Cinco lugares de Sevilla que no aparecen en las guías turísticas, pero que son auténticas reliquias de su pasado
La hispalense cuenta con innumerables rincones que se alejan de las rutas turísticas convencionales y que son auténticas joyas de la historia de la ciudad
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Sevilla es una ciudad con un sinfín de rincones dignos de visitar que, en muchas ocasiones, son desconocidos incluso para quienes viven en ella. Más allá de los itinerarios más transitados y de las imágenes que se repiten en postales y guías, existe una Sevilla discreta, formada por rincones que han quedado al margen del turismo masivo, pero que merece la pena conocer.
Descubrir estos espacios supone una invitación a mirar la hispalense con otros ojos en los que se puede palpar el pasado de la ciudad. Lejos de ser sitios muy visitados, son enclaves con un gran valor, perfectos para quienes desean entender la ciudad desde dentro y apreciar una historia que sigue viva a día de hoy.
Templo de la calle Mármoles
En uno de los patios de la calle Mármoles, en el barrio de San Bartolomé, se pueden encontrar hoy tres columnas que formaron parte de un templo de la antigua colonia Iulia Romula, momento en el que Sevilla era conocida como Hispalis. Con 15 metros de altura, se cree que pertenecieron a la columnata de un templo romano, pero que en su momento no eran tres, sino seis, dos de las cuales fueron trasladadas a la actual Alameda de Hércules, coronando esta zona de la ciudad.
Hamman de la Cervecería Giralda
En la calle Mateos Gago, en pleno centro histórico de Sevilla y oculto en lo que parece una cervecería como las de siempre, se encuentra uno de los lugares más mágicos de la ciudad: un hamman almohade de la Edad Media. Estos no eran unos baños públicos al uso. Compartían el uso higiénico y la utilidad social con cualquiera de los baños de la época, pero se trataba de un hammam bastante exclusivo que datan del siglo XII.
Siendo Califa Abu Yaqub, quizá el uso de este espacio estaba reservado a una pequeña parte de la sociedad. Su cercanía con la mezquita Aljama y el Alcázar, y su riqueza compositiva y ornamental, han llevado a los expertos a determinar esta evidencia, y es que el Giralda está a unos 50 metros de la torre que le da nombre, ya presente como alminar (en obras) en la entonces mezquita.
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Huevo de Colón
Ubicado en el Parque de San Jerónimo, a las afueras de la ciudad, el conocido popularmente como Huevo de Colón es una de las estatuas más impresionantes que alberga la ciudad de Sevilla. Su nombre real es el de Nacimiento del Hombre Nuevo y es una gran escultura de bronce situada al norte de la ciudad de Sevilla, obra del escultor ruso-georgiano Zurab Tseretelli que fue donada por el Ayuntamiento de Moscú.
El conjunto, formado por las velas de las naves del almirante, representan alegóricamente al Mundo, que tiene forma de un gran huevo. En su interior se sitúa una estatua de Cristóbal Colón sosteniendo un mapa desenrollado desde una mano a otra, y sobre él, se disponen las tres carabelas. Es la escultura de bronce más grande de la ciudad de Sevilla, con una altura de 32 metros pesa 476 toneladas.
La tumba de la calle Cano y Cueto
En el barrio de Santa Cruz y a pocos pasos de la iglesia de Santa María se encuentra el aparcamiento subterráneo de la calle Cano y Cueto. Aunque a priori parezca un parking al uso, su interior esconde uno de los tesoros más llamativos de la ciudad: una antigua tumba judía original de la Edad Media que se ubica concretamente en la plaza número 9.
Esta apareció en las labores de excavación del aparcamiento en los años 90, en los que se encontró una necrópolis sefardí de esta fecha. De manera simbólica decidieron dejar una de sus tumbas a la vista, protegida con unas vitrinas de cristal y un cártel que habla del hallazgo.
Monasterio de San Jerónimo
El Monasterio de San Jerónimo es una de las pocas obras del Renacimiento que hay en Sevilla. Su origen se fecha, precisamente, a finales de la Edad Media, en el siglo XV, y es de estilo gótico flamígero. En la actualidad está catalogado como Bien de Interés Cultural y aunque pase desapercibido es uno de los monasterios más importantes de España de la Orden Jerónima, habiendo recibido a lo largo de sus más de cinco siglos de historia visitas tan ilustres como la de los Reyes Católicos, Carlos I, Felipe II o Felipe V.
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