El corral oculto tras una calle de Sevilla que esconde un lugar mágico que se puede visitar: Es Bien de Interés Cultural

El Corral del Conde se erigió en el siglo XVI y en la actualidad forma parte de un núcleo de apartamentos, algunos de los cuales son de tipo turístico

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Corral del Conde, en Sevilla
Corral del Conde, en Sevilla / @corraldelconde

En el barrio sevillano de la Alfalfa, en la calle Santiago, se encuentra una de las joyas ocultas con más encanto de la ciudad, el Corral del Conde, una antigua corrala sevillana del siglo XVI que a pesar de su belleza e importancia, pasa desapercibida para sevillanos y visitantes.

El corral de vecinos andaluz y especialmente el sevillano, como lo describieron Luis Montoto y Rautenstrauch en 1882 era un «patio, más o menos amplio, en cuyo centro se alza una fuente o se hunde un pozo que están al servicio de los vecinos, los cuales utilizan sus aguas para todos los usos de la vida (...) cuatro corredores que circunscriben el cuadrado del patio, y en ellos tantas puertas como habitaciones –“salas”– componen la planta baja, amén de un pequeño rincón destinado a depósito de inmundicias y de un patio mucho más pequeño –patinillo– dedicado a lavaderos, cuando estos no están en el mismo patio (...). Cada vecino, o lo que es lo mismo, cada familia, habita una sala».

Se tienen noticias históricas de su existencia desde el siglo XIV, y con mayor precisión en el siglo XVI. Fue en esta época cuando experimentaron un gran desarrollo, especialmente en Sevilla, por ser puerto exclusivo de entrada y salida para las Indias.

Historia del Corral del Conde

El del Conde es, no solo uno de los corrales más grandes de la hispalense, sino uno de los de mayor interés de la ciudad. Sus orígenes se fechas en el siglo XVI, aunque su disposición actual responde a la arquitectura popular del siglo XVIII.

Este es de estilo musulmán con reestructuraciones mudéjares, con un edificio de tres plantas de altura conformado alrededor de un patio en forma de «L». Los alzados interiores al patio se conforman todos mediante galerías adinteladas, cuya altura disminuye conforme se asciende, y sus habitaciones abren todas a dicho patio, por lo que se puede acceder a ellas a través de las galerías. Al corral se accede, únicamente, a través de una sola puerta de entrada.

El edificio fue declarado en ruinas en los años en la segunda mitad del siglo XX y unos años más tarde fue sometido a una rehabilitación con la que las primitivas unidades habitacionales fueron ampliadas, sumando en la mayoría de los casos dos de ellas para conformar una nueva, dotadas ya de cocina y servicios sanitarios que antaño eran de uso comunitario. ç

Se introdujeron también nuevas escaleras para disminuir los recorridos interiores. El patio presenta un pozo, que antaño aglutinaba en torno a él a los lavaderos y, aunque hoy se halla pavimentado, en su origen seguramente sería terrizo.

El Corral del Conde se denominó de esta manera por haber pertenecido al conde-duque de Olivares y sería declarado con los años Bien de Interés Cultural. Después de varias reformas el corral se halla hoy rehabilitado y convertido en edificio de apartamentos que preservan su estructura externa, muchos de los cuales son de tipo turístico, por lo que ofrecen la posibilidad no solo de visitarlos, sino de alojarse en ellos.

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