Tres horas, nueve toros y cero triunfos
Fracaso del flojo encierro de Juan Pedro Domecq, remendado con tres sobreros Alejandro Talavante, Roca Rey y Posada de Maravillas, que confirmó alternativa, se marchan de vacío en tarde de 'No hay billetes'
DÉCIMA CORRIDA DE LA FERIA DE SAN ISIDRO DE MADRID Ganadería: Corrida de Juan Pedro Domecq, incluido un sobrero como quinto bis; más un sobrero de José Luis Marca, como quinto tris y otro sobrero de Conde de Mayalde como sexto bis. Encierro desigual y, en conjunto, de mal juego. TOREROS: Alejandro Talavante, de nazareno y oro. Pinchazo y media estocada (silencio). Tres pinchazos, estocada y descabello (silencio). Andrés Roca Rey, de canela y oro. Dos pinchazos y estocada (palmas tras aviso). Pinchazo y estocada (silencio). Posada de Maravillas, que confirmaba, de azul marino y oro. Cuatro pinchazos y estocada (silencio tras aviso). Entera (silencio). INCIDENCIAS: Plaza de toros de Las Ventas. Domingo 15 de mayo de 2016. No hay billetes. Posada de Maravillas confirmó con Danzarín, número 87, negro, de 590 kilos. Los tres diestros brindaron uno de sus toros al rey Juan Carlos, en la meseta de toriles, junto a su hija Elena.
Gran expectación el día del Patrón, San Isidro, con Las Ventas hasta la bandera para uno de los carteles estrella del ciclo, con Talavante, uno de los diestros predilectos de Madrid, Roca Rey, quien abrió la Puerta Grande el pasado viernes y Posada de Maravillas, que confirmaba alternativa, con toros de Juan Pedro Domecq, ganadería triunfadora en la pasada edición. Una propuesta maravillosa que se resolvió con una función decepcionante, con los diestros de vacío y fracaso ganadero.
La leyenda taurina cuenta que a la ganadería que le dedican un azulejo en Las Ventas como triunfadora del año anterior, si lidia ese mismo día, como ocurrió ayer con Juan Pedro Domecq, fracasa. Pero fuera de supersticiones, vamos a lo sucedido.
El diestro que logró mejores cotas y pasajes del interminable festejo fue Roca Rey, a quien se le esperaba y a quien se midió. El limeño se las vio en primer lugar con un astado bajo, musculado, enmorrillado, con poco cuello y que con movilidad y nobleza embistió bien por el pitón derecho. El peruano realizó una faena larga, en la que logró notables pasajes con la diestra en una tanda despaciosa y otra con ligazón y embebiendo al toro. Por la izquierda, el toro no embestía bien. Cuando retornó a la derecha, al astado le costaba embestir. Tras un desarme en un pase de pecho ya no hubo más. Además, el torero se mostró desacertado con la espada.
En su segundo acto sucedió algo inédito. Hubo protestas por su flojedad y el presidente, que lo mantuvo, lo devolvió tras un lance comprometido en el que el toro se derrumbó cuando estaba a punto de alcanzar a Roca Rey, que había caído en la arena y se hizo el quite haciendo la croqueta. El quinto bis, del hierro titular, fue devuelto por su flojedad tras un recibo de capa clamoroso del peruano en los medios, dibujando gaoneras, rematadas con una larga cambiada de rodillas. Con el quinto tris, de José Luis Marca, musculado y con peligro, no tuvo opciones al lucimiento y a punto estuvo de ser herido en el abdomen a cambio de una estocada certera. Afortunadamente, todo quedó en un pitonazo que le rajó la taleguilla a esa altura.
Alejandro Talavante pasó sin brillo ante su lote, a excepción del manejo de la capa, con suaves verónicas. Ante su primero, de buenas hechuras, noble y sin entrega, concretó un trasteo que no pasó de correcto. Comenzó en los medios con una pedresina y únicamente tuvo cierto nivel una tanda con la izquierda.
Con el altote, largo, flojo y noble cuarto, el trasteo de Talavante fue anodino.
Posada de Maravillas quedó inédito. Se empeñó en lidiar en las rayas al noble que abrió plaza, al que lanceó con buen aire a la verónica. Brindó su faena de confirmación, sin sal ni ligazón, a su apoderado Luis Álvarez y mató mal.
El que cerró plaza fue devuelto por su flojedad. Saltó un sobrero de Conde de Mayalde que derribó en un encuentro y salió con pies, pero se vino abajo pronto tras una desacertada brega y un mitin de los banderilleros. A la muleta acudió sin entrega y se paró. Posada de Maravillas, que no es precisamente un lidiador experto, no tuvo opciones para el lucimiento artístico.
En resumen, espectáculo de casi tres horas, nueve toros y cero triunfos en el día del Patrón, San Isidro, en festejo de máxima expectación que acabó en decepción.
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