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La mejor cantera para el flamenco

  • Jóvenes bailaores reciben durante dos semanas clases magistrales en la Fundación Cristina Heeren

Alberto Sellés, Laura Santamaría y Florencia O'Ryan formaron parte de los últimos espectáculos del Ballet Flamenco de Andalucía. Se han formado en la escuela de baile de la Fundación Cristina Heeren, en el barrio del Juncal. También salieron de esas aulas Luisa Palicio y Tamara Lucio, dos de las profesoras que trabajarán hasta el 19 de diciembre con seis jóvenes promesas del baile flamenco gracias a la beca Flamenquines. Con esta iniciativa, la institución fundada por la mecenas estadounidense que le da nombre, pretende continuar su labor de cantera del arte jondo, como demuestran los numerosos profesionales que nacieron artísticamente gracias a sus cursos de cante, toque y baile.

"Nos haría mucha ilusión descubrir jóvenes talentosos a quienes poder formar desde una edad muy temprana", declaró durante la convocatoria Fernando Iwasaki, el director de la fundación. La llamada llegó no sólo a Sevilla, donde está radicada la entidad, sino también a otros puntos de Andalucía, España e, incluso, fuera de las fronteras. Como muestra, la historia de Lucas Lalanne, un adolescente de un pueblo cercano a Lourdes (Francia), que se ha trasladado con sus padres a Sevilla para poder participar en las clases. "Lo apuntamos a kárate, pero no le gustaba. Un día fue a clases de sevillanas con una prima suya y la profesora dio unas nociones de baile flamenco y le encantó", explicó su madre, Monique Loudet. En la actualidad, con catorce años recién cumplidos, recibe clases una vez al mes y tiene que trasladarse a Toulouse, pero quiere aprovechar al máximo su estancia en Sevilla, por lo que acude a otros cursos por en horario de mañana.

Hasta el viernes, el joven galo compartirá las sesiones dirigidas por Javier Barón y Milagros Mengíbar con Aroa Bravo, de Badajoz; Carla Bahamonde, de Huelva; Juan Tomás Domínguez, de Trebujena; y las sevillanas Melisa García y Saray Vargas. En el local de la calle Alberche disfrutarán de dos horas diarias de clases magistrales de forma gratuita y optarán a una plaza en el curso intensivo que la fundación ofrece en julio.

Para los progenitores de estos jóvenes, la beca es una oportunidad de que sus pequeños aprendan con los mejores sin más coste que el transporte. "Es muy caro y toda ayuda es poca", afirmó Pepa Cancela, madre del precoz bailaor gaditano, que recibe clases de profesores tan ilustres como Farruquito y José Galván. "Gerardo Núñez nos dijo que es un superdotado para la música. Lo que le entra por el oído lo expresa con el cuerpo, ya que además del baile, toca el cajón, la batería y la guitarra", sentenció.

Durante la primera parte de la iniciativa, los docentes son Javier Barón y Luisa Palicio, que destacaron las ganas que le ponen estos jóvenes bailaores. "Lo que más me gusta es la ilusión con la que vienen. Me recuerdan un poco a mí cuando empecé, pero tienen menos vergüenza que yo", detalló Palicio, que estuvo de acuerdo con Barón en el ímpetu de los pequeños. El alcalareño lamentó el escaso tiempo que tienen en esta primera toma de contacto con la Fundación Cristina Heeren, pero hizo hincapié los beneficios que les reporta. "Algunos ponen unas caras que parece que están en el Lope de Vega", aseguró el maestro en tono de broma.

A partir del lunes, serán Milagros Mengíbar y Tamara Lucio quienes, de cuatro a seis de la tarde, empiecen a pulir los defectos de estos talentos. Quién sabe si dentro de unos años sus nombres estarán en los carteles de las bienales o enseñando en las mismas aulas que desde el lunes los están viendo taconear bajo las órdenes de estos maestros del arte jondo.

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