Tecnología

La nueva era de la robótica

  • Los avances en el diseño de máquinas sociales darán más autonomía a personas con necesidades especiales

Doris y Urbano son robots sociales con capacidad para razonar, captar lo que hay a su alrededor y comunicarse por voz. Teo es uno de los primeros robots humanoides bípedos desarrollados en Europa. Carlitos es un robot submarino que navega e inspecciona los fondos marinos. Todos ellos estuvieron en las jornadas RoboCity16 que se celebraron la semana pasada en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la Universidad Politécnica de Madrid.

Y es que las nuevas generaciones de robots inteligentes llegan para mejorar el bienestar ciudadano: los hay limpiadores, de rescate, vigilantes o para ayudar a personas mayores y dependientes.

"Estamos pasando de la robótica industrial, que busca incrementar la eficiencia en los procesos de fabricación y la productividad, a la robótica social, dirigida a incrementar el bienestar de las personas", explica Juan Carlos Ramiro, director de Accesibilidad del Centro Nacional de Tecnologías de la Accesibilidad (Centac).

Empresas como Sony, Honda o NEC vuelcan sus esfuerzos en la robótica personal en un mercado que genera más de 20.000 millones de euros anuales. "En EEUU, los Institutos Nacionales de Salud están financiando el desarrollo de robots pensados para cubrir las necesidades de las personas con discapacidad", añade Ramiro. Y Panasonic o Toyota han desarrollado robots para centros sanitarios y el cuidado del hogar: asistentes de personas con movilidad reducida, entrega y dosificación de medicinas. "Tienen claro que la sociedad envejece, lo que genera necesidades que deben cubrirse con soluciones innovadoras. Esto abre además nuevas oportunidades de negocio" aclara. También se trabaja en los exoesqueletos para la rehabilitación y autonomía. Hal-5, de la japonesa Cyberdyne, o Hyper, del Hospital de Parapléjicos de Toledo, son ejemplos de exoesqueletos que tratan de ayudar a caminar y levantar peso a personas mayores o con problemas de movilidad.

Por este interés por la robótica social se creó, hace diez años, un grupo de expertos dentro de la Organización Internacional para la Estandarización (ISO) que desarrollaron la norma ISO-13482, con los parámetros para diseñar, fabricar y comercializar robots destinados al cuidado personal. Esta norma presta especial atención a los parámetros de seguridad de los robots de uso personal, "ya que muchas de las actividades que realizan van dirigidas a servir de ayuda continua a personas con discapacidad", concluye Ramiro.

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