Crónica del martes 6

Raquel Sánchez Silva se cae de un 'MasterChef Celebrity' mosqueón

  • Las mayores del programa dejan la tensión en todo lo alto. Lucía Dominguín, Celia Villalobos y Ainhoa Arteta prometen más noches de tirarse de los pelos. Josie estuvo en la cuerda floja

Raquel Sánchez Silva se despide con resignación con Pepe Rodríguez Raquel Sánchez Silva se despide con resignación con Pepe Rodríguez

Raquel Sánchez Silva se despide con resignación con Pepe Rodríguez

Ha sido eliminada Raquel Sánchez Silva y no pasa nada. Era una de esas bajas inevitables, aunque por perfil y hechuras en la cocina quien debió realmente irse este martes fue Raquel Meroño y sus rimas en potencia. Meroño debería formar tándem con Fani Carbajo, aquella que ponía los cuernos en la primera isla.

Cayó una de las mimaditas del programa, Raquel la jartible, la presentadora del MasterChef de las tijeras, Maestros de la costura, que llegó a destacar en la prueba previa aunque se llevó el titulo de "Mari la Cochina" por parte de Pepe Rodríguez, honor de cada edición al concursante que deja más cosas por medio en la encimera. En esta edición Celebrity el nivel de escamondao está muy por encima de la media. La cochambre nacional remite.

Pero el nivel de diva por centímetro cuadrado está en límites de hipertensión. Las tres mayores del programa (unas más mayores que otras) están en ebullición de pelea entre ellas. Ainhoa Arteta ya tuvo en este programa varias rabietas lloronas, como cuando se sintió que le habían tildado de derrochona por hacer caldo con cuatro filetes de aúpa (le lamentaron que para un jugo hubiera arrojado a la cacerola tan estupenda carne), pero el choque más fuerte fue en la prueba colectiva alcarreña entre Celia Villalobos y la hermana de Miguel Bosé, que se negaba a respetar sus decisiones de relevos en la faena. Le acusaban además sus compañeros de mandona, de gritar demasiado para unas órdenes que se pueden dar en tono menor. 

Lucía Dominguín minó la moral de la ex alcaldesa, rota de impotencia y víctima de su pasado político, llegó a intepretar la ministra que hacía puchero sin huesos de vacas locas (lo que debió inspirar a Ainhoa). Chocó incluso con La Terremoto, que le quiso demostrar que ella con un "titiriti titiriti" se le rebaja el enfado para no estropearlo todo más. Celia Villalobos acabó llorando de angustia pese a que su equipo, el azul en esta ocasión, venció por contundencia en el menú elaborado en el magnífico paraje monumental de Pastrana, en la provincia de Guadalajara. Se salvaron así en conjunto. La semana próxima más. Más piques.

Las tres dejan las espadas arriba y con ganas de hacer más sangre. Carmen Lomana se está quedando en nivel de aficionada.

Florentino, el mejor en las cacerolas de la Alcarria, tuvo la valentía de bajar a la eliminatoria cuando se le retó a condenar a uno de sus compañeros clasificados (Arteta lo habría matado si la señala). Pero Flosie no tiene nada que temer si le ponen en riesgo, lleva el espíritu de Santiago Segura consigo. A su vez salvó a Nico, el sobrino de Lucía, llamado a metas mayores y a romper más corazones con su ajo de amuleto, que legó a los compañeros.

Josie y la blusa cedida a Jordi Cruz Josie y la blusa cedida a Jordi Cruz

Josie y la blusa cedida a Jordi Cruz

¿No hablamos de Josie? No podríamos dejar de hablar de él, que se quedó en la cuerda floja de esa eliminatoria de un plato remilgado de huevo, parmentier y jamón de Jordi Cruz. Con sus dos compis de abismo cayeron en una eliminación por equipos de la que se salvaron Flo, Juanjo Ballesta y su vejiga de cristal (el tipo más campechano, realmente campechano, que ha pasado por MasterChef), y un Perico Delgado que con vocación de ciclista de etapa de montaña está aguantando con humildad y buen humor. Llega con fuerza a esta meta volante.

Josie, decíamos, se presentó con pijama a la prueba previa de la noche (un menú de piso de estudiantes, con una divertidísima Yolanda Ramos de catadora), con su bruma repartida por todos los rostros.

En Pastrana se sintió la princesa de Éboli, por lo que suspiraba por un parche para sentirse divina. Estuvo patoso al aire libre, jaleando en el tiempo de banquillo. Se hizo cansino, pero se lo perdonaremos.

En la prueba final, con otro modelo rasé, a Josie se le vio cansado. El típico día de bajón que sufre cada concursante cocinero alguna vez durante el programa. Juani, la mayor de la otra edición, le saludó, así que la venerable anciana portera conoce a todo el barrio de Salamanca. MasterChef no puede prescindir por ahora del personaje que ha dado más sentido a esta edición donde a excepción de las tres matronas hay un juego de guante blanco.

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