La Sanidad en Andalucía en 2026

En las próximas elecciones autonómicas toca conocer los planes y las alternativas que quienes aspiran a gobernar nuestra Comunidad nos ofrecerán para mejorar la situación del sistema

05 de enero 2026 - 10:29

Al inicio de un nuevo año parece siempre oportuno reflexionar sobre los retos a superar en cualquier ámbito de las políticas públicas. En el campo de la sanidad pública, 2026 mantiene desafíos y retos pendientes desde hace tiempo. Pero dado que este va a ser año de elecciones en Andalucía, se presenta la oportunidad de conocer (y la obligación de proponer por parte de las fuerzas políticas) las propuestas para los próximos 4 años.

El calendario electoral abre el espacio para el debate y las propuestas en torno a la sanidad pública: en torno a las soluciones que se barajan para los problemas, desafíos y retos a resolver.

La sanidad pública en Andalucía, aunque tiene profesionales altamente cualificados y buenas prestaciones en muchos ámbitos, es una sanidad que no funciona a satisfacción ni desde la perspectiva de los pacientes y de la ciudadanía, ni tampoco a satisfacción de los y las profesionales que trabajan en el sistema sanitario público.

Esto es una evidencia si vemos las dificultades de acceso (listas de espera) tanto en el ámbito de la atención primaria como en el ámbito de la atención hospitalaria. Un sistema que tiene cada vez más demoras en el acceso de pacientes y ciudadanía, es un sistema que no da respuesta adecuada a las necesidades de salud.

Pero si, además, la sensación generalizada entre los y las profesionales es de insatisfacción por la gestión, por la sobrecarga de trabajo, por una insuficiente retribución, por la dificultad de encontrar sistemas que reconozcan la aportación de cada profesional o por las dificultades para asegurar estabilidad en sus empleos, tenemos un panorama de desmotivación y desafección preocupante.

Las causas de esta situación son múltiples y variadas; algunas de ellas son responsabilidad de las autoridades de Andalucía y otras competen a la ausencia de políticas estatales que han de abordar reformas estructurales que requieren iniciativa y consenso político con las Comunidades, con los partidos que gobiernan en todas las instancias y con organizaciones profesionales y de pacientes. En la situación actual, nadie está libre de responsabilidad.

En las próximas elecciones de Andalucía toca conocer los planes y las alternativas que quienes aspiran a gobernar nuestra Comunidad nos ofrecerán para mejorar la situación del sistema sanitario público andaluz, deteriorado en muchos aspectos en los últimos años.

Contexto demográfico y reforma del modelo

Las necesidades de salud de la población andaluza están condicionadas sobre todo por el envejecimiento poblacional que caracteriza a nuestra sociedad y que conlleva cronicidad creciente y necesidades de cuidados que en muchas ocasiones debieran coordinarse desde el sistema sanitario y desde el sistema social.

Esta realidad requiere una reforma profunda del modelo organizativo actual y del papel de los y las profesionales, ya que los equipos deberían incorporar nuevos roles profesionales a enfermería o profesionales farmacéuticos e incorporar el apoyo de geriatría, fisioterapia o salud mental, por ejemplo.

Las nuevas posibilidades que ofrece la digitalización y la inteligencia artificial en salud requiere también un capítulo importante en la nueva etapa tras las elecciones andaluzas. En este ámbito, la participación de profesionales y pacientes es un requisito para asegurar calidad, ética y equidad. La gestión del sistema es un apartado que requiere mucha más atención en Andalucía, por su enorme importancia y dado que ha sido un aspecto no bien cuidado ni valorado en los últimos años. Profesionalizar la gestión es algo imprescindible puesto que, en buena medida, parte de los problemas actuales son atribuibles a una gestión manifiestamente mejorable.

Profesionales, salud pública y prevención

Políticas de motivación y apoyo a profesionales son imprescindibles en el inmediato futuro siendo este un aspecto que requeriría una modificación importante del modelo de gestión, en el que hay algún margen de mejora en las competencias autonómicas, pero mucho más margen con cambios estructurales a nivel estatal (que necesitarían consensos amplios para modificar leyes).

Las políticas de salud pública, promoción de la salud y prevención de enfermedades deberían brillar de manera especial en las propuestas electorales porque de ellas depende en buena medida la salud de la población a corto, medio y largo plazo.

Finalmente, aun cuando quedarían más aspectos no tratados ahora por razones de espacio, es un asunto clave saber si se refuerza o no el carácter público del sistema sanitario de Andalucía.

Con más listas de espera y cada vez más dificultades de acceso (que condicionan a muchas personas a suscribir seguros privados), con más conciertos (no siempre con la transparencia necesaria para poder valorar y evaluar) y con una generalización de la compatibilidad para trabajar en el ámbito público y privado, considero difícil retozar al sistema sanitario público.

Como soy consciente de la dificultad y complejidad de las medidas, desearía que las propuestas de quienes aspiran a gobernar Andalucía sean claras y rigurosas para poder evaluar su factibilidad.

Pero en cualquier caso, gobierne quien gobierne, tendrá más posibilidades de ofrecernos un mejor sistema público de salud si asume la necesidad de acuerdo con quienes estén en la oposición tras las elecciones en Andalucía y con quienes gobiernen en España.

Y abriendo diálogo con profesionales y con la sociedad, desde luego.

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