Del manantial al organismo

Hidratación

El agua de manantial, especialmente de mineralización débil y baja en sodio, ayuda a la prevención de cálculos renales y es la más recomendada en personas con hipertensión.

Las cantidades de sodio, magnesio y calcio del agua embotellada  influyen en su perfil dietético.
Las cantidades de sodio, magnesio y calcio del agua embotellada influyen en su perfil dietético.
Ramiro Navarro

20 de julio 2013 - 01:00

El agua representa el 60% de todo el peso corporal. Así, una persona de 75 kilos de peso, tiene alrededor de unos 45 litros de agua y aproximadamente unas pérdidas diarias de 2.500 mililitros. Se considera que la comida (principalmente comiendo frutas y vegetales) aportan entre 500 y 900 mililitros de diarios de agua, esto significa que para cubrir las pérdidas hemos de ingerir diariamente un mínimo de entre 1250 y 1650 mililitros de agua. Uno de los factores que influyen en los beneficios para la salud del agua es su mineralización. El número de manantiales registrados en España es algo superior a 2.000. De éstos, medio centenar ha dado lugar a plantas de embotellamiento de agua y un centenar, a estaciones termales activas.

La legislación actual distingue entre distintos tipos de aguas: las de consumo público envasadas, las aguas preparadas, las aguas de manantial y las aguas minerales naturales. Según las aproximaciones realizadas hace tiempo por geógrafos españoles y publicadas en Geographicalia, las aguas menos mineralizadas de España se dan en las estribaciones de la Sierra de Guadarrama, en el Sistema Central y las más mineralizadas, en torno al Sistema Ibérico. El contenido en sulfatos es especialmente alto en estas aguas y también en las de Lérida, Zaragoza y Murcia.

La mineralización del agua incide en su perfil saludable. Las aguas de mineralización bajas son más adecuadas para prevenir la aparición de cálculos renales y son generalmente recomendadas para la elaboración de alimentos infantiles. El agua baja en sodio, cloruros y sulfatos puede ayudar a prevenir la aparición de cálculos renales.

En un análisis de las aguas embotelladas y de grifo españolas y de las implicaciones de su consumo en la litiasis urinaria realizado desde la Fundación Puigbert realizado en 2009 se pudo comprobar que entre 850 y 1.250 mililitros que aportan diariamente la ingesta de alimentos y la producción endógena de agua, pueden ser suficientes para compensar los 1000 ml de pérdidas insensibles. Así, según el documento recogido en Actas Urológicas Españolas, la mayor parte del aporte que se realice de agua va a ir a la formación de orina. "De esta forma, una persona con una baja ingesta de agua no va a poner en peligro el equilibrio hidroelectrolítico, pero sí que producirá una orina sobresaturada teniendo un riesgo mayor de formación de litiasis", señala la investigación.

De este modo, las aguas de mineralización fuerte son aquellas que rondan los 1.500 miligramos de minerales por cada litro. Sin embargo, las personas de riesgo, al no tener totalmente desarrollada la capacidad de filtración renal, a través de la utilización de aguas de débil o muy débil mineralización , se evita la formación de una orina concentrada con repercusiones negativas para su salud. La importancia de prevenir la aparición de cálculos renales, especialmente en personas mayores, o evitar la retención de líquidos, hace de las aguas de mineralización muy débil la mejor opción.

Una revisión realizada por , Universidad McGill de Montreal, Quebec, Canadá, y publicada en Journal of General Internal Medicine, por lo general las fuentes de agua potable disponible pueden contener altos niveles de calcio, sodio y magnesio y pueden proporcionar porciones clínicamente relevantes en la ingesta diaria recomendada de estos minerales. Según el estudio, "los médicos deben alentar a los pacientes para comprobar el contenido de minerales en el agua de bebida, ya sea del grifo o embotellada, y escoge el agua más adecuado para sus necesidades".

stats