"Nuestro programa es real y por eso es tan bestia"
El protagonista del 'docushow' tiene claro que repetiría la experiencia, aunque sólo si es con el mismo equipo
Pasea por la selva en chancletas y con pintas de tenista despistado, aunque es capaz de hablar de tú a tú a cualquier animal que habite en la selva tailandesa. Las hazañas de Frank Cuesta se han convertido desde hace algo más de dos meses en las más seguidas de los domingos de Cuatro; no en vano ha sido capaz de dar un giro de 180º a los tradicionales documentales de animales, adentrándose en la selva sin apenas medios y con un periodista y un cámara pisándole los talones para contar sus andanzas.
-La primera pregunta es obligada ¿Qué hace un leonés cazando serpientes en Tailandia?
-Vine a Tailandia para abrir una sucursal de la academia de tenis de Nick Bollettieri y me gusto el país. Un año mas tarde decidí que me vendría a vivir y ya van 12 años.
-¿Cómo surgió el cambio de ser tenista a cazador de serpientes?
- Yo sigo teniendo mi academia de tenis, que es lo que me da de comer. Lo de las serpientes surgió de la manera más tonta: Una vez vi a una señora que salía corriendo de su casa. Le pregunte qué pasaba y me dijo que una serpiente estaba en su cocina. Le pedí permiso para entrar y la saque de allí con una escoba. A partir de ahí, pues ya ves…y de esto hace ya 10 años
-Su figura no deja indiferente a nadie, le admiran o le odian, aunque no creo que eso le importe...
-La verdad es que me da realmente igual. Unos dirán que soy la leche y otros que soy un gilipollas. A mí lo que me importa es lo que piensan mis amigos reales y, sobre todo, mi mujer y mis hijos. Yo seguiré haciendo siempre lo que me gusta y viviendo de la misma manera que lo he hecho siempre.
-¿Cómo ha sido su experiencia al grabar este programa?
-Al principio fue complicado porque Nacho y Santi son tele pura y yo soy un cateto en esto. Me costó mucho hablar a la cámara, porque yo siempre me dirigía a Santi o a Nacho. En el terreno personal ha sido increíble porque, aunque andábamos a leches todo el día, de esta experiencia han salido unas amistades muy fuertes. Estuvimos durante casi medio año seguido en situaciones de vida o muerte constante y eso une muchísimo. Aparte, cuando he visto los episodios terminados me he dado cuenta de lo bueno que es Santi como cámara y lo bueno que es Nacho editando y dirigiendo.
-Hay momentos en los que se percibe que los reporteros suponen un lastre para usted...
- Tanto como un lastre, no. Al principio era muy difícil porque ellos no eran realmente conscientes de los peligros que teníamos. Para mí lo más importante era su seguridad y que se mantuvieran alerta durante todo el tiempo. Por eso en ocasiones les pego voces y les monto pollos para que estén alerta y no bajen la guardia. Mucha gente no entiende que un pequeño corte dentro de la selva es lo equivalente a un tajo de 15 centímetros en la ciudad.
-¿Volvería a repetir la experiencia?
-Seguro, pero tendrían que darse las condiciones perfectas y, básicamente, es que pudiéramos hacerlo los tres de nuevo. Te puedo decir que yo lo hago con 'Molinos de papel' o no lo hago con nadie. Ellos confiaron en el proyecto y se jugaron la pasta invirtiendo en algo que realmente era y es una locura de programa.
-Ha colaborado con cadenas especializadas en documentales de animales ¿Qué diferencia encuentra entre este programa y los otros reportajes ?
- Lo único que te puedo decir es que si miras nuestro programa, nosotros estamos siempre hechos unos desastres porque sólo somos nosotros tres grabando animales salvajes dentro de la selva. Nuestro programa es real y por eso es tan bestia a veces. Si miras los otros programas, el presentador esta siempre limpito y peinado y enseñan animales preciosos desde cuatro ángulos diferentes con iluminación y situaciones perfectas….mi pregunta es, ¿Tú crees que eso es real? No es ni mejor ni peor, es simplemente diferente.
-Anda por la selva en chancletas, como si estuviera en casa. Muchos le consideran un kamikaze, un loco sin prejuicios. ¿Cómo se definiría usted?
-Yo me defino como una persona normal a la que le gusta algo que para mucha gente no es normal. Para mí lo que no es normal es que alguien se meta en una oficina delante de la computadora 12 horas al día. Cada uno hace lo que quiere o puede y yo he tenido la suerte, hasta ahora, de hacer lo que me gusta. Sobre lo de andar con esos zapatos por la selva tiene su explicación y yo te invito a que la veas en la página (http://www.facebook.com/video/video.php? v=114410455286959). Todo lo que hago dentro de la selva tiene su razón. Mucha gente desde el sillón de casa me llama gilipollas por andar así por la selva, pero, insisto, todo tiene su razón…
-Ha estado dos veces en coma por una picadura de serpiente, aunque sigue haciendo su trabajo con el mismo ímpetu ¿Dejaría su profesión por algo o por alguien?
-Me dedico a hacer este tipo de trabajos porque nadie se da cuenta de lo importantes que son, por ejemplo, las serpientes en nuestro ecosistema. Tengo tres hijos y una mujer a los que adoro y ellos a mí y eso me hace ser más prudente, aunque si estuviera soltero, sería igual de prudente; ten en cuenta que a mí se me murió en los brazos un amigo que me ayudaba en la asociación a recoger serpientes. Veo y me meto en situaciones de peligro constantemente. El cementerio está lleno de valientes y yo prefiero templar bien los tiempos antes de cometer un fallo.
-¿Hay algo a lo que tenga miedo Frank Cuesta?
-Tengo miedo a cosas muy personales como la seguridad de mi familia. En el terreno de los animales, más que miedo es respeto por los animales y las situaciones. El único animal que realmente me da miedo es el elefante salvaje ya que como se empecine contigo no para hasta que te pilla y, créeme, no hay manera de pelearle.
-Tiene una legión de seguidores en España, aunque aquí, por el momento, no hay apuestas para ver cuándo se morirá...
-Aunque las hubiera, van de culo porque yo me voy a morir viejo y mas cascarrabias que lo que soy ahora.
También te puede interesar