Turismo a la luz de la luna
Antequera ofrece recreaciones nocturnas en la alcazaba, cenas sensoriales en los monumentos y observaciones astronómicas en el Torcal para las noches de verano
Cae la noche sobre la ciudad del Torcal y comienza a descubrirse otra Antequera que difícilmente los afortunados que participen podrán olvidar. Una imagen que nada tiene que ver con la ofrecida durante el día. La luz de la luna toma las calles y monumentos, que se transforman para aquellos visitantes que deciden hacer un recorrido nocturno en el que se puede incluir una visita al paraje natural del Torcal.
Antes de adentrarse en el mundo árabe y cristiano, el visitante tiene la oportunidad de realizar un recorrido por el ampliado museo municipal. Allí se puede conocer la historia de la ciudad, su riqueza patrimonial o las obras de arte que guarda en depósito, entre las que se encuentran también las de conocidos autores antequeranos. Un paseo tranquilo por sus numerosas salas nos deja la posibilidad de recrearnos en las numerosas joyas artísticas que acoge. Entre ellas destacan el conocido Efebo de Antequera o la imagen tallada en una sola pieza de San Francisco.
Con una buena dosis de historia recibida, nada mejor que conocer de primera mano una recreación de cómo fue la Antaqira musulmana y la reconquista cristiana. Para ello no hay mejor escenario que la alcazaba, donde una conseguida representación lleva al turista a introducirse en tiempos pasados. Recibimiento para los "cristianos viejos" en Arco de los Gigantes y recorrido para conocer los baños y también la colegiata. En su plaza se instalaba el mercadillo. Un poco de imaginación vale para hacerse una idea de cómo podía ser en aquella época. Al igual que la estrecha calle que refleja las existentes en la época, que buscaban de este modo proteger a sus habitantes del sol.
Al lado la puerta de entrada al interior de la alcazaba, amables guías ataviados de andalusíes de la época esperan a las puertas con sus antorchas encendidas para conducirnos por los caminos y jardines hasta llegar al patio principal. Todo el deleite de luz, sombras y monumentalidad entre la penumbra de la noche. Allí la luz de las velas y una demostración de danza del vientre dan la bienvenida al visitante antes de poder disfrutar del impresionante atardecer rojizo desde las murallas con la ciudad a los pies. Para entonces ya nos hemos trasladado en el tiempo y casi sin quererlo nos hemos convertido en uno más de esos personajes, dando vida a la alcazaba cientos de años después de que aquellos moradores desaparecieran y dejasen estas tierras.
Durante el camino se pueden apreciar las primeras apariciones de la cara oculta de la luna sobre uno de los torreones, mientras puede verse a un pensativo alcaide, Al Karmen, en una de las ventanas. La cuestión es entregar la ciudad al infante don Fernando tras cinco meses de sitio o seguir luchando. Las malas noticias llegadas de la vecina Archidona sobre la imposibilidad de enviar tropas en su ayuda crean una atractiva historia. La cara oculta de la luna tomará forma humana y se dejará ver por los humanos para convertirse por una noche en consejera. Tras la bella historia toca descansar y dar cumplida cuenta de una cena andalusí en el patio central de la alcazaba, rodeado por un marco difícil de olvidar. Pero no es la única actividad que podemos realizar en este singular paraje. Aquellos que lo deseen pueden optar por una singular cena de los sentidos en la colegiata de Antequera. Un viaje por el tiempo gastronómico que nos dejará otra visión de lo que fueron aquellos tiempos ya pasados. Esta parte de las actividades del programa está realizada por parte de la Fundación de Ciudades Medias del Centro de Andalucía, cuyos técnicos se encargan de recrear estos escenarios históricos.
Pero hay muchas más posibilidades, y los amantes de la naturaleza tienen en las jornadas de observación astronómica del Torcal una gran alternativa, que puede incluir también una ruta de senderismo de dos horas de duración para descubrir los rincones de este parque natural.
La experiencia resulta inigualable ante el claro cielo que permite la observación de miles de estrellas y conocer al detalle algunas de ellas. Aprender a identificarlas se convierte en una apasionante experiencia en mitad del silencio de la noche y de la mano de un experto astrónomo. El Carro, la estrella Polar, la Vía Láctea, Saturno y una infinidad de observaciones que dejan maravillado al sorprendido visitante. El simple silencio a la llegada al centro de visitantes ya supone una experiencia muy peculiar, en especial, para aquellos que proceden de las ruidosas grandes urbes.
Pero Luz de luna no se queda aquí, también ofrece la posibilidad de realizar un recorrido nocturno guiado por los principales monumentos de la ciudad y las callejuelas de su casco antiguo. Incluso, para los más cómodos, es posible hacerlo en un microbús eléctrico que no rompe el silencio de la noche y contribuye a que el viaje sea más relajado. Durante el itinerario, que tiene una duración aproximada de 2,5 horas, es posible conocer plaza de toros, museo taurino, iglesia de San Juan de Dios, el museo municipal, la plaza de Santa María o la plaza del Coso Viejo.
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