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El museo más pequeño del mundo está en Sevilla

  • Patricio es el artista que está detrás de la minigalería ubicada en una pared de la calle San Luis, que Rancio Sevillano mostró en un video y se ha hecho viral, un hecho que ha provocado que el arte urbano llegue a todos

El museo más pequeño del mundo está unicado en una vieja pared de la calle San Luis, en el centro de Sevilla.

El museo más pequeño del mundo está unicado en una vieja pared de la calle San Luis, en el centro de Sevilla. / M. G.

En menos de 24 horas se hizo viral. El popular Julio Muñoz Gijón, Rancio Sevillano, colgó en redes sociales un vídeo donde descubre en plena calle San Luis dónde se ubica el museo más pequeño del mundo. Tal hallazgo ha provocado una reacción masiva que hace que la parada frente al centro deportivo de la calle sea inevitable. Curiosos y amantes del arte hacen fotos de esta diminuta galería ubicada en el interior de un antiguo cajetín inerte y ahora lleno de vida. Pero, para sorpresa de todos, esta pieza de arte urbano lleva en el lugar un año. Su artífice, el artista multidisciplinar Patricio Hidalgo Morón, Patricio (Patricio Pinceles en redes), así lo certifica.

Vecino del barrio de San Marcos y original de la Puebla de Cazalla, Patricio atisbó el pequeño hueco hace un año en el número 34 de la calle San Luis, un edificio aparentemente en desuso que en su fachada tiene esta pequeña hendidura que Patricio ha sabido dotar de arte. Colocó a modo de ventana indiscreta un metacrilato bien sellado y en su interior cuelgan cuadros, dibujos pintados por él con el flamenco como tema y dos pequeños objetos infantiles que añadió tras restaurarlo este verano. Si pasan de noche por el lugar, no se extrañen si lo ven iluminado. Este mini museo alberga una placa solar que permite su encendido al caer el sol. "En verano, los rayos del sol dan directamente en la cajita; ahora, en invierno, no dan de forma directa, pero si lo iluminas con la luz del móvil, se enciende unos segundos", cuenta el artista.

La idea de Patricio con esta instalación no es otra que la de acercar el arte a la calle. Un acto altruista que resucita lugares olvidados y que obliga a que la mirada se pose en estos rincones. "Al final te encuentras con un regalo, un juego que permite esa libertad de despejarse de conceptos que encasillan el arte como alta cultura".  

El pequeño museo de Patricio cuya imagen se ha hecho viral en redes. El pequeño museo de Patricio cuya imagen se ha hecho viral en redes.

El pequeño museo de Patricio cuya imagen se ha hecho viral en redes. / M. G.

Rancio Sevillano ha sido el responsable de darle la notoriedad a la pieza en estas últimas horas y no es casual. El escritor ha colaborado con el pintor en algunos trabajos, como en el libro La mejor ciudad del mundo (o a nosotros nos lo parece), donde Patricio realizó todas las ilustraciones. "Al hacerse viral, la obra ha adquirido otra dimensión, vida propia, la gente lo comparte...", detalla el artista que confiesa gustarle el anonimato pero que agradece el gesto de Julio, "que es una artista y buen amigo".

Patricio en su taller de pintura. Patricio en su taller de pintura.

Patricio en su taller de pintura. / Stefania Scamardi

Patricio y sus otras obras de arte en la calle

Bajo el lema, "la calle es de todos", Patricio ha intervenido en otras zonas de la ciudad con su arte urbano. Unas instalaciones siempre respetuosas con el entorno y que visten de pequeños detalles y grandes historias a Sevilla. 

"Algunas son efímeras, otras, como ésta de San Luis, son más duraderas e incluso las cuidan para que permanezcan en el tiempo, siempre en diálogo con la calle". Tal es el caso de la obra que, también hace un año y de forma anónima, el artista colocó junto a la administración de loterías de La Campana, espacio donde se ubicaba el Bar Pinto, establecimiento gestionado por el cantaor Pepe Pinto, marido de Pastora Pavón Cruz, Niña de los Peines. "Allí se reunían los artistas flamencos más importantes de la época, como Antonio Mairena, y quise rendirle homenaje a este vestigio de la historia olvidado. Encontré una foto, la intervine, la cubrí con metacrilato y ahí sigue a modo de: "Aquí estuvo el Bar Pinto".  

Obra de Patricio sobre el Bar Pinto junto a la administración de loterías de La Campana. Obra de Patricio sobre el Bar Pinto junto a la administración de loterías de La Campana.

Obra de Patricio sobre el Bar Pinto junto a la administración de loterías de La Campana. / M. G.

Hay muchas más obras del artista repartidas por la ciudad, pero tendrán que descubrirlas en sus paseos diarios porque es parte del juego y del concepto artístico que mueve a Patricio. Desde aquí lanzamos una pista, si ven relación alguna con el flamenco, sospechen de su autoría, puesto que el pintor bebe de este arte para crear.

Patricio y el flamenco

Desde pequeño Patricio Hidalgo Morón tuvo claro que la pintura era su fuerte. Tras formarse en Barcelona, Madrid y Sevilla, creció como artista y sumó a la pintura y el dibujo, la videocreación, la cartelería o la organización de eventos relacionados con el flamenco, "disciplina que me alimenta el espíritu".

El artista multidisciplinar Patricio. El artista multidisciplinar Patricio.

El artista multidisciplinar Patricio. / Stefania Scamardi

"Me hubiese gustado ser guitarrista o bailaor, pero en la pintura me encuentro más cómodo, así que le toco a mis cuadros", detalla el artista que ha participado en festivales flamencos (Berlín, Holanda...) y en numerosas exposiciones colectivas o individuales, como una de las últimas en un convento en Casares. Actualmente, también pueden verse algunos de sus trabajos en lugares como el restaurante La Corona, en calle Relator, donde en su inauguración realizó una llamativa intervención.

En cuanto a sus videocreaciones, destaca la última homenaje al baile de Antonio Gades, que la Fundación Gades premió. "Estas videocreaciones son pintura viva, machas en movimiento, que monto también para espectáculos o festivales, llenas de fuerza".

Artista multidisciplinar, Patricio se considera, ante todo, "pintor dibujante". Para dibujar, siempre con el flamenco como referente, emplea la tinta y brochas con las cerdas abiertas para lograr un trazo enérgico que transmita emociones, "el quejío, el baile...". Pinturas que llegan al alma y al sentir de la calle.

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