Puerta grande para Antoñete en su adiós

El toreo brinda una multitudinaria y emotiva despedida a Chenel en Las Ventas, escenario de sus grandes triunfos

Esperanza Aguirre impone al torero la Gran Cruz de la Orden del Dos de Mayo en la capilla ardiente.
Esperanza Aguirre impone al torero la Gran Cruz de la Orden del Dos de Mayo en la capilla ardiente.
Efe / Madrid

25 de octubre 2011 - 01:00

Un grupo de toreros retirados y en activo sacaron ayer a hombros el féretro con los restos mortales del diestro Antonio Chenel Antoñete por la Puerta Grande de Las Ventas, otrora la plaza de sus grandes triunfos.

Entre gritos de "¡Torero, torero!", "¡Viva Antoñete!" y "¡Vivan los toreros!", Antoñete cruzó por última vez el umbral de la puerta grande de la monumental madrileña, "su plaza", pues en ella transcurrió su infancia y su juventud antes de consagrarse como figura del toreo con triunfos como los que conquistaría también en este escenario.

Antoñete fue velado desde las diez de la mañana en la sala Alcalá, una de las dependencias más significativas del coso, por donde desfilaron multitud de aficionados, personalidades del mundo de la política, las artes, el deporte, la economía, el toreo y la sociedad en general.

Pasadas las cuatro de la tarde, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, le impuso a título póstumo la Gran Cruz de la Orden del Dos de Mayo. El Ayuntamiento de Madrid dedicará una calle al torero, aseguró el vicealcalde de la capital, Manuel Cobo: "Madrid, ciudad que tanto le quiso y a la que tantas alegrías dio, quiere recordar al diestro", dijo Cobo, quien destacó que Antoñete ha sido una persona "muy querida, no sólo por el mundo del toro, sino por todos".

El vicealcalde anunció que, en nombre del regidor de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, el Consistorio madrileño ha iniciado el procedimiento para que una calle de Madrid lleve el nombre del "grandísimo torero" Antonio Chenel Antoñete.

Alrededor del féretro se formó un amplio arco en el que estaban representados todos los estamentos de la Fiesta, especialmente los toreros. Entre los más conocidos: Enrique Ponce, Juan Mora, Curro Díaz, Javier Conde, Eduardo Gallo, David Luguillano, Iván Fandiño, Fernando Robleño, Antonio Ferrera, Luis Miguel Encabo, Rafael Rubio Rafaelillo, Miguel Abellán y Víctor Puerto, todos en activo.

Entre los toreros retirados, estuvieron el veterano Victoriano Valencia, Jaime González El Puno, Vicente Ruiz El Soro, Manuel Caballero, Santiago López, Víctor de la Serna, José Ignacio de la Serna, Andrés Caballero, los hermanos José Antonio y Tomás Campuzano, Ángel Gómez Escorial, Javier Vázquez y Lázaro Carmona.

Por el velatorio pasaron también veterano toreros coetáneos de Antoñete, como Palomo Linares, Jaime Ostos y Curro Vázquez.

Su viuda, Carina, el hijo de ésta, Marco Antonio, y los seis hijos de su primer matrimonio recibieron también el afecto de otras gentes vinculadas con la profesión taurina, como el sastre Justo Algaba, los ganaderos Alipio Pérez-Tabernero y Felipe Lafita, el apoderado y empresario Pedro Saavedra y Gonzalo Rincón, padre del matador de toros César Rincón.

Los asistentes, entre los que también se encontraban el escultor Luis Anguino y el cantautor Caco Senante, compartieron anécdotas vividas con Antoñete y otros recuerdos de su vida.

El último eslabón de la dinastía Bienvenida, Gonzalo, nieto de Antonio Bienvenida, contaba lo que había oído tantas veces en su casa recordando el entierro de su abuelo, que tuvo precisamente en esta plaza el encuentro más emotivo, con la salida a hombros por la Puerta Grande, después de una clamorosa y emotiva vuelta al ruedo.

El féretro de Antoñete no pudo pisar esta vez el ruedo de la monumental debido a los preparativos para el concierto que el próximo miércoles celebrará la banda británica de música Coldplay.

stats