Montaje teatral

Dani Rovira regresa con 'Odio' y mucho humor

Dani Rovira en el cartel promocional de 'Odio' Dani Rovira en el cartel promocional de 'Odio'

Dani Rovira en el cartel promocional de 'Odio' / EFE

unto a La noche D, que acaba de llegar a La 1, aunque sin demasiada fortuna en la acogida de la audiencia, el actor malagueño Dani Rovira estrena la semana próxima el montaje Odio, en Netflix, un monólogo en el que desgrana vivencias y pensamientos y que, al contrario de lo que dice el título, se convierte en un texto de encuentro y de “espíritu reconciliador”. Esa dosis de ironía y de doble sentido que destila en sus actuaciones es lo que da pie al nombre de la obra.

El espacio fue grabado en noviembre en el teatro malagueño Soho Caixabank, donde se celebrará la gala de los Goya y donde el impulsor de este proyecto cultural, Antonio Banderas, ha grabado la serie de programas musicales Escena en blanco y negro para Amazon Prime Video.

En Odio Dani Rovira asegura que expone sus gustos y todo lo que le gusta y también todo lo que odia, en ausuntos mundanos, así que el “odio” es en realidad una mirada ácida sobre las cosas diarias. Asevera que el enfoque del programa es totalmente de buen humor y de buen rollo”, en línea con esos formatos que le hicieron popular, desde Central de cómicos a El club de la comedia. Los monólogos de humor fueron los que le abrieron las puertas del cine, con su taquillero debut en Ocho apellidos vascos.

Dani Rovira ha superado un cáncer y esta representación en Málaga fue su primer paso tras tantos meses de preocupaciones, lo que convierte a Odio en un emocionante reencuentro. Al cabo de nueve meses alejado de los escenarios y los platós el humorista encaraba una nueva etapa a partir de este proyecto y de su nuevo programa en La 1.

Netflix anunciaba esta propuesta con Dani Rovira y que vuelve a tener a Málaga como compañera de viaje.

En una entrevista a Europa Press el actor habla de sus detractores y quita hierro a lo que se vierte en las redes: “si pudiéramos tener un cara a cara y tomar un café con cada uno de ellos, seguro que no son tan haters. Se hacen fuertes cuando tienen un escudo”. Y sobre los que se excusan con su mal humor con la pandemia, Rovira entiende que “la gente que es gilipollas, lo era antes y lo es después”. Dice que en España “parece que hay más gilipollas de los que realmente hay” porque “hacen mucho ruido”.

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