Sociedad

El desfile de graduación de la policía en Egipto impacta a las redes

¿El desfile del orgullo? No. La graduación de los policías de Egipto ¿El desfile del orgullo? No. La graduación de los policías de Egipto

¿El desfile del orgullo? No. La graduación de los policías de Egipto / Archivo

La graduación de los policías de Egipto ha causado un revuelo mundial. Las imágenes hablan por sí solas y lo que debiera parecer un acto serio frente a las autoridades del país que une el noreste de África con Medio Oriente, se ha convertido en un desfile que nada tiene que envidiar al Día Internacional del Orgullo Gay.

Varias carrozas, eso sí, decoradas con tonalidades sobrias, trasladaban a un centenar de recién graduados de la policía de Egipto. Arrastrados por la fuerza de los 4X4, los nuevos cuerpos de seguridad presumían de músculo, un músculo que brillaba al sol debido a los litros y litros de aceite que habían derrochado por unas figuras esculpidas por horas y horas de gimnasio y algún retoque de Winstrol.

Este acto puede hacer resurgir algún que otro sentimiento encontrado. Por un lado, Egipto se caracteriza por ser un país milenario, cuya población se hace fuerte echando la vista atrás y enorgulleciéndose de los grandes faraones de épocas pasadas y del reinado de un mundo que llegó a ser suyo. Por ello, los más antiguos han visto en este desfile una especie de falta de respeto a la vieja guardia. Se dice que los antiguos policías de Egipto eran duros y no dudaban en castigar con azotes, mutilaciones o la muerte a aquellos que osaran incumplir la ley.

Por otro lado, estamos en pleno 2020. las grandes pirámides se han invertido y ahora, la libertad de pensamiento, expresión y gustos debe ser, no un derecho, sino una cuestión que pasara desapercibida, algo que demostraría que la sociedad asume el respeto por la libertad de los seres humanos.

'Carne de meme' en redes sociales

Sea como fuere, el acto de graduación de los policías egipcios ha causado gran revuelo en las redes sociales. Respuestas contrarias, risas y libertad a raudales. Lo cortes no quita lo valiente. El año pasado, las fuerzas de seguridad del país hicieron una demostración de su poderío; abdominales, flexiones, dominadas y gritos que ya de por sí era para sacar la bandera blanca.

En definitiva, Egipto es contradictorio. Es capaz de realizar actos como este donde la libertad parece por una vez asomarse por sus fueros, que condena a prisión a un presentador por entrevistar a un gay al grito colérico de que "despreciaba así la religión, el libertinaje y propagación de la homosexualidad". Los tiempos cambian, las pirámides se han invertido y Egipto debe saber que hay vida más allá de los grandes faraones y la represión de un pueblo.

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