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Prendas atemporales: cinco básicos que no pasan de moda

Gabardina, traje de chaqueta, falda tartán, vestido negro y camiseta blanca: la moda clásica que define el estilo y la elegancia en 2025, un fondo de armario infalible.

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Personas con gabardina andan por una calle / M.R.M/IA

En el dinámico universo de la moda, donde las tendencias fluyen y se transforman con celeridad, existen piezas que desafían el paso del tiempo. La gabardina, el traje de chaqueta, la falda escocesa, el vestido negro y la camiseta blanca son ejemplos paradigmáticos de prendas que no envejecen, que no pasan de moda; al contrario, siempre funcionan y desprenden un halo de elegancia inconfundible. Son las denominadas prendas refugio, aquellas a las que se vuelve constantemente por su capacidad de sentar bien y adaptarse a cualquier contexto.

Estas piezas esenciales se distinguen por su versatilidad y su capacidad para trascender las épocas. "Son prendas sobrias y versátiles, pero no aburridas", afirma a EFE la estilista y experta en comunicación de moda Pepa Fernández, quien subraya que "además son políticamente correctas y marcan la diferencia en cualquier estilismo". Su permanencia en el imaginario colectivo y en los armarios de millones de personas demuestra su valor intrínseco y su adaptabilidad a los cambios culturales y estéticos que se han producido a lo largo de las décadas.

La relevancia de estas prendas radica en su diseño funcional y su capacidad para ser reinterpretadas. Lejos de ser meros elementos de vestuario, se han convertido en símbolos culturales, asociados a momentos históricos y a figuras icónicas que han contribuido a cimentar su estatus. Su presencia constante en las pasarelas y en el estilo urbano de este 2025 confirma que su atractivo es inagotable, ofreciendo soluciones elegantes y prácticas para cualquier ocasión, desde el día a día hasta los eventos más formales.

Qué son las prendas refugio en la moda actual

Las prendas refugio, también conocidas como básicos de armario o piezas atemporales, son aquellas indumentarias que, por su diseño, calidad y versatilidad, permanecen relevantes a lo largo del tiempo, independientemente de las tendencias pasajeras. Se caracterizan por su capacidad para combinarse fácilmente con otras prendas, adaptarse a diferentes estilos y ocasiones, y ofrecer una base sólida para construir un guardarropa funcional y elegante. Su valor reside en su durabilidad, su comodidad y la confianza que aportan a quien las viste, convirtiéndolas en inversiones inteligentes para cualquier amante de la moda.

La gabardina: un icono de estilo imperecedero

La gabardina ocupa un lugar privilegiado entre las prendas que no entienden de modas efímeras, siendo práctica y elegante tanto en el vestir femenino como masculino. Su origen se remonta a la Primera Guerra Mundial, cuando Thomas Burberry, el empresario textil, recibió el encargo de crear un abrigo ligero e impermeable para los soldados. Así nació el 'trench', término que significa trinchera en inglés, y que revolucionaría la indumentaria militar.

Tras la contienda, esta prenda se popularizó entre la sociedad británica, convirtiéndose en un símbolo de estilo nacional. Sobre esta gabardina construyeron su propio estilo actores de la talla de Humphrey Bogart, Ingrid Bergman, Audrey Hepburn, Sofía Loren o Catherine Deneuve, quienes contribuyeron decisivamente a su éxito estilístico y a su consolidación como un clásico. Su diseño funcional, con solapas anchas, cinturón y doble botonadura, la ha mantenido vigente hasta el día de hoy, siendo una elección recurrente en las colecciones de los diseñadores más prestigiosos.

El traje de chaqueta: de la formalidad a la libertad

Asociado tradicionalmente a contextos sociales formales, el conjunto de dos piezas que conforma el traje de chaqueta ha sabido adaptarse a los cambios culturales hasta convertirse en un básico infalible que aúna tradición y vanguardia. En el imaginario colectivo, el traje de chaqueta está vinculado al poder y la autoridad, pero también a la elegancia y la sobriedad, especialmente cuando se ha confeccionado con paños naturales y tonos oscuros.

