"Mi labor docente me ha ayudado para hacer asequibles estas recetas"
hermana maría josé. 'divinos pucheros'
Un programa de Canal Cocina muestra recetas de comida tradicional y sana de la religiosa cordobesa
Los guisos de la abuela, los ingredientes y recetas de toda la vida y, sobre todo, el espíritu de casa. Canal Cocina ofrece los lunes por la noche Divinos pucheros, un nuevo programa en que la chef no es otra que la hermana María José, una monja que se mueve como pez en el agua entre fogones. La hermana María José es una monja cordobesa perteneciente a la congregación de Franciscanas Hospitalarias de Jesús Nazareno que disfruta de la cocina desde su infancia. Durante su estancia en la casa de la Fortuna (Leganés), empezó a escribir una "libreta de recetas", donde atesora los platos típicos que cada hermana compartía con las demás y que en las 22 entregas de este espacio va a ir desgranando a los espectadores.
-¿Qué recetas nos va a mostrar en su programa?
-De todo un poco. Hay guisos, carnes, postres... Migas de bacalao con cebolla y patatas, carrillada de cerdo al vino, potaje de vigilia con tortillas de San José, sopaipas del padre Cristóbal, rabo de toro cordobés, y postres caseros como natillas del convento y rosquillas.
-¿De dónde le viene a usted la afición por la cocina?
-Desde pequeña veía a mi madre en la cocina y me gustaba aprender de ella. Con 14 años ingresé en el noviciado, donde las hermanas superioras me encargaron la tarea de hacer la comida todos los días. Durante 30 años he estado recopilando recetas y mejorando las que tenía con la experiencia de otras religiosas como yo, que me han regalado muchos truquillos.
-¿Y cómo se metió en este 'lío' de la televisión?, ¿cómo la convencieron de hacer un programa de televisión de recetas?
-Bueno, desde que estuve en Masterchef no han parado de llamarme (...) Y yo no sé decir que no, así que llegué con mucho miedo, la verdad, pero he de decir que todo el equipo del programa se ha portado estupendamente y al final me he sentido como en casa. La acogida tan grande que me dieron, y el cariño, es lo mejor de esta experiencia.
-Usted ha sido profesora, ¿no? ¿Cómo se compagina la cocina con los niños?
-Sí, profesora de Educación Infantil y también he dado Religión en Primaria. Pues mi labor docente me ha ayudado bastante en el programa porque he intentado explicar las recetas para que resulten fáciles y asequibles para todos: para el que sabe de cocina, y para el que no.
-¿Cómo definiría el tipo de cocina que usted hace? ¿Cuáles son sus premisas a la hora de ponerse frente a los fogones?
-Pues lo mío es la cocina tradicional, de toda la vida. Intento hacer todo muy natural, a base de verduras y alimentos sanos y nutritivos. Es una cocina saludable, rica, apta para todo tipo de paladares, adultos y mayores. Lo más importante tiene que ser la materia prima, que los alimentos que usemos al cocinar sean frescos y de buena calidad, por supuesto.
-Después de años dando de comer a las decenas de monjas de un convento, para usted llevar un restaurante debe ser coser y cantar.
-(Risas). La verdad es que de restaurantes no entiendo, yo sé qué gusta comer en un convento. La verdad que allí es fácil cocinar con verduras frescas de nuestro propio huerto y alimentos que nos traen diariamente.
-A la cocina, ¿qué hay que dedicarle: amor o tiempo?
-Las dos cosas. Es muy importante que en una casa se coma sano y bien, sobre todo por los más pequeños, de ello depende su salud futura. Yo, personalmente, cuando cocino siempre pienso en qué personas van a comerse mis platos. No es lo mismo cocinar para un adulto que para un niño; para que coman verduras, por ejemplo, si no les gustan se las pueden camuflar y hay que hacerles ricos los platos. Lo bueno no tiene que estar reñido con el tiempo; también explico recetas muy rápidas de elaborar.
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