Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Al Betis sólo le faltaba un sabotaje

18 de diciembre 2013 - 01:00

OTRA vez igual, cuando uno acaba el otro empieza. Así será también esta noche con el turno copero, que cuando Betis y Lleida hayan liquidado su turno saltarán a la cancha de Nervión el Sevilla y el Racing. Y no parece mínimamente probable que la sorpresa vaya a saltar en ninguno de ambos rodeos. El potencial de los rivales se une a los buenos resultados de la ida y por ahí no parece que vaya a surgir el maracanazo en esta primera bala copera.

Están removidos los aledaños de ambos clubes sevillanos, sobre todo los de ese Real Betis Balompié en el que se confirma un día sí y al otro también que duerme con su peor enemigo. Es lo que diferencia sustancialmente a uno de otro en el fútbol según Sevilla. Mientras que el proceso autodestructivo del Betis resulta evidente, la organización de casi siempre impera en el Sevilla y ni siquiera la circunstancia de su ya ex presidente impide que se reme al unísono.

Es lo que ha diferenciado históricamente a un club del otro, la organización que viene de la mano de una clase dirigente que le dio y le da a la bética sopas con honda. ¿Qué tempestad habría ocurrido en el Betis si le pasa lo que ahora ocurre en el Sevilla? Mientras en uno se hace la sucesión de forma civilizada y con bastante orden, en el Betis surgen todos los demonios familiares de forma tan inmediata como huracanada y pareciendo que se hubiera ensayado previamente.

En ese Betis que supo unirse para expulsar a quien no debiera haber hollado jamás su casa ha bastado una mala racha deportiva y un cambio de entrenador para que se tema lo peor. Surgen rumores que no parecen infundados de que varias fuerzas del mal andan conspirando, unos en la sombra y otros en público, para que todo vaya mejor para ellos. ¿Y cómo pueden las cosas mejorar para esos especímenes? Pues ni más menos que empeorando las del Betis, ese pobre Betis.

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