Nicolás Pacheco y su país de las maravillas
El cineasta sevillano presenta mañana en los Multicines Alameda su séptimo cortometraje a la vez que prepara la que será su primera película
Lejos de todo tópico, Nicolás Pacheco marca en cada una de sus cintas un sello único, diferente. Lo hace porque su trabajo es tan personal como arriesgado y porque en él se presenta un mundo interior, el suyo, desde donde parten cada una de las historias que, con personajes y situaciones reales, se convierten en fábula. Mañana, los que acudan al estreno de su séptimo cortometraje en los Multicines Alameda (21:00) podrán ver cómo, a través de personajes fácilmente reconocibles en la vida cotidiana, el director crea un mundo paralelo, lejos del costumbrismo, para narrar una historia de familia y carácter social, como sí acostumbra. En A Naide, Pacheco vuelve "a tender la mano al espectador y a acompañarlo a un mundo paralelo al igual que Alicia en el País de las Maravillas".
Nacido y criado en el barrio de Heliópolis, Nicolás Pacheco asegura que su imaginación más artística se forjó desde la infancia, en concreto, en la guardería de sus padres, donde la educación y actividades que allí se impartían tenían como principal propósito "vivir la creatividad intensamente y llevar la mirada hacia lugares no comunes, desde un prisma más original, desde el disfrute. Allí, una profesora ya me dijo que iba a ser director de cine". En el instituto comenzó a dirigir un taller de teatro y a escribir, brindándole el centro una sala, que prácticamente estaba en desuso, para las representaciones. Fue en esta etapa cuando comenzó a escribir sus primeras obras y cuando decidió enfocar todos sus esfuerzos al mundo de la creación.
Tras su paso por el Centro Andaluz de Teatro para formarse como actor, Pacheco quiso ir más allá y adentrarse en el cine -"para mí es el arte que aglutina a todas las artes"-. Se trasladó a Madrid para cursar estudios en una escuela de cine privada. No contento con ello, y convencido de que lo suyo era el cine de autor, "donde poder contar mis propias historias", continuó su aprendizaje como director en el Centro de Estudios Cinematográficos de Cataluña y como guionista en la ECAM y la Escuela de San Antonio de los Baños (Cuba).
Hoy, reside en Madrid, y la experiencia ganada con los diferentes cortometrajes elaborados hasta el momento ha hecho sólida esa atmósfera personal que impregna sus obras, que hablan de la familia, del abandono, de la diferencia de clases, en general, de temas sociales pero "desde un universo propio alejado del documental".
En A Naide, el cineasta regresa a su tierra. "Aunque se grabó en Madrid, está ambientado en mi tierra, recreamos las habitaciones de las mujeres de mi familia, y las actrices son sevillanas: Alicia Rodríguez, Belén Ponce de León y Loli Galiana. Esta última es mi tía y debuta en el cine a los 80 años".
La trama del cortometraje se centra en dos hermanas que, tras la muerte de la madre, deciden cumplir el último deseo de ésta a pesar de lo estrafalario que resulta el asunto y de sus miedos al qué dirán en el pueblo. Una historia a medio camino entre el drama y la comedia -"me gusta mezclar estos dos tempos-" que seguirá su trayectoria en un festival de Palma, "donde una orquesta interpretará su música".
Los planes de este joven director no han hecho más que empezar, y en estos momentos se encuentra en el proceso de búsqueda de financiación para la que será su primera película, La cría del Canario. Con previsión de poder empezar a rodar el próximo año, se trata de una producción de Maestranza Films, de manos de los productores Antonio Pérez y Ernesto Chao. "Es un thriller ambientado en la España profunda. Cuenta el viaje emocional de una madre y su hija cuando se lo juegan todo. Trata de esos héroes y víctimas que se ven arrastrados por sus necesidades más radicales a cometer hurtos y toda clase de despropósitos. Supervivientes de un mundo cruel y corrupto. Personajes solos y excluidos por una sociedad que siente vergüenza de sus pobres".
Así, el director sigue en esa línea entre el realismo y la fábula, entre lo simbólico y lo patético, entre el humor y la gravedad, que imita a la vida sin utilizar los recursos más obvios. "Para mis creaciones siempre tengo como referentes a Kusturica, Benh Zeitlin, De Sica, Lorca o los hermanos Coen, en quienes me he inspirado especialmente para esta película".
Prueba de su buen hacer son los numerosos premios recibidos hasta el momento, entre ellos, el premio RTVA a la Mejor Creación Andaluza en 2004 y el Mejor Cortometraje de Sevilla en 2010 con ¡Al cielo con ella! Su anterior trabajo, Grietas comunes, se rodó en Guadalajara (México) para el Museo de Arte Contemporáneo Raúl Anguiano.
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