El magisterio de Ponce y la entrega de Talavante en Linares

El diestro Enrique Ponce, triunfador ayer en Linares, en un muietazo con la derecha.
El diestro Enrique Ponce, triunfador ayer en Linares, en un muietazo con la derecha.
Efe Linares

31 de agosto 2015 - 01:00

CORRIDA DE TOROS DE LA FERIA DE SAN AGUSTÍN DE LINARES Ganadería: Se lidiaron seis toros pertenecientes a la ganadería de Zalduendo, pobres de presentación, terciados y cómodos por delante, muy bajos de raza y faltos también de fortaleza, de juego, en general, muy deslucido. TOREROS: Enrique Ponce, una oreja y vuelta al ruedo tras un aviso. José Antonio 'Morante de la Puebla', saludos tras ovación tras aviso y saludos tras ovación. Alejandro Talavante, oreja tras un aviso y saludos tras ovación con petición de oreja que no fue concedida. INCIDENCIAS: Plaza de toros de Linares. Tres cuartos de entrada en los tendidos, El banderillero Jocho saludó tras parear al primer toro.

El diestro Enrique Ponce fue el gran protagonista de la corrida de toros celebrara dentro de la Feria de San Agustín en la plaza de toros de Linares (Jaén), donde cortó una oreja, al igual que Alejandro Talavante, y firmó una faena sublime al cuarto toro de la tarde, en el que perdió los trofeos por culpa de la espada.

Se lidiaron seis toros pertenecientes a la hierro de Zalduendo, pobres de presentación, terciados y cómodos por delante, muy bajos de raza y faltos también de fortaleza, de juego, en general, muy deslucido.

El toreo en la tarde llevó la firma de Enrique Ponce. El maestro de Chiva realizó una exhibición de sapiencia, inteligencia y el más puro sentido de la estética ante un toro, el cuarto, al que fue haciendo poco a poco, consintiéndolo y obligándolo, toreando siempre a su aire, y con el que, de repente, surgió la magia.

El toro, totalmente afianzado, empezó a embestir y Ponce lo cuajó de cabo a rabo en una faena de mucha belleza. El trazo de los muletazos, auténticas pinceladas; y los tendidos linarenses, un clamor, que se entregaron más todavía en las poncinas finales. Tenía la Puerta Grande en su mano, pero su espada, su mala espada, se la acabaría cerrando, dejando todo en una clamorosa vuelta al ruedo.

La oreja la cortó Ponce en el que abrió plaza, por una faena también de enfermero y pasajes, asimismo, plásticos y bonitos.

Talavante fue el otro torero en tocar pelo en Linares, por San Agustín. Lo hizo frente al tercero de corrida, un animal muy soso y apagado, al que se impuso a base de intentarlo insistentemente por los dos pitones, extrayendo muletazos de muy buena expresión. La rotundidad con la espada fue clave para la concesión del trofeo.

Y algo muy parecido con el sexto. Otro toro sin fondo ni recorrido, con el que estuvo firme y esforzado. Esta vez no le funcionó tan bien la espada y perdió el triunfo.

Morante de la Puebla sorteó dos toros que apenas le dieron opciones para desarrollar su tauromaquia. Estuvo digno en los dos, alternando pasajes sueltos de extraordinaria belleza, dentro de dos faenas sin unidad por la nula continuidad que tuvieron en sus embestidas los dos zalduendos.

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