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El ajedrez más físico

  • El Club Deportivo Sevilla Linces, el decano andaluz del fútbol americano, prepara su vigésimo quinto aniversario con una campaña para atraer al público a este deporte

Mucho más que el atractivo entretenimiento anual de los espectáculos de Beyoncé o Bruno Mars en la final de la Super Bowl de la NFL y de las gestas deportivas que narran algunas películas hollywoodienses, como Titanes o Un domingo cualquiera, que amenizan cualquier sobremesa de sábado. El fútbol americano levanta pasiones entre quienes lo conocen de primera mano, que lo defienden como una disciplina en la que prima el espíritu de equipo. Un deporte de contacto y táctica autóctono de los Estados Unidos cuya trayectoria en la ciudad de Sevilla está marcada por los altibajos. Al Club Deportivo Sevilla Linces le resta un año para cumplir los 25 de actividad ininterrumpida y se han propuesto alcanzar las bodas de plata consiguiendo enamorar a los sevillanos con el deporte que les apasiona. Para ello, fomentarán el flag en los centros educativos y pondrán en marcha una escuela deportiva municipal, buscarán reconstruir y consolidar las diferentes categorías de tackle tanto masculinas como femeninas y organizarán periódicamente eventos abiertos al público donde prime la toma de contacto y la práctica de deportes poco conocidos. Hoy estaba previsto que se celebrase una de estas convocatorias deportivas en el Parque del Alamillo junto a entidades como Sevilla Lacrosse, Sevilla Red Sox Sóftbol y Béisbol y Ultimate Frisbee de Frisbillanas del Universo, entre otros, pero se canceló por las previsiones de lluvia.

Es un apasionado de la cultura estadounidense y cuando se enteró de que en Sevilla había un equipo federado de fútbol americano en el que no se exigía ni preparación ni conocimientos para ingresar, donde se podía empezar de cero, se informó de las reglas del juego por internet y se presentó en el lugar de entrenamiento. Jugó con ellos como júnior y sénior y, después de dejarlo durante un tiempo por motivos profesionales Nacho de los Ríos ya tiene marcado en rojo en su agenda que este lunes vuelve a entrenar con Los Linces. Ama de este deporte el espíritu de equipo que inspira: hay 22 jugadores en el campo por cada combinado y son importantes todos ellos para que el juego funcione. Este joven, que se dedica a la iluminación de espectáculos, aclara que la virulencia que a veces se aprecia en las jugadas no significa que sea un deporte para brutos, sino todo lo contrario: "Es como el ajedrez. En el terreno de juego, cada movimiento está pensando al milímetro y nada es porque sí". Un aspecto en el que insiste Gregorio Cabeza, el actual presidente de Sevilla Linces, que, aunque dejó los terrenos de juego hace una década, está vinculado al equipo desde su fundación. "Adoro este deporte porque de todos los que he practicado, que han sido muchos, es el más completo a nivel físico y táctico. El quarterback, que es jugador que lanza y suele ser la estrella del equipo, no es nadie sin los demás", explica Cabeza.

El Club Deportivo Sevilla Linces no atraviesa una buena etapa. Quiere volver a la élite de la liga nacional y para ello se ha propuesto consolidar los equipos y fomentar este deporte entre los más pequeños con el flag -una modalidad que recuerda al juego del pañuelito-, además de acercarse al público general con eventos deportivos en los que se tome contacto en primera persona con el fútbol americano y otras disciplinas minoritarias en la ciudad como el lacrosse, el béisbol o el frisbee. Y atraer a nuevos jugadores a sus filas con el sistema CrossLinces, con el que ofrecen a los interesados la posibilidad de implicarse con este deporte y acceder a una formación táctica y física de manera federada o libre.

En 2017 se cumplirán 25 años del inicio de la historia del fútbol americano en Sevilla. Una trayectoria ininterrumpida, la de Sevilla Linces, que es única en Andalucía. Antonio Cornejo fue el culpable de este germen: volvió de Estados Unidos después de pasar el verano del 91 estudiando inglés y lo hizo enamorado del fútbol americano. Por entonces, sólo había equipos en Cataluña y Madrid y una revista nacional con el nombre de 100 yardas. A ella escribió con el objetivo de encontrar con quien formar un equipo local, y le contestaron Santiago Vega y Basilio Parrado. Se unieron, comenzaron a entrenar y captaron adeptos pegando carteles por la ciudad, uno de los cuales fue Gregorio Cabeza. Y después de muchas sesiones de amigos en el Parque de los Príncipes, llegó la Expo 92 y la oportunidad de que los responsables del Pabellón de Estados Unidos organizaran jornadas deportivas con estrellas de la NFL -la liga estadounidense- como Mel Blount. En septiembre de aquel año se firmaron las actas del Club Deportivo Sevilla Linces y el resto es historia.

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