Fake News en redes

Bulo: Es falso que el 5G o la banda de 60 GHz causen colapsos respiratorios

Un logo del 5G sobre una ciudad Un logo del 5G sobre una ciudad

Un logo del 5G sobre una ciudad

Es falso que la quinta generación de tecnologías de telefonía móvil (5G) o la banda de 60 GHz causen un "shock respiratorio o hipoxia cerebral", como aseguran mensajes difundidos en redes sociales que denuncian inexistentes efectos perjudiciales sobre el flujo de oxígeno en la sangre.

En los últimos días han circulado en Twitter y Facebook mensajes en los que se afirma que el 5G "es una frecuencia que absorbe el oxígeno allá por donde penetra", antes de añadir que "la banda de 60 GHz (5G) incide sobre la hemoglobina de manera perjudicial" y "rompe el flujo habitual de oxígeno en la sangre".

Para respaldar esas afirmaciones, sus autores aseguran que el Gobierno español "lo reconoce" en una publicación del Boletín Oficial del Estado (BOE) del 13 de junio de 2018 a la que enlazan sus comentarios y en la que se señala que "debido a la gran absorción del oxígeno, se reducen los requisitos de planificación de frecuencias en esta banda".

Datos: Estas afirmaciones carecen de rigor científico, como pone de manifiesto el hecho de que confundan la tecnología 5G con la banda de 60 GHz o que vayan en contra de las conclusiones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y tergiversan el sentido de una resolución del Gobierno que nada tiene que ver con esos riesgos inexistentes.

"Una absoluta falacia"

El director científico del Comité Científico Asesor de Radiofrecuencias y Salud (CCARS), el médico epidemiólogo Francisco Vargas, manifiesta en declaraciones a EFE que "es una absoluta falacia que no tiene ningún fundamento científico" decir que las ondas electromagnéticas "absorben el oxígeno de la sangre".

Sobre la publicación del BOE en la que se afirma que existe "una gran absorción del oxígeno", explica que esa descripción se enmarca en las "interferencias" que pueden "influir en la calidad" de la emisión de las ondas electromagnéticas.

Se trata, por tanto, de un factor que condiciona la estabilidad de la comunicación, no una consecuencia del uso de esta tecnología.

De hecho, la norma publicada en el BOE el 13 de junio de 2018 -una resolución de la Secretaría de Estado para la Sociedad de la Información y la Agenda Digital- no hace referencia al 5G, sino que establece unos criterios para la frecuencia de distintos anchos de banda.

EL 5G no utiliza la banda de 60GHZ

En función del uso al que se destine, el 5G emplea una banda de 700 megahercios (MHz) y otra entre los 3,4 y los 3,8 GHz. En el futuro está previsto que también ocupe una frecuencia de 26 GHz. No utiliza la banda de 60 GHz ni por el momento se espera tampoco que la emplee.

Para Vargas, esta confusión se debe a que quienes propagan estos mensajes desconocen el espectro electromagnético, lo que les lleva a generalizar y meter "en un cajón de sastre" todas las frecuencias para intentar justificar que su utilización es "muy perjudicial".

El epidemiólogo subraya que el 5G es una tecnología conocida de la que -hasta el momento y con la "mucha precaución" que siempre hay que hablar en ciencia- no se conocen "efectos en la salud de las personas de ningún tipo".

"El 5G no es una tecnología supernueva, ni desconocida, ni rara. No, simplemente utilizamos otras autopistas, por así decirlo, otro tipo de carreteras para llevar el mismo vehículo", ilustra el director científico del CCARS, una institución independiente que asesora a las administraciones públicas, financiada por el Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicaciones (COIT).

Sin riesgos para la OMS

La Organización Mundial de la Salud (OMS) tampoco ha detectado riesgos en el uso de la tecnología 5G, como expone en un documento explicativo del 27 de febrero de este año.

"Hasta la fecha, y después de muchas investigaciones realizadas, no se ha relacionado causalmente ningún efecto adverso para la salud con la exposición a tecnologías inalámbricas", indica la OMS.

El director científico del CCARS también recalca: "Los límites de exposición a los que vamos a estar sometidos cuando se desarrolle el 5G y se amplíe son exactamente los mismos que tenemos ahora".

Vargas añade al respecto que todos los estudios de mediciones de exposición a las radiofrecuencias de diferentes poblaciones publicados en España y en el resto de Europa dan resultados muy por debajo de los límites seguros, fijados en las legislaciones española y comunitaria.

Sobre este apartado, la OMS apunta: "Actualmente, la exposición de las infraestructuras 5G a alrededor de 3,5 GHz es similar a la de las estaciones base de telefonía móvil existentes".

Sin embargo, matiza que "con el uso de múltiples haces de antenas 5G, la exposición podría ser más variable en función de la ubicación de los usuarios y su uso".

"Dado que la tecnología 5G se encuentra actualmente en una etapa temprana de implementación, el alcance de cualquier cambio en la exposición a los campos de radiofrecuencia aún está bajo investigación", agrega la Organización Mundial de la Salud.

Objeto habitual de mensajes falsos

El despliegue de las redes de 5G es objeto habitual de falsedades que lo vinculan a la propagación de la COVID-19 o que atribuyen a la Unión Europea la confirmación de efectos perjudiciales para la salud de esta tecnología.

Estas acusaciones carecen de fundamento, pues las ondas 5G no pueden interactuar con un virus y la UE, que ha advertido contra este tipo de desinformación, impide los riesgos para la salud con la fijación de niveles máximos de exposición a redes móviles 50 veces inferiores a los límites que pueden ser perjudiciales.

Según concluye Vargas, "no hay motivo para alarmar ni para pensar que esto es algo nuevo", porque no se trata de una tecnología diferente de la que permite hacer llegar la señal de la radio o de la TDT a los hogares.

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