Puntadas con hilo

De Artillería al Polígono Sur

  • El gobierno de Espadas estrenará 2018 con la apertura de dos proyectos culturales que serán su emblema y comparten filosofía: dar juego a los ciudadanos en su gestión. ¿Es esto posible?

Edificio de la Factoría cultural. Edificio de la Factoría cultural.

Edificio de la Factoría cultural. / D. S.

La cultura, pero con otro enfoque. El gobierno municipal de Juan Espadas inició el mandato con la apuesta de abrir la cultura al público, no sólo programado más y mejor, sino la participación de los ciudadanos en su gestión. En la campaña electoral eso sonaba a buena literatura, como casi todas las propuestas del socialista, y ya ha llegado el momento de ver cómo queda en la práctica. En realidad, ya se va con bastante retraso.

Uno de los proyectos donde ejercitar esas ideas de gestión era claramente la Factoría Cultural del Polígono Sur. Proyecto heredado, pues el espacio que se levanta cual milagro en la zona peor del barrio, fue ideado en 2012, con Juan Ignacio Zoido como alcalde, y adjudicado en 2013 con casi dos millones de fondos europeos. A