Enrique Ponce y Rivera Ordóñez 'Paquirri' salen a hombros
Enrique Ponce y Rivera Ordóñez abrieron la puerta grande en la última de la Feria del Toro de Olivenza. Dos orejas paseó Paquirri en la tarde de su reaparición del bravo quinto, que le dio una tremenda paliza de la que salió vivo de milagro al poner el segundo par de banderillas. No se arredró el torero, que se impuso y le corrió bien la mano en la muleta. Otras dos orejas cortó Ponce del manso cuarto en otra importante labor en tablas de enorme mérito. Morante firmó un soberbio saludo capotero al tercero, que se acabó pronto en un encierro de Victoriano del Río del que destacó con diferencia el bravo quinto dentro de un conjunto del que se esperó más: el inválido primero con el hierro de Domingo Hernández, el noblón segundo, de poco fondo y empuje el tercero, manso el cuarto, y áspero el sexto.
El quinto fue el toro de mejor comportamiento de la tarde, un astado bravo, bien hecho, con plaza y trapío que cogió de fea manera y dio una tremenda paliza a Rivera Ordóñez en el segundo par de banderillas, terminando con la taleguilla rota y saliendo vivo de milagro. Una vez recompuesto el diestro, siguió con el tercio de banderillas y ya en la muleta se entonó con el toro y le corrió muy bien la mano con la izquierda y también obtuvo algunas series de buena factura con la derecha. Además, le dio un espadazo y cortó dos merecidas orejas.
Solvente, resuelto, y fácil se mostró Rivera Ordóñez en el toro de su reaparición, un astado que fue manejable. Con la muleta el torero pudo esbozar tandas estimables por el pitón derecho, lado por el que se desplazó largo. Sin embargo emborronó su actuación con la espada, que se le atascó.
Importante fue la actuación de Ponce al cuarto, un toro que se metió por dentro en el capote y que fue también complicado en banderillas y de difícil embroque. En una labor de raza del maestro de Chiva, mató de espadazo y cortó dos orejas de ley.
Poca historia tuvo el primero, que se había dañado en una mano. Ponce brindó a Rivera Ordóñez una faena que no pudo terminar de cobrar vuelo debido a la poca fuerza manifiesta de su oponente.
Soberbio estuvo Morante con el capote en el tercero, al que firmó cuatro lances extraordinarios a la verónica. Exquisito temple del sevillano, que toreó a compás y ganando terreno a su oponente. Después otro gran quite a pies juntos abrochado con una templada y ajustada media a un toro que ya en la muleta transmitió poco.
Dos tandas extraordinarias le dio Morante con la derecha, con gran temple y torerísimas. Pero a partir de ahí al toro le costó romper hacia delante a pesar de que el sevillano le cambió el terreno y se reunió con él con expresión. Mató de estocada casi entera y descabello y saludó una ovación.
El sexto fue un toro áspero, complicado y deslucido que ya en el capote se mostró muy pegajoso apretando por dentro, punteando los engaños y sin romper hacia adelante. A pesar de estos defectos, Morante lo recibió en un vistoso saludo a la verónica y después inició el trasteo de muleta con un brazo apoyado en tablas. Solo el primer y segundo muletazo fueron limpios por la aspereza del toro de Victoriano del Río. Morante mató de estocada y quiso apuntillarlo, aunque falló varias veces y tuvo que emplear el descabello. Saludó una ovación tras aviso.
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