ARTE

Una protesta visual contra el rol de género

  • La sala Atín Aya del Espacio Turina acoge hasta el 22 de enero la muestra 'Feminart II' en la que 19 artistas como Cristina García Rodero denuncian los estereotipos asignados a la mujer

Un visitante observa el proyecto fotográfico 'Alma Máter' de la artista española Isa Sanz. Un visitante observa el proyecto fotográfico 'Alma Máter' de la artista española Isa Sanz.

Un visitante observa el proyecto fotográfico 'Alma Máter' de la artista española Isa Sanz. / Juan Carlos Muñoz

Las obras de mujeres artistas ocupan sólo el 13,5% de las exposiciones en los museos públicos españoles. Este nefasto dato pertenece al último estudio realizado por la asociación Mujeres en las Artes Visuales (MAV) y fue facilitado el pasado martes por Margarita Aizpuru, comisaria de la exhibición Feminart II. La sala Atín Aya (C/ Arguijo s/n) se transforma, hasta el 22 de enero, en un espacio que aglutinará las últimas tendencias artísticas con un único nexo común: la mujer delante y detrás de la cámara. Feminart II reúne el trabajo de 19 artistas, 14 de ellas españolas y el resto de México, Israel, Marruecos, Colombia y Túnez.

Los profesionales que integran la exhibición buscan, a través de sus obras, deconstruir una identidad de género cimentada socio-culturalmente e impuesta a las mujeres. Ejemplo de ello es la muestra fotográfica Alma Máter de Isa Sanz en la que, a través de 12 instantáneas, la artista aborda con total naturalidad un tema que sigue generando debates como es el amamantar a un recién nacido en público.

El trabajo de Sanz se integra en la sección Maternidades, espacio que comparte con la prestigiosa fotógrafa Cristina García Rodero y su muestra Georgia 1995-2003. La primera española que ingresó en la mítica agencia Magnum viaja por imágenes que conjugan la belleza, la realidad y la crudeza para retratar la maternidad en contextos tan dramáticos como son las guerras, los exilios y la pobreza. La instantánea 18 meses de vida retrata a una madre que mira fijamente a cámara mientras da el último adiós a su hijo, vestido con un trajecito de chaqueta.

"Los discursos de género están desestructurando los conceptos, las jerarquías, las miradas o la imagen. El trabajo de las 19 artistas desarrolla un discurso desde otra óptica más liberal y plural", expresa Aizpuru. La comisaria subraya que la fotografía, los vídeos y las instalaciones están "atrayendo nuevas miradas que rompen esquemas". Además de la fotografía, también cobran especial importancia en la exposición los vídeos y las instalaciones. La artista murciana Nuria Muriana utiliza el vídeo para hacer parodias de las identidades femeninas cargadas de clichés. Muriana trata de eliminar la imagen estereotipada del colectivo lésbico en el vídeo Me llaman la Mari -camisa de cuadros y cigarrillo en la oreja incluido- protagonizado por ella misma. "El humor y la parodia también pueden usarse en el arte como una herramienta corrosiva y crítica", apostilla Aizpuru.

Pero no sólo el humor sirve como vehículo de crítica en Feminart II. Yolanda Domínguez se sirve del erotismo en Esclavas para denunciar que algunas sociedades obligan a las mujeres a tapar su cuerpo y otras pretenden que lo exhiban sin pudor. La madrileña viste a seis maniquíes con telas de burka a modo de lencería femenina: "Se titula Esclavas porque lo son tanto las que se visten con burka como las que están obligadas y explotadas por las mafias de la prostitución. Es bastante fuerte y evidente la pieza de Domínguez", manifiesta la comisaria.

El objetivo de Feminart II es avivar el debate entre los asistentes -como ocurrió el año pasado- para crear hábitos críticos y cambios en la mentalidad. Aizpuru hace hincapié en que lo importante de la muestra no radica solo en que está hecha y protagonizada por mujeres, sino que las creadoras "desarrollan mensajes rompedores".

La comisaria prevé que la exposición, en la que colabora la Fundación Cajasol, será un foro de encuentros de arte y género para un público muy heterogéneo. Aizpuru también desea que este tipo de exposiciones pongan en alza el rol de la mujer en el arte, un mundo en el que las directoras de museo, por ejemplo, brillan por su ausencia.

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