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Una aldea imaginaria sin fronteras y sostenible

  • La Casa del Limonero acoge hasta el domingo una muestra del artista francés Laurent Godard que aboga por la creatividad

Una de las estancias de la Casa del Limonero que refleja la aldea Flateurville. Una de las estancias de la Casa del Limonero que refleja la aldea Flateurville.

Una de las estancias de la Casa del Limonero que refleja la aldea Flateurville. / m. g.

La imaginación no tiene límites, sobre todo para alguien que cree que se puede ser niño eternamente. Es el caso de Laurent Godard, un artista francés que ha llevado a un nivel diferente su capacidad imaginativa. Una serie de viajes y encuentros alrededor del mundo llevaron a Godard a crear Flateurville, una aldea ficticia que nació como patria hace unos 20 años. Ahora, esta tierra imaginaria y sin fronteras se instala en Sevilla en forma de exposición en la Casa del Limonero. Abierta hasta el domingo, la muestra se puede ver de forma gratuita.

Como cualquier otro territorio, la aldea de Flateurville tiene su propia bandera. Conformada por un cuadrado y un círculo, en ella nada es arbitrario. "El círculo representa la parte artística que todos tenemos, mientras que el cuadrado es la norma, las reglas. Ambos coexisten en todas las personas por eso están presentes en la bandera de Flateurville, porque es una forma de invitar a desarrollar la parte artística mientras se trabaja por un mundo mejor y sostenible", apunta Godard. De ahí que la premisa de la que parte la muestra sea la de despertar el lado artístico de los individuos. Algo que Godard quiere conseguir a través de las diferentes disciplinas que conforman la muestra.

La historia de Flateurville es una especie de cuento social modernos en el que retratos, instalaciones, escenografías, fotografías, películas y obras de teatro relatan las crónicas de una pandilla -autodenominada Cuadrados-Círculos, por la forma de sus gafas- que, gracias al despertar artístico de cada uno de ellos, busca construir un mundo mejor para generaciones futuras. Así, el edificio en el que se ubica la exposición, un antiguo palacete, se transforma hasta el domingo en una ciudad utópica.

Un recorrido comentado por toda la estancia permite al visitante empaparse de esa forma de vida que puede recordar a la filosofía hippie de los años 60. Cada rincón del palacete tiene su propia historia y su particular modo de narrar la vida en Flateurville. El patio, el jardín en el que reinan dos limoneros centenarios, una piscina que hace las veces de parque infantil, una sala secreta para reuniones, alcobas para huéspedes destacados y un taller de despertar artístico para que el visitante redescubra sus dibujos de la infancia y los reintegre en su vida actual son los componentes de esta muestra. Con diferentes performances, los horarios son mañana de 11:30 a 00:00 y el domingo de 12:00 a 18:30.

Este proyecto creativo trasciende todas las fronteras, ya que Godard ha llevado su aldea a París, Nueva York, Londres o Shanghái, entre otros. Es la forma artística de trascender los límites, eliminar las barreras y volver a imaginar como en la más tierna infancia.

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