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Unas exposición en el Cicus muestra imágenes desconocidas de la Guerra Civil de Francesc Boix

  • El Cicus acoge, hasta el 26 de junio, una muestra de Boix de la Guerra Civil española, antes de que estuviera en Mauthaussen

Francesc Boix con una ametralladora. Francesc Boix con una ametralladora.

Francesc Boix con una ametralladora. / M. G.

El Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla (Cicus) acoge la exposición temporal Los primeros disparos de Francesc Boix, que se podrá visitar hasta el 26 de junio. Se trata de una muestra sobre el fotógrafo barcelonés del bando republicano y del campo de concentración de Mauthaussen donde estuvo internado y donde logró esconder más de 20.000 fotografías en las que retrató el horror nazi. Ahora esta muestra da a conocer el trabajo fotográfico de Boix durante la Guerra Civil española.

A principios de 1938, un joven barcelonés de 17 años se adentra en las filas del bando republicano. Dispara a todo lo que ve, –aunque con cierta contención–, porque el material que utiliza es caro y difícil de conseguir en medio de una guerra. No lleva un fusil, sino una cámara fotográfica Leica.

Con 19 años y una guerra perdida, con los ideales derrotados pero no vencidos, Francesc Boix se dirige hacia Francia para acabar enrolado en la Segunda Guerra Mundial, en la 28ª compañía de trabajadores extranjeros. Capturado por los nazis, el 27 de enero de 1941, junto a otros 7.000 republicanos españoles, es trasladado al terrible campo de concentración de Mauthaussen. Murieron el 67% de los prisioneros que lo acompañaron. Por su experiencia en la fotografía, Boix fue adscrito al servicio de identificación del campo.

Allí aprovecha su "puesto de trabajo" para salvar fotos que hacen los SS del campo y que muestran cómo murieron miles de personas. Desde el laboratorio fotográfico, junto a otros compañeros, salvó de la destrucción muchos negativos que acreditaban el horror, entregándoselos a la austríaca Anna Pointner, que los escondió en un muro. Se salvaron unas 20.000 fotografías que se presentaron como prueba en los juicios de Nüremberg.

Una imagen de la Guerra Civil inmortalizada por Francesc Boix. Una imagen de la Guerra Civil inmortalizada por Francesc Boix.

Una imagen de la Guerra Civil inmortalizada por Francesc Boix. / M. G.

El Spaniaker 5.185 (nombre despectivo de los nazis hacia los españoles y número de prisionero de Boix), fue el único español que testificó en ellos. Durante la posguerra, a pesar del exilio, Boix acaricia una cierta normalidad vital. Se establece en Francia y trabaja como foto-reportero en L’Humanité, Regards o Ce Soir, pero fallece prematuramente en París en 1951, a los 30 años de edad.

Pero Boix guardaba otra sorpresa gráfica e histórica. 60 años más tarde de su muerte, en 2013, por internet, se vendían tres cajas de negativos de autoría desconocida. Una de ellas contenía imágenes del frente de combate republicano en tierras de Lleida y Aragón, y las otras dos fotografías anteriores a la Guerra Civil.

La investigación del material concluyó que el autor de las de la guerra era Francesc Boix, que las realizó como fotógrafo de la división en la que se alistó como voluntario. En algún momento tras el conflicto, y sin que se sepa cómo, llegaron a una casa de Perpiñán, hasta que fueron recuperadas ya en el siglo XXI.

De entrada libre, el horario de visita de lunes a viernes de 11:00 a 20:00. C/ Madre de Dios, 1.

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