Francisco Rivera, Velá de Santa Ana

La Velá de Triana toma la alternativa

  • Francisco Rivera ofreció el pregón de la fiesta grande del barrio, que este año es considerada Fiesta Mayor

  • En el acto, acompañó a la Banda Municipal el primer bailarín del Ballet Nacional, Francisco Velasco

Francisco Rivera durante el pregón que ofreció en el Antiguo Hotel Triana. Francisco Rivera durante el pregón que ofreció en el Antiguo Hotel Triana.

Francisco Rivera durante el pregón que ofreció en el Antiguo Hotel Triana. / Víctor Rodríguez

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Poco importó que fuera sábado. Menos todavía que se tratase de un caluroso día de julio. Lo trianeros –de residencia o de devoción– llenaron hasta la bandera el patio del Antiguo Hotel Triana en el que fuera el pistoletazo de salida de la Velá de Santiago y Santa Ana. La fiesta, la más antigua de la ciudad, comenzó ayer su primera edición como Fiesta Mayor. La alternativa de tan grande honor vino de manos de Francisco Rivera, el encargado de pregonar la Velá en esta ocasión. El acto de inauguración, que comenzó alrededor de las nueve, estuvo precedido del más que tradicional concierto de la Banda Municipal de Sevilla. El colofón lo puso la entrega de los diversos galardones que se entregan con motivo de la fiesta arrabalera. En el acto estuvieron presentes el alcalde Juan Espadas, la delegada del Distrito Triana, Carmen Castreño y el plíder del PP en Sevilla, Beltrán Pérez.

Francisco Rivera durante el pregón. Francisco Rivera durante el pregón.

Francisco Rivera durante el pregón. / Víctor Rodríguez

Bajo la premisa de no repetir ningún año la Banda Municipal, capitaneada por Francisco Javier Guitiérrez Juan regaló al auditorio el programa Estampas sevillanas, un reflejo de la amplia amalgama de personalidades que componen la sevillanía. Triana, pieza de la suite Iberia de Albéniz fue la toma de contacto de la banda con el auditorio. Triana, triana, cantada antaño por Imperio Argentina y entonada en esta ocasión por Alicia Gil, Aires de la Alameda, de José Roca, Rafael Marinelli (música) y Jesús Conde (letra) y uno de los mayores éxitos del grupo Alameda, o la Sevilla de Pareja Obregón hicieron las delicias de todos los asistentes.

Alicia Gil canta con la Banda Municipal. Alicia Gil canta con la Banda Municipal.

Alicia Gil canta con la Banda Municipal. / Víctor Rodríguez

Aunque el plato fuerte fue la actuación de Francisco Velasco. Primer bailarín del Ballet Nacional de España y alumno de la escuela de danza de Matilde Coral, Francisco Velasco logró mantener en silencio –única vez en toda la noche– a todo el patio del Antiguo Hotel Triana. Su ejecución del Zapateado de Sarasate –que coreografiara Antonio el bailarín– dejó enmudecido a todos los presentes, que sólo se animaron a romper el silencio para regalarle una extensa ovación y algún que otro olé.

Francisco Velasco, primer bailarín el Ballet Nacional. Francisco Velasco, primer bailarín el Ballet Nacional.

Francisco Velasco, primer bailarín el Ballet Nacional. / Víctor Rodríguez

Finalizado el recital, la delegada del Distrito Triana Carmen Castreño hizo una invitación a la Velá a todos los sevillanos. Agradeció a los vecinos y a la comisión que organiza la fiesta el “haberla colocado en el lugar en el que está, el mismo que ha hecho que este año sea considerada Fiesta Mayor”. Castreño también quiso recordar a los trianeros que falta, como el padre Eugenio, Francisco de Paula o Manuel Lozano. Trianera de devoción, como aseguró en su discurso, la alcaldesa de Triana dio paso al pregonero y lo invitó a hacer una verónica entre versos y piropos al arrabal.

Carmen Castreño, delegada del Distrito Triana. Carmen Castreño, delegada del Distrito Triana.

Carmen Castreño, delegada del Distrito Triana. / Víctor Rodríguez

En una plaza que no era la suya, Francisco Rivera se enfrentó al pregón como el que se pone por vez primera delante de un toro. Piropear al más internacional de los barrios sevillanos bien merece los mismos nervios que colocarse delante de un Miura. Pero el que es trianero de sentimiento sólo tiene que mirarse dentro para hablarle al arrabal desde el corazón. Y así lo hizo el torero.

Francisco Rivera durante el pregón. Francisco Rivera durante el pregón.

Francisco Rivera durante el pregón. / Víctor Rodríguez

Desde su más tierna infancia, en la que su juego preferido era limpiar plata en la Capilla de los Marineros, hasta su primera vez debajo del Cristo de las Tres Caídas, Rivera hizo un repaso por todo el vínculo que tiene con el arrabal. Sus tardes en la zapata, sus sueños de mandar un izquierdo, la magia de un Jueves Santo o el camino hacia El Rocío con la Hermandad de Triana. Se devoción a la Esperanza, “la más guapa de todas las guapas”, sus visitas al Remesal, los eternos ensayos de costalero y su reencuentro con El Rocío. Su personalísimo pregón arrancó varios aplausos espontáneos, sobre todo en el tramo final. “Triana me ha dado una forma de sentir y entender la vida y ésta a veces es dura. Pero siempre tengo a mi Cristo de las Tres Caídas”, sentenció el torero.

Fran Rivera, a su llegada con Lourdes Montes, su mujer. Fran Rivera, a su llegada con Lourdes Montes, su mujer.

Fran Rivera, a su llegada con Lourdes Montes, su mujer. / Víctor Rodríguez

Rivera no sólo hizo memoria de lo que el barrio es para él, también le pidió a la vida tiempo; tiempo para enseñarle las calles a sus hijas, para volver a vivir otro Jueves Santo... para disfrutar de Triana. Con su petición, lo último que le dedicó a Triana, arrancó el mayor de los aplausos. A toro pasado y con las dos orejas y el rabo, Rivera apostilló: “¡Qué miedo más grande he pasao!”

Terminada la faena, se entregaron los galardones de la Velá. En esta ocasión, los premios Trianeros del Año se entregaron al científico Guillermo Mínguez Espallargas y a la cantaora Rosario Guerrero Hernández, La Tremendita; los de Trianeros de Honor al diseñador gráfico José Manuel Piñero y la cantante Isabel Fayos; los de Trianeros Adoptivos a la emprendedora Ana Bella, el periodista Valentín García y el cartero Isidoro Moreno; y, por último se distinguió como Instituciones Honoríficas a la Hermandad de la Esperanza de Triana y al Círculo Mercantil.

Imagen de la Velá de Triana en su noche inaugural. Imagen de la Velá de Triana en su noche inaugural.

Imagen de la Velá de Triana en su noche inaugural. / Víctor Rodríguez

Le Velá de Triana tomó así su alternativa en una noche en la que la faena no pudo ser más bonita. Ahora sólo hay que disfrutar de la semana más grande del arrabal hasta que sea el día de la Señá Santa Ana.

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