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Entrevista a Palomo Spain

"Cuando estaba en Londres me enamoré más de mi país"

  • El diseñador cordobés ha vivido una meteórica carrera de cuatro años que lo ha convertido en un nombre internacional de la moda. Es jurado de 'Maestros de la costura'

Palomo en el plató de 'Maestros de la costura' Palomo en el plató de 'Maestros de la costura'

Palomo en el plató de 'Maestros de la costura'

Alejandro Gómez Palomo (Posadas, Córdoba, 1992), decidió en Londres, donde se formó, que “Spain” debía acompañar a su segundo apellido como marca. Su primera colección fue en 2016, con el nombre de Orlando, en honor al personaje que de Virginia Woolf que vive 300 años. En 2017 ya estaba en Nueva York y París con un firme mensaje homosexual que causó más revuelo del que preveía. Es un nombre internacional que es jurado en La 1 de Maestros de la costura, formato de Shine Iberia.

–Se lo tengo que preguntar en primer lugar ¿cómo vive el confinamiento?

–Muy bien. He tenido la suerte de quedarme en mi pueblo, Posadas, y aunque está cerrado el taller, sigo diseñando en casa, con mi pareja trabajando al lado. Estoy muy nervioso por la situación. Lo voy a sufrir como todo el mundo, sabiendo que se van a seguir tomando medidas muy tajantes. Va a ser un parón, que espero que sea pequeño.

–¿Qué intuición tiene de la lección que recibiremos?

–Nos va a servir para pensar qué hacer después, a dónde vamos. Qué queremos hacer en el futuro. Es un aprendizaje para todos en un año que ya barruntaba que iba a ser de cambios. A ver cómo nos adaptamos a los nuevos tiempos.

–Usted comenzó apenas hace cuatro años.

–Ha sido todo muy rápido, con muchos cambios en poco tiempo. Un parón en mi caso no viene mal.

Uno de los modelos de Palomo Spain Uno de los modelos de Palomo Spain

Uno de los modelos de Palomo Spain / EFE

–¿Cuál ha sido su clave de su rápido éxito global?

–Lo que me ha hecho especial en el mundo de la moda y que todo fuera tan rápido era un mensaje nuevo y diferente, que no se conocía en otros países. Un discurso además de género actual.

–Un mensaje global desde lo local. Es hasta esperanzador cuando lo global nos hace impersonales.

–Un pueblo te aporta pisar la tierra. He tenido la suerte además de contar con un equipo que me conoce casi de pequeño. Con internet desde un pueblo de Andalucía se puede llegar a cualquier parte del mundo.

–¿En qué público ha calado más su marca?

–Hemos conectado sobre todo con los estadounidenses, donde comenzó realmente todo con la primera colección. Y eso nos ha permitido formar parte de París, en un círculo que nos entiende. Nueva York te da exposición, pero donde tiene sentido la moda es en París.

–París sigue siendo la clave para ser reconocido.

–Así es, es donde se cierra el círculo. Donde se cierran las ventas, donde está la prensa y se confirma el respeto.

"Todavía creemos que remitirnos a España es algo casposo y quería desmitificarlo. Qué más moderno, rompedor y marica que llamarse Spain"

–¿Qué nombres, qué resortes hay que tocar para entrar en París?

–París es bastante hermético. Es muy difícil entrar hablando con alguien en concreto. Hay un organismo, la Federación Francesa de la Moda de Alta Costura, que es la que decide quién merece formar parte de la Semana de la Moda de París. Son cámaras sindicales que observan y deciden.

–Entonces no hay padrinos, sólo hay talento.

–No es nada fácil conseguir un puesto en París y ahora me doy cuenta, porque todo ha ido muy deprisa. Es una comisión la que te valora, con un padrino no haces nada. Otros compañeros no han tenido la suerte mía.

El jurado de 'Maestros de la costura', Palomo, María Escoté y Lorenzo Caprile El jurado de 'Maestros de la costura', Palomo, María Escoté y Lorenzo Caprile

El jurado de 'Maestros de la costura', Palomo, María Escoté y Lorenzo Caprile / RTVE

–¿Con Maestros de la costura ha tenido la oportunidad de darse a conocer al gran público, que no parezca que es usted un ’friki’?

–Me ha permitido acercarme al público de manera más sencilla y natural. Una forma de mostrar mi trabajo.   Con esta temporada he podido ser más yo, en un taller como los nuestros. Es una experiencia enriquecedora. Maestros de la costura transmite que la moda es pasión, obsesión, paciencia, amor. En el mundo de la moda si no vives por ello, que sea una forma de vida, no puedes ser de otra forma.

–¿Con qué concursante ha conectado más ?

–Mientas dura el concurso intento no tener contacto con ninguno, para que no existan favoritismos. Al final se coge cariño a todos. Creo que Begoña aporta mucho desde una remontada personal. David es muy contemporáneo, como Joseba. A Margarita no me importaría tenerla en mi taller.

–Pero en poco tiempo es difícil hacer maravillas.

–Reconozco que tienen mérito. Pero a veces les falta ser resolutivos y aprovechar los minutos. El programa incita a la audacia, a la respuesta rápida, que se acompaña un gran conocimiento del oficio. Yo siempre insisto en que hay que tener la cabeza llena de ideas e imágenes y tratar de transportarlas.

–Lorenzo Caprile es más que un diseñador.

–Lorenzo es un gran maestro de los pocos que quedan. Es un libro andante, siempre tiene una respuesta. Le llamo para preguntar cómo rematar el vestido de una madrina y él me soluciona las dudas. Y con María Escoté formamos un grupo de amigos para siempre. Hemos desarrollado un gran amor, de fatigas y de risas. De ellos aprendo a diario.

–¿Sin Maestros usted parecería inaccesible?–Haber sido un personaje inaccesible, casi desconocido, hubiera tenido su gracia. Pero es interesante que en la cadena pública se haga eco así de la industria de la moda. Es un mensaje positivo y también de exigencia sobre la técnica en la moda.

–¿Se sigue frivolizando mucho sobre la moda?

–Hay quienes piensan que no se puede tomar en serio. Un taller es casi un laboratorio, que atiende a soluciones, materiales, formas. Tras el diseño hay investigación.

–Qué mejor marca que “Spain” ¿verdad?

–Cuando estaba en Londres me enamoré aún más de mi país. Y decidí que “Spain” debía ir conmigo. Todavía creemos que remitirnos a España es algo casposo y quería desmitificarlo. Qué más moderno, rompedor y marica que llamarse Spain.

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