Las Ventas | Segunda corrida de la Feria de San Isidro Perera impacta con un gran ‘Pijotero’

  • El pacense, que corta dos orejas a su primero, con protestas al presidente, suma su sexta Puerta Grande (excesiva) en Madrid con un notable ejemplar de Fuente Ymbro

Miguel Ángel Perera, en un derechazo a ‘Pijotero’, que hacía el avión en la muleta. Miguel Ángel Perera, en un derechazo a ‘Pijotero’, que hacía el avión en la muleta.

Miguel Ángel Perera, en un derechazo a ‘Pijotero’, que hacía el avión en la muleta. / Efe

En la segunda de San Isidro, una feria que durará hasta el próximo 16 de junio, con toros a diario, se colocó el primer No hay billetes con Finito de Córdoba, Diego Urdiales y Miguel Ángel Perera, quien se alzó como triunfador, consiguiendo su sexta Puerta Grande en Las Ventas en un premio que resultó excesivo.

La ganadería de Fuente Ymbro, triunfadora en la recién terminada Feria de Abril, envió un encierro bien presentado y que dio juego dispar, destacando positivamente el tercero, un gran toro.

Miguel Ángel Perera, con garra, confianza y oficio, logró momentos extraordinarios. Ese tercero, Pijotero, cinqueño, de pinta castaña, astifino, un gran toro que hacía el avión persiguiendo la muleta con nobleza, destacó por el pitón derecho. La única pega que puso este Pijotero fue el defecto de escarbar y que le faltó clase por el pitón izquierdo. El pacense estuvo francamente bien. Si con el capote ganó terreno, en la faena, que brindó a Juan Carlos I y realizó en los medios, rememorando a César Rincón por la larga distancia y que tuvo como denominador común el dominio y la ligazón, con parte del público en pie por momentos. Con la derecha logró tres series excelentes, con muletazos mandones, cerrando la última con un pase mirando al tendido. Por el izquierdo el toro se vencía. Volvió Perera a la diestra para otra serie con vibración. Aunque tardó mucho en cuadrar al toro –sonó un aviso entre tanto– mató al primer envite. Dos orejas. Hubo protestas por ello al presidente. Parte del público no entendió ese premio de Puerta Grande con una estocada desprendida.

El sexto, bien armado, con pocas fuerzas, se vino abajo en la muleta. Pareció lastimarse una mano. Con nobleza, apenas transmitió. Perera, que se lució a la verónica, cumplió en un trasteo en el que contó con una pobre materia prima.

Finito de Córdoba y Diego Urdiales, con el peor lote, se marchan de vacío

Finito de Córdoba aportó poco al espectáculo. Con el que abrió plaza, un toro con cuajo, muy exigente en la lidia, el diestro cordobés no llegó a cruzar esa línea roja que se precisaba para el triunfo. En el epílogo nacieron los mejores muletazos del trasteo.

Con el cuarto, de buenas hechuras, montado, que derribó al piquero, Finito no se encontró a gusto. Molestado por el viento, abrevió en un trasteo sin interés, entre algunas protestas.

Diego Urdiales fue recibido con una ovación, que compartió con sus compañeros, por su faena histórica de la pasada Feria de Otoño. Su primero, cornalón, incómodo, manseó en los primeros tercios –derribó y el picador estuvo a punto de partirse el cuello–. El astado llegó a la muleta sin entrega y el arnedano realizó una faena meritoria, con entrega, en la que logró lo mejor con la diestra. Falló con los aceros.

El quinto, de buenas hechuras y corniabierto, resultó complicado. Urdiales, que brindó al rey emérito, porfió en una labor por ambos pitones sin frutos ante un astado complicado, sin clase, que incluso se coló de manera peligrosa en uno de los pases con la derecha.

Miguel Ángel Perera salió a hombros por la Puerta Grande. En la plaza, cuando lo izaban, algunos espectadores protestaban. Un triunfo con polémica del diestro extremeño que alcanza este premio por sexta vez en su carrera.

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