Originalmente una pieza de vestuario masculino, su transformación comenzó en 1966, cuando Yves Saint Laurent creó el primer traje de chaqueta, un esmoquin, para la mujer, rompiendo así las convenciones sociales de la época. Con los años, esta prenda se transformó en un símbolo de igualdad y empoderamiento, y hoy, en 2025, representa la libertad de expresión en el vestir femenino. "Su comodidad y funcionalidad lo convierten en una pieza eterna", añade Fernández, destacando su relevancia continua en el panorama de la moda.

La camiseta blanca: la sencillez elevada a icono

Hay pocas prendas tan versátiles como una camiseta blanca, una pieza que no falla en ningún fondo de armario y que se adapta a cualquier momento del año. En invierno, se lleva debajo de jerséis y cárdigans, mientras que con la llegada del buen tiempo se convierte en la pieza principal de muchos estilismos. Esta humilde prenda es capaz de resolver un atuendo en cuestión de segundos, aportando un toque de frescura y naturalidad.

Su historia es fascinante: empezó como ropa interior y se hizo habitual entre los soldados de la Segunda Guerra Mundial. Se convirtió en un icono definitivo cuando la vistió el actor Marlon Brando en la película 'Un tranvía llamado deseo' en 1951. Dos años después, James Dean asentó la tendencia en 'Rebelde sin causa', y Alain Delon tomaría el relevo en 'Rocco y sus hermanos' en 1960. Más tarde, Don Johnson se atrevió a mezclarla con americana en la serie 'Corrupción en Miami', y John F. Kennedy la llevó al terreno deportivo. La camiseta blanca, con el paso de los años, ha demostrado su capacidad para adaptarse a los tiempos y convertirse en una prenda refugio indispensable.

Faldas tartán: el encanto de la campiña escocesa

Las faldas de tartán, confeccionadas con tela de lana y caracterizadas por sus cuadros o listas cruzadas de diferentes colores, se inspiran en la campiña escocesa y han trascendido su origen para convertirse en un elemento recurrente en la moda. Esta tendencia de vestir fue instalada por la Reina Isabel II en Balmoral, quien las combinaba con jerséis de lana, las icónicas cazadoras Barbour de algodón encerado y las botas de agua, creando un estilo campestre y sofisticado que ha perdurado.

Su versatilidad permite que se adapten a diversos estilos, desde el más clásico y tradicional hasta propuestas más modernas y transgresoras. En 2025, las faldas tartán continúan siendo una opción popular para quienes buscan un toque de distinción y un guiño a la tradición, demostrando que los patrones históricos pueden ser eternamente chic y relevantes en el vestuario contemporáneo.

El vestido negro: la elegancia en su máxima expresión

Pocas piezas hay tan atemporales como el vestido negro, conocido mundialmente como Little Black Dress'(LBD), una creación de la diseñadora Coco Chanel en 1926. Esta prenda ha sido un termómetro y exponente de la evolución de la moda a lo largo del siglo XX y XXI, pasando de ser un símbolo del vestir de las clases altas a convertirse en el comodín de todos los armarios, independientemente del poder adquisitivo.

Con falda corta, midi o larga, siempre ha sido popular gracias a su inmensa versatilidad. "Nunca se está demasiado arreglada o mal vestida con un vestido negro", decía el diseñador Karl Lagerfeld, resumiendo su esencia. Su diseño original era un vestido negro sencillo, con largo a la rodilla, un elegante cuello y mangas largas, una creación que diseñadores como Christian Dior tildaron de "esencial" en el guardarropa femenino. En este clásico se han inspirado otros creadores como Givenchy para vestir a Audrey Hepburn en 'Desayuno con diamantes', o la creadora Christina Stambolian, que diseñó 'El vestido de la venganza', que Lady Di lució en 1994, consolidando su estatus como símbolo de estilo y empoderamiento.

¿Cómo incorporar las faldas tartán en el armario de 2025?

Para integrar las faldas tartán en el armario de 2025, se pueden considerar diversas opciones que van desde lo clásico hasta lo contemporáneo. Combinarlas con jerséis de punto grueso y botas altas crea un look invernal y acogedor. Para un estilo más urbano, se pueden llevar con camisetas básicas, cazadoras de cuero y zapatillas deportivas. Las faldas tartán también funcionan muy bien en conjuntos de oficina con blusas y americanas lisas, aportando un toque de sofisticación. La clave está en equilibrar el estampado llamativo con prendas neutras para no sobrecargar el estilismo y permitir que la falda sea la protagonista.

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