Morante: deshojando la margarita...
EL REPASO
La hipotética reaparición del diestro de La Puebla, que sigue pendiente de un hilo, revolucionaría la confección de los carteles de la primera temporada de Lances de Futuro
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Morante: razones para una retirada
No se trata de ningún secreto pero el asunto conviene tomarlo con cautela. En cualquier caso el propio diestro no tiene empacho en confesar que sí, que se encuentra deshojando esa margarita de la reaparición mientras se redobla la expectación -o la presión- de las empresas que no aciertan a encontrar un hilo conductor para las combinaciones que empiezan a engrosar los avances de carteles de la temporada que vendrá.
Pero el nombre del diestro de La Puebla no aparece aún en ninguno de ellos. Ya se conocen los de Olivenza y Fallas; los de Madrid, que ya están ultimados y filtrados, no tardarán tampoco en ser oficializados en la gala de Las Ventas, el próximo 5 de febrero. José María Garzón, previsiblemente, tendría que estar dando las últimas puntadas para ese día a las combinaciones de toros y toreros en su estreno como empresario de la plaza de la Maestranza.
Pero a nadie se le escapa que el ilusionado gerente de Lances de Futuro aún espera que caiga la última hoja de esa margarita para poner en pie el núcleo duro de un abono que también tiene fecha estimada de presentación: Garzón ya habría comunicado a Fiestas Mayores que contempla los días 9 ó 10 de febrero para celebrar esa gran gala -se habla de FIBES- que servirá para desvelar las combinaciones que abrirán esta nueva era si las circunstancias son propicias. La idea, eso sí, sería hacerlo antes del Miércoles de Ceniza que este año cae en un temprano 18 de febrero. Los pétalos siguen cayendo…
Juego de fechas
¿Dónde podría encontrar acomodo el nombre de Morante? No sabemos si el empresario ha establecido un punto de no retorno pero el abono aún estaría abierto para él. Eso sí: parece poco probable -y así se destila de su entrono- que el genio cigarrero esté preparado para torear a corto plazo asumiendo la responsabilidad de anunciarse en Resurrección o en los festejos abrileños. Por un lado está el indudable valor simbólico de su retirada del 12 de octubre. Y esos gestos solemnes necesitan ser asumidos en consecuencia.
Pero el corte o retirada de coleta -que el torero quiso poner matices al asunto- no estaría reñido con otros planteamientos para 2026, asumiendo una agenda más ajustada que le alejara de esa primera línea de la contienda en la que se batió el cobre en 2025 mezclando una indeclinable y durísima entrega con una impresionante resolución. Pero Morante no podía más…
En la concurrida rueda de prensa celebrada el pasado 12 de enero el compañero Álvaro Acevedo llegó a deslizar una combinación -sin mayor viso de oficialidad- que serviría para matar dos pájaros de un tiro: recuperar la alcurnia de la fecha del Corpus -uno de los objetivos del plan de Lances de Futuro- y servir de escenario de la vuelta de Morante como dios padre de la actual trinidad del toreo hispalense que completarían Juan Ortega y Pablo Aguado. ¿Tiene el asunto algún atisbo de realidad? Pues ya veremos…
La temporada, y el abono sevillano, es más larga. Morante también tendría la opción de anunciarse en San Miguel y hasta de acogerse a esos huecos libres que Garzón anda consensuando con la autoridad, buceando en los vericuetos de un reglamento que no siempre tiene la suficiente flexibilidad para propiciar la imaginación o la sorpresa empresarial. Pero ése es otro asunto…
Y ya que hablamos de ritos, fechas y costumbres. La presentación del cartel pictórico que encarga cada año la Real Maestranza de Sevilla tampoco debe tardar. Portal Taurino, la web de Santiago Sánchez Tráver y Paco Gallardo, avanzaba que el cuerpo nobiliario habría prescindido del galerista Pepe Cobo para buscar la asesoría de Fer Francés en ese resbaladizo terreno que fusiona los riesgos del arte contemporáneo con la fiesta de los toros para ir engrosando esa amplia pinacoteca de primeros espadas de las artes actuales.
Barajas nuevas para jugar
Pero hablábamos del encaje de Morante; llegue o no, nos lleva a otro terreno inevitable. Al iniciarse el segundo cuarto del siglo XXI las empresas no pueden cifrar todo su afán en la reaparición o la vuelta de un único torero. El reinado de Morante, por desgracia, no es infinito. Está sujeto a la edad, el desgaste y hasta las particulares circunstancias de un hombre atormentado por un grave trastorno de personalidad que es inseparable de su propia vida.
La primera línea del toreo tiene que refrescarse; urge romper esas barajas ajadas que han mantenido artificialmente la fachada de las ferias sin opción al aire nuevo. La primera línea huele a cerrado y urge romper los esquemas, propiciar la retirada paulatina de los viejos capitanes. No cabe otra. 2026 tiene que ser el año, asumiendo los riesgos que puede comportar para un público generalista que tiene que empezar a acostumbrarse a los nuevos nombres. En este apartado sí se ha llegado a un punto de no retorno…
Morante, mientras tanto, anda afanado junto a su fiel Pedro Marques; enfrascados en la parafernalia habitual para culminar los preparativos de esas fiestas de San Sebastián -con sus encierros y novilladas de promoción; con su inimitable ambiente- que supondrán su primer gran baño de masas después de la emocionante despedida del 12 de octubre en Madrid. Quizá para entonces, encomendado al santo de los venablos, haya tomado una decisión.
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