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Últimas noches en el Village
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Muere a los 80 años en Manhattan el influyente batería de jazz Paul Motian.
Alberto Marina Castillo / SEVILLA | Actualizado 24.11.2011 - 10:30Al Village Vanguard, el viejo club de la séptima avenida fundado por Max Gordon en 1934 y que es como el corazón del jazz neoyorquino, se le ha ido uno de sus últimos conspiradores: ha muerto Paul Motian, a los 80 años de edad. El pasado mes de junio se cumplieron precisamente cincuenta años del concierto crucial que allí ofrecieran Bill Evans, Scott LaFaro y Motian. Aquel trío pasó de rellenar los huecos que dejaba el Modern Jazz Quartet entre pase y pase, de luchar por hacerse oír mientras la afición se relajaba en la barra, a escribir una página en la historia del jazz. Claro que si aquel trío es mucho más que historia es porque su música late más allá de frases como éstas e incluso de las palabras sabias de quienes hablan de una nueva, revolucionaria concepción del trío de piano, contrabajo y batería, nacida una noche de junio del 61. Ahí estaba Motian, como parte de ese sonido único -decía Miles que Evans era un pianista de sonidos, no de acordes-, para sostener al tándem constituido por Evans y LaFaro -que moriría pocos días después de que el trío grabara allí en el club el mítico y fundacional Sunday at the Village Vanguard-, para conducir a su instrumento más allá de la sombra hacia nuevas direcciones y llevar la lumbre de los platillos a primera línea de fuego.
Se diría que el estilo de Motian nace ya depurado, pleno, como el de su coetáneo Elvin Jones. Y no puede hablarse de resurgimiento en ningún momento de su carrera, pues en todas las décadas brilló y se mantuvo activo y atinado. De su nutrida producción destacaríamos: de los 60, sus discos con el Trío y el debut como líder de Keith Jarret, junto a Motian y Haden, en Life Between the Exit Signs; de los 70, hay que disfrutar sus grabaciones para ECM (Conception Vessel, Dance, o Le Voyage, entre otros); en los 80 inicia su relación con músicos como Bill Frisell y Joe Lovano, que lo seguirán en trío o quinteto en el porvenir (escuchen su Misterioso, One Time Out, sus directos y en especial Sound of Love); en los 90 nace su Electric Bebop Band, que reúne en diversas formaciones a nuevas hornadas de enormes solistas como Joshua Redman, Chris Potter o Kurt Rosenwinkel (Flight of the Blue Jay, Monk and Powell); el nuevo siglo ve nacer al Trio 2000 (con Potter y Larry Grenadier, a los que se suman en ocasiones Greg Osby y Masabumi Kikuchi), con la voluntad siempre firme de no dormirse en los laureles. Y nos llega tarde su última grabación, Lost in a Dream (ECM), con Chris Potter y Jason Moran, en directo desde el Village Vanguard, su club de toda la vida.
Se diría que el estilo de Motian nace ya depurado, pleno, como el de su coetáneo Elvin Jones. Y no puede hablarse de resurgimiento en ningún momento de su carrera, pues en todas las décadas brilló y se mantuvo activo y atinado. De su nutrida producción destacaríamos: de los 60, sus discos con el Trío y el debut como líder de Keith Jarret, junto a Motian y Haden, en Life Between the Exit Signs; de los 70, hay que disfrutar sus grabaciones para ECM (Conception Vessel, Dance, o Le Voyage, entre otros); en los 80 inicia su relación con músicos como Bill Frisell y Joe Lovano, que lo seguirán en trío o quinteto en el porvenir (escuchen su Misterioso, One Time Out, sus directos y en especial Sound of Love); en los 90 nace su Electric Bebop Band, que reúne en diversas formaciones a nuevas hornadas de enormes solistas como Joshua Redman, Chris Potter o Kurt Rosenwinkel (Flight of the Blue Jay, Monk and Powell); el nuevo siglo ve nacer al Trio 2000 (con Potter y Larry Grenadier, a los que se suman en ocasiones Greg Osby y Masabumi Kikuchi), con la voluntad siempre firme de no dormirse en los laureles. Y nos llega tarde su última grabación, Lost in a Dream (ECM), con Chris Potter y Jason Moran, en directo desde el Village Vanguard, su club de toda la vida.










