Tecnología

¿Será la biometría nuestro nuevo DNI?

  • Las tecnologías de la identificación biométrica, relacionadas con sistemas de reconocimiento facial, huella dactilar e identificación por voz, repuntan como nuevo polo de crecimiento

Hyundai prepara un sistema para abrir y arrancar los coches mediante la huella dactilar Hyundai prepara un sistema para abrir y arrancar los coches mediante la huella dactilar

Hyundai prepara un sistema para abrir y arrancar los coches mediante la huella dactilar

Las tecnologías de identificación biométrica han conseguido multiplicarse, obteniendo una tasa de crecimiento anual compuesto del 22,9% y se calcula que entre 2016 y 2025 generará unos ingresos de 70.000 millones de dólares, según un informe de la Comisión Europea. Entre las opciones disponibles están el reconocimiento facial, la huella dactilar y la identificación por mediación de la voz proporcionan una mayor seguridad a la hora de acceder a un dispositivo y evita tener problemas con la contraseña.

En la actualidad, Apple ha usado el reconocimiento facial para la autentificación en sus teléfonos móviles, también se ha implantado esta posibilidad de acceso en Windows. Del mismo modo, se ha usado en las pruebas piloto que se realizan en los autobuses de Madrid y en aeropuertos como el de Madrid-Barajas Adolfo Suárez.

A pesar de que gran parte de la población confía en estos métodos de seguridad y privacidad, existe un cierto desconocimiento de muchos usuarios sobre cómo es la funcionalidad de este tipo de soluciones biométricas, además de los beneficios que proporcionan con respecto a otro cierto tipo de métodos de autenticación más tradicionales como el de introducir una simple contraseña.

Los cuatro retos de seguridad y privacidad de la biometría

Según los profesores Helena Rifà y Jordi Serra, ambos de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la UOC, consideran que los retos de seguridad y privacidad de la biometría son los siguientes:

1. La biometría no es un sistema inequívoco. La imagen captada no es del todo idéntica. "Puede llegar a validar a personas no autorizadas", explica Rifá.

2. Los datos biométricos están más expuestos. Existen hackers informáticos capaces de obtener una huella digital de una persona a partir de una imagen previamente subida a internet por la misma, como en el caso de los piratas de Chaos Computer en 2013, cuando crearon una copia de la huella dactilar de Ursula Von der Leyen, la que fuera ministra de defensa de Alemania. Según Serra, "obtener la imagen es relativamente sencillo, pero convertirla en un molde en 3D que funcione sobre el sensor ya no lo es tanto", a lo que añade que "muchos sistemas de reconocimiento facial ya no te validan si no estás con los ojos abiertos y si no detectan un cierto movimiento".

3. Los rasgos físicos identificativos no pueden modificarse. Tanto nuestra huella dactilar como nuestro iris tienen unas características que no podemos cambiar. Para Rifá, "esto representa un problema si alguien consigue nuestros datos biométricos para hacer un uso fraudulento de ellos, puesto que, a diferencia de la contraseña, si un atacante puede conseguirlos, después no podemos modificarlos".

4. El uso de datos biométricos puede generar problemas de privacidad por la trazabilidad. Según Rifá, "el uso simultáneo de más de un factor de autenticación es la mejor manera de garantizar nuestra seguridad".

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