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Sostenibilidad

La huella ecológica del aguacate podría precipitar la caída de su actual 'reinado'

La huella ecológica del aguacate podría precipitar la caída de su actual 'reinado'

La huella ecológica del aguacate podría precipitar la caída de su actual 'reinado'

El aguacate se ha convertido, en los últimos años, en uno de los alimentos más usados en la gastronomía. En tostadas, en batidos, en ensaladas, en aperitivos, en salsas o incluso crudo, cualquier uso culinario que uno pueda pensar ha sido ensayado con el aguacate. 

Uno de los motivos principales de este boom del aguacate ha venido de la mano de numerosos estudios que han puesto sobre el tablero de actualidad las innumerables propiedades de este producto. Se trata de un alimento rico en ácidos grasos monoinsaturados, magnesio, potasio, vitaminas C, E y B6. Además, diversas entidades alimentarias han corroborado su eficacia en la reducción de los niveles de colesterol. Parece casi un alimento mágico, no obstante, recientemente se está valorando la huella que la producción excesiva de aguacates está dejando en el planeta. 

Mala praxis de los países exportadores

Los datos hablan por sí solos, y es que, en los últimos años, se ha disparado el cultivo y la importación de este superalimento. Por ejemplo, Estados Unidos, uno de los mayores importadores del aguacate, ha pasado de 345 millones de kg en 2010 a 928 millones en 2017. México, que parece ser el principal país exportador, facturó en 2017 896.5 millones de toneladas de aguacate exportadas.

El problema reside en que para cultivar un kilo de aguacates, se necesitan 2.000 litros de agua. Esta cantidad ingente de agua es cuatro veces mayor que la que se necesita para producir un kilo de naranjas y diez veces mayor que la necesaria para cultivar un kilo de tomates. 

Esto lleva a que los países productores del aguacate se encuentren frente a graves problemas medioambientales, principalmente por el hecho de que la gran cantidad de agua que necesitan para la producción del producto se está restando de la que consumen los animales y habitantes. Además, en el caso de México, tal y como declaró el periódico La Vanguardia, "muchos agricultores han llegado a quemar amplias zonas de bosque para convertirse al monocultivo de aguacate".

Esta situación ha sido investigada por el periódico británico The Guardian, que ha publicado cómo en la provincia de Petorca, en Chile, "muchas plantaciones de aguacate instalan cañerías y pozos ilegales con el objetivo de desviar el agua de los ríos para irrigar sus cultivos". El resultado, como es previsible, ha terminado por secar los ríos y ha provocado una bajada considerable en los niveles de agua subterránea, lo que ha sumido a la región en una "profunda sequía regional".

¿Qué posibles soluciones hay?

La cuestión es que, al tratarse de un producto que ha terminado por convertirse en el motor económico de determinadas zonas, será potestad de los órganos superiores frenar este abuso desmesurado de los recursos naturales. 

El consumidor de a pie todo cuanto puede hacer es, cuando vaya a adquirir aguacates a la frutería o a los supermercados, estar atento en a la etiqueta para saber cuál es su lugar de procedencia, así como si el producto ha obtenido certificaciones de sostenibilidad social, ambiental o económica.

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