Un verano alejado del desierto

Familias de acogida 'Amigos del pueblo saharaui' organiza una visita al Ayuntamiento

Unos 750 niños saharauis pasan los meses de julio y agosto con sus padres de acogida en Sevilla · El alcalde recibió ayer a una comitiva en el Salón Colón

El alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, y miembros de la asociación posan junto a los niños ayer durante la visita al Consistorio.
El alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, y miembros de la asociación posan junto a los niños ayer durante la visita al Consistorio.
Enrique Ballesteros Manzorro

06 de agosto 2008 - 05:03

El calor que hace fuera del Ayuntamiento no se parece al que soportan estos chicos todos los días en el desierto del Sahara. Los casi 40 niños, acompañados por sus padres de acogida, pudieron contemplar ayer el patrimonio artístico del Consistorio y, tras la visita, fueron saludados tanto por el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, como por la delegada de Bienestar Social, Ana Gómez. El alcalde puso de manifiesto "el compromiso que desde hace mucho años tiene el Ayuntamiento con el pueblo saharaui".

Como cada verano, las familias sevillanas reciben a niños saharauis en su seno para sacarlos, durante unos meses, de la penosa realidad que padecen en los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia). Este año son 750 chicos los que están acogidos en diferentes municipios de la provincia de Sevilla. Algunos de ellos repiten la experiencia y "ya se han convertido en una parte más de las familias", como comenta María Jesús Echevarría, de 51 años, que lleva recibiendo a Daud todos los veranos desde hace cuatro años. Al crío, de 11 años, le encanta el fútbol, en concreto el Betis, la televisión y destaca por ser muy inteligente.

Estos niños vienen buscando una tranquilidad que no encuentran en su destierro en el desierto del Sahara. "La ayuda es necesaria, pero no es sino un parche para la situación política que sufre el pueblo saharaui", explica el vicepresidente de la asociación provincial de Amigos del pueblo saharaui, Miguel Castro. Son más de 30 años lejos, exiliados a medio camino entre Marruecos y Argelia, con un desierto que ha desgastado las esperanzas de varias generaciones de saharauis. "Muchos de estos chicos que nos visitan en verano ya han cumplido los 25 años y no tienen perspectivas de futuro ni para ellos ni para su pueblo", señala Miguel Castro.

Son varias las asociaciones que gestionan estos proyectos de acogida, pero todas siguen el mismo patrón a la hora de seleccionar a los padres receptores. "Normalmente preferimos que las familias tengan hijos de las mismas edades que los chicos saharauis para que su integración sea más rápida", comenta Miguel Castro.

Ahmed tiene 11 años y lleva cuatro años viniendo todos los veranos. Concepción es su madre de acogida desde hace tres: "Porque el primero estuvo con otra familia". El chico tuvo que operarse hace dos años durante su estancia en Sevilla: "Lo pasamos muy mal, pero gracias a Dios, todo salió bien". Le encanta el Betis y el Barcelona, "como a todos a nosotros", matiza esta madre de acogida.

Cuando finalice este caluroso agosto, los chicos volverán a su vidas en el desierto con la esperanza de volver a reunirse pronto con sus familias sevillanas.

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