Cuatro contra todos
CRÍTICA VIDEOJUEGOS
Castle Crashers | The Behemoth | +3 | Xbox360
Tras Alien Hominid, el juego que logró elevarse de su condición de entretenimiento flash en Internet a los cielos de las consolas de nueva generación, los desarrolladores de The Behemoth han decidido dar la vuelta de tuerca definitiva al bello arte del cartoon jugable, ofreciéndonos el presente juego, y tocando el techo de lo que hoy por hoy puede considerarse el no va más de este género.
Si la locura tiene título, ese es Castle Crashers. Con una estética similar a la de su predecesor, basada en los protocolos visuales del flash más delirante, la nueva línea argumental (si puede llamarse así) entronca directamente con clásicos del Beat'Em Up de avance lateral como el mítico arcade Golden Axe: cuatro posibles personajes a elegir para rescatar a unas princesas raptadas por el villano de turno, enfrentándose a un ritmo frenético con un mundo hostil y descoyuntado, donde una cantidad indefinida de las criaturas más diversas e indescifrables se interpondrán en nuestro camino.
No hay mucho más por esta parte, pero sí por la de la diversión, dado que todos los esfuerzos en el desarrollo del juego se han concentrado en los apartados gráficos y de jugabilidad, tan brillantemente resueltos que podemos hablar de una nueva era en el género. Tanto es así que la misma escenografía tiene un papel fundamental en el transcurso del juego, de tal modo que habremos de examinar hasta el más ignoto recoveco de los escenarios para conseguir nuevas armas y objetos útiles.
Asimismo la intervención de mascotas será crucial en nuestra aventura: estos pequeños ejemplares nos acompañarán haciéndose por momentos imprescindibles para resolver las partidas. Un yeti cuya misión consistirá en hacer placajes a nuestros enemigos, un murciélago que les morderá, un búho que nos conseguirá fruta de los árboles, y otros muchos animalillos más o menos tenebrosos darán la nota accesoria a nuestra misión y enriquecerán sustancial mente el juego.
Por supuesto la variedad multijugador será la más satisfactoria, aunque no la única posible. La diversidad de los escenarios y lo escatológico del humor, quedan enfrentados a una elevada dificultad, que debemos agradecer a una inteligencia artificial de altura. Algunos minijuegos cavernícolas (excesivos concursos de comida incluidos) dan al presente título la necesaria variedad, en un entorno bidimensional que, como ocurriera con la reciente versión para Wii de Los autos locos, nos mantendrá en la constante sensación de estar viviendo en la más salvaje de las películas animadas.
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