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Todos los hombres de Ana Rosa

  • El ministro Màxim Huerta ha sido quien ha estado más tiempo al lado de la líder matinal

  • Mon Santiso fue la primera pareja en la tarde de A-3

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Casi igual de improbable era ver a Màxim Huerta como ministro de Cultura como que Ana Rosa Quintana fuera aprovechada para la televisión hace un cuarto de siglo. Por entonces, en 1994, el fichaje de Telecinco para un nuevo programa titulado Veredicto era una periodista, tertuliana, casi desconocida de 38 años. Su carrera se había fraguado en las ondas, entre Radio Inter, donde comenzó siendo una adolescente, hasta Radiocadena y Antena 3 Radio, donde además de los informativos se encargaba de dirigir los programas de un cinematográfico amor, José Luis Garci, que la dejó maltrecha cuando se asomó la incierta oportunidad televisiva. Con 26 años, en 1982, había presentado el Telediario de medianoche y se marchó al poco a Estados Unidos de la mano de su marido, el corresponsal Alfonso Rojo.

Ni ella en sueños se hubiera imaginado que llegaría a ser la estrella matinal más persistente en el firmamento de la TDT y que de su regazo en el plató se criaría un futuro ministro. A Ana Rosa el reconocimiento de la audiencia le llegó cuando otros hacen el viaje de vuelta y es la figura en toda la historia de la televisión en España que más tiempo permanece liderando las franjas de sus programas. Es la más vista a su hora desde 1998, con Sabor a ti.

Del potencial de Ana Rosa no confiaban mucho en los primeros pasos en Antena 3. En 1997 debutó en la cadena como respuesta elegante al Qué me dices, un repaso cardíaco que se llamaba Extra Rosa. La presentadora principal era la cronista Rosa Villacastín, pero por su sonrisa el público se decantó hacia Quintana, más simpática. De ahí a ampliar el magacín, ya sin Villacastín (perdón por el pareado), era cuestión de tiempo. Ana Rosa navegaba en solitario, viento en popa, pero siempre con un grumete al lado. El primer hombre televisivo de Ana Rosa fue el presentador gallego Mon Santiso, que dejó su puesto al cabo de un año porque le agobiaba la popularidad. En ésas apareció el chico favorito en esta primera andadura: Antonio Hidalgo. Ni uno ni otro hicieron nada destacado en cuanto se apartaron del programa. En el caso de Jaime Cantizano, sustituto en 2002 de Hidalgo hasta su regreso tras varios traspiés, brilló entre tertulias y concursos. El jerezano, procedente de Localia, acabó colocado con programa propio en las noches de A-3, ¿Dónde estás corazón? Y producido por la pujante empresa de la jefa: Cuarzo.

En Extra Rosa apareció por primera vez un revoltoso redactor de la revista Pronto, Jorge Javier Vázquez. Su sección en Sabor a ti se convirtió en la más jaleada cada semana. Ana Rosa se mondaba mientras Vázquez destripaba al personal del colorín. Jorge Javier ficharía por Telecinco para Aquí hay tomate y para que colaborara con María Teresa Campos. Ana Rosa terminó perdonando la fuga cuando fue ella la que fichó por la cadena de Berlusconi. Antena 3 se había llevado el tesoro matinal en 2005, así que Telecinco replicó aupando de la competencia a la estrella vespertina (embarazada de gemelos por entonces, recién casada con el sevillano Juan Muñoz).

La audiencia aguardó a Ana Rosa y castigó a María Teresa por el cambio. El camino estaba trazado para El programa de Ana Rosa, un matinal versátil, amplio, largo. Hacía falta personal y ahí entró el presentador de informativos de la madrugada, popular por sus partes de guerra en Crónicas marcianas. Màxim (casi siempre pronuciado "maxím"), un chico con desparpajo y trayectoria, dispuesto a divertirse con su trabajo de narrar desde la actualidad política a comentar el reality de turno, con su retranca escéptica. La matinal necesitaba al menos un par de contrapesos y al otro lado estaba Óscar Martínez, descubierto por Juan Ramón Lucas en sus erráticas mañanas de Antena 3.

Màxim y Óscar, por sus respectivos egos, acabaron regular y en 2009 el valenciano terminó llevándose mejor con el relevo, Joaquín Prat, timonel de la capitana hasta el día de hoy. Encaminado a su faceta de escritor, el ministro terminó escapando de ese matinal de los sucesos con Nacho Abad y la ciencia con Mario Picazo y donde tanto se gritaban Belén Esteban y Alessandro Lecquio.

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