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Más allá de la lectura

  • 'La profundidad de los espejos', once relatos del sevillano Jorge Gutiérrez Diego que ayudan a reflexionar con tres partes diferentes

La Carbonería, en la antigua judería de Sevilla, fue el enclave perfecto para dar a conocer el primer libro de Jorge Gutiérrez Diego, un sevillano que ha vivido en diferentes puntos del mapa, como los visitantes de este emblemático lugar. Este sitio de encuentros, marcado por la cultura y las diversas expresiones artísticas, albergó la presentación de La profundidad de los espejos, once relatos que ubican al lector más allá de lo que cuentan.

La primera obra de Jorge Gutiérrez, de Ediciones En Huida, es una colección de relatos ligados entre sí que se proponen ofrecer luz en torno al complejo tema de la identidad personal a través de acciones propias y las de los demás. Ubican al lector en historias de las que subyacen nuevos análisis y reflexiones que a primera vista no parecen estar ahí. A pesar de la juventud del autor, nacido en el 89, los relatos han sido escritos a lo largo de diez años, el primero de los cuales, La huida, lo escribió a los 18 años.

Como asegura el autor, "tranquilo, sin presiones y cómodo", ha dado forma a este conjunto de relatos que se agrupan en tres secciones. Espejos invertidos, parte frenética y con personajes en situaciones desesperadas, atrapados entre la búsqueda de la supervivencia y de la justificación moral. Relatos cercanos a la novela negra y a la road movie, en los que el peso de la historias que cuenta gravita entre la acción y la reflexión. La segunda parte, Reflejos y espejismos, es más pausada y se detiene en la imagen de los otros (parejas, amigos, amantes…) que viven problemas interpersonales y los caminos que les llevan a superarlos. Y, para terminar, Mi reflejo, que, haciendo las veces de epílogo casi autobiográfico, se centra en la escritura como proceso creativo que ayuda al desarrollo de capacidades personales. También toma protagonismo la angustia inevitable del colapso ante el folio en blanco, el mayor temor de los escritores.

Quienes conocen al autor sabían que el momento de publicar sus obras no tardaría en llegar. Con dos años se traslada a Hamburgo y vuelve a Sevilla en el 97, años de adolescencia en los que comienza su pasión por la literatura. Primero vino la prosa y luego la poesía, seguidamente algún taller de escritura creativa y siempre mucha lectura. Este devorador de libros empedernido se licenció en Periodismo por la Universidad de Sevilla, por ser la titulación más cercana a su vocación literaria, y más tarde en Literatura Alemana Comparada en el lapso de tiempo que volvió a Alemania entre 2010 y 2013. En poesía también tiene cosas que contar y ya ha recibido dos reconocimientos: en 2014, ganó el decimoquinto Certamen de Jóvenes Creadores del Ayuntamiento de Salamanca con su poemario Fragmentos de una búsqueda y, en 2015, el octavo Premio Juan Sierra con Caminos compartidos. También ha colaborado con la revista digital Anonimato.

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