incentivarlo a que toque cosas utilizando objetos de colores y consistencia blanda. Durante esta etapa también conviene hablarle mucho para estimular su sonrisa y pataleo. Durante el quinto y sexto mes se trabaja para que permanezca sentado con apoyo de sus manos en frente de su cuerpo. Una buena forma de lograrlo es ofrecerle juguetes de diferentes texturas para que se entretenga. Durante el séptimo y octavo mes lo ideal es que el bebé se coloque en cuatro patas y gatee. Esto le permitirá cierta independencia y, además, le ayudará a preparar sus piernas y brazos para la marcha. Durante el décimo mes y el año hay que estimular su marcha independiente. Para esto inducirlo a perseguir un objeto que llame su atención o a llegar hasta alguien que lo espera con los brazos abiertos.
La psicomotricidad en los niños se utiliza de manera cotidiana, los niños la aplican corriendo, saltando, jugando con la pelota. Se pueden aplicar diversos juegos orientados a desarrollar la coordinación, el equilibrio y la orientación del niño, mediante estos juegos podrán desarrollar, entre otras áreas, nociones espaciales y de lateralidad como arriba-abajo, derecha-izquierda, delante-atrás.
Josefina Sánchez Ediciones Aljibe Archidona, 2008.
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