Rima
En la sevillana Plaza de San Marcos hay una frutería en cuya entrada reza este lema, que evoca el estilo publicitario de antaño, apegado al refrán, al acertijo, al romance, al dicho. Julián es, obviamente, el frutero, a quien conviene redondear la frase subsanando el gazapo ortográfico que tiene.
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