El pescado fresco, sinónimo de salud, imprescindible en año de pandemia
José María Gallart / Gerente de la OPP71 (Almería) y vicepresidente segundo de Cepesca
El 14 de marzo de 2020 el Gobierno de España decretó el Estado de Alarma en todo el territorio nacional para afrontar la situación de emergencia sanitaria provocada por el virus COVID-19. En el Real Decreto que se publicó, el sector pesquero fue declarado como sector estratégico, para garantizar el suministro de un producto básico para la alimentación, y, por tanto, para la salud, como es nuestro pescado fresco.
Los pescadores almerienses cumplieron con esta obligación y mantuvieron la actividad garantizando día a día el suministro de pescado fresco a los mercados, un compromiso cumplido aun poniendo en riesgo su propia salud. Las embarcaciones de pesca de bajura de arrastre, cerco y artes menores, embarcaciones pequeñas que pescan un máximo de 12h en mar y vuelven a puerto, por sus características técnicas no reúnen las condiciones de seguridad sanitaria que el covid-19 exige, por ejemplo, mantener distancia de seguridad y trabajar con los EPIs reglamentarios, así pues, la actividad pesquera continuaba a pesar de no poder afrontar esas condiciones.
El compromiso social de los pescadores quedo contrastado, pero el compromiso político con estos héroes, que era la segunda parte de esta complicadísima situación, ha sido de un desamparo total desde el comienzo y durante todo el estado de alarma no se facilitó ningún tipo de material de protección. Tuvo que ser la Organización de Productores Pesqueros de Almería (OPP-71) la que por sus propios medios pudiera aprovisionar a las tripulaciones de mascarillas, gel, guantes, etc., así que lo de sector estratégico se quedó en una solemne declaración por escrito, pero no por los hechos.
Una vez superado el estado de alarma, y aunque el gobierno se llenara de gloria con subvenciones para este sector, la realidad es que después de haber transcurrido más de un año, estas subvenciones siguen sin llegar a los afectados. Del mismo modo, la maquinaria política no ceso en su acecho a este sector estratégico y desde Bruselas se puso en marcha el Plan Plurianual para la pesca de Arrastre (MAP WESTMED), un reglamento que solo tiene una visión de protección medioambiental para la pesca e ignora el factor social y económico de la misma. Un ejemplo más de cómo se castiga a un sector estratégico, comprometido con la sociedad tal y como sigue demostrando aun hoy. Asimismo, una vez comenzó el Plan de Vacunación, el sector pesquero de la Pesca quedo en el cajón del olvido a pesar de las numerosas peticiones efectuadas; el gobierno desestimo estas peticiones, y no ha sido hasta junio 2021 cuando finalmente se ha podido vacunar a las tripulaciones, indudablemente debemos reconocer el apoyo recibido por parte de la Junta de Andalucía en este logro a pesar de la demora.
Para la sociedad, el plan de vacunación ha supuesto un importante avance para ganar la guerra al Covid-19, pero la pesca y sus pescadores el “virus lituano” es más letal que el covid y siguen sin antídoto ni vacuna alguna. Este “virus lituano” se personifica en el actual Comisario Europeo de Pesca que con sus políticas actuales que elabora desde Bruselas ha puesto en serio riesgo de supervivencia la actividad de la flota de bajura del Mediterráneo, y desafortunadamente, nuestro gobierno no ha sido capaz desde el punto de vista político de contrarrestar este acoso y derribo a los pescadores del mediterráneo español. El Ministro Planas siempre ha tenido los argumentos necesarios para desmontar el ideario político de este comisario, pero para ello tendría que poner en valor el compromiso que el sector pesquero tiene con su pesca responable y sostenible, compromiso que día a día nuestro Sector pone en valor con proyectos de selectividad de artes, de ampliación de vedas espacio-temporales, de recogida de basuras marinas, de colaboración con el mundo científico, de divulgación con la sociedad, etc.
En resumen, pasado el estado de alarma sanitario por el Covid-19, el sector pesquero esta inmerso en un estado de alarma político. La política europea debe cambiar y para ello necesitamos una vacuna que nos libere de la cepa lituana que cada día se propaga por nuestros mares. La buena gestión pesquera no tiene que ser un compendio de prohibiciones, restricciones y solo basado en la parte ambiental de la pesca, la política pesquera comunitaria debe basar se en tres pilares: el medioambiental, el social, y el económico, y en esta última etapa desde la Comisión Europea se está legislando tan solo con el objetivo ambiental, ignorado el impacto socioeconómico que es fundamental para asegurar una pesca sostenible con futuro.
Mandamos un SOS a nuestro gobierno para que con los medios necesarios que tiene a su alcance, ponga en marcha un plan de salvación del sector pesquero de bajura que garantice a la sociedad una fuente de alimento como es el pescado y marisco, alimentos que hoy por hoy son fuente de salud, es la proteína animal más saludable en el mundo y con menor impacto de huella de carbono en su producción, y no solo tiene unas propiedades nutricionales espectaculares, sino que además está demostrado científica y medicamente que produce FELICIDAD.
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