Crítica de Música

Bernstein arranca en la cima

El violinista sudafricano Daniel Hope (Durban, 1973) elevó ayer el ciclo de abono de la ROSS a niveles de excepción con una interpretación soberbia de la Serenade de Leonard Bernstein. El programa era el primero de la serie que John Axelrod ha dispuesto para homenajear al compositor americano en el centenario de su nacimiento, un inicio más que prometedor para un ciclo con un repertorio poco habitual; casi ninguna de las obras que se ofrecerán han sido tocadas por la orquesta sevillana.

Tampoco la Serenade, pieza irregular, pero de interés, y muy exigente para el violín solista. Nada arredró a Hope, un violinista de sonido poderoso, lleno, carnoso, redondo, directo, seco si se quiere, que ni en los pasajes más líricos (ese ensoñador cuarto movimiento) se engolfa en su propia belleza, sino que los aprovecha para cantar con una pureza cristalina. De su Guarneri del Gesù consigue Hope una riqueza de armónicos impactante. Su interpretación estuvo además llena de pequeños matices e inflexiones de todo tipo, apoyados siempre en la claridad y distinción de cada una de las notas, sin falsos arrebatos lacrimógenos, sin confundir densidad con apelmazamiento. En la propina ofreció además, con una obra de Johann Paul von Westhoff, una auténtica exhibición de la tecnica del bariolage.

Axelrod estuvo a la altura en la obra de su maestro, obteniendo de la cuerda de la ROSS empaste y equilibrio notables, con un tratamiento de dinámicas muy estudiado para realzar o apoyar el sonido del solista según convenía. Algo menos interesante la segunda parte, un Beethoven muy menor pero transparente y un Haydn de un primer movimiento portentoso (¡esa sonoridad de los cornos ingleses y de las trompas a modo de coral!), conducido con fraseo ágil y apolínea moderación en acentos y contrastes.

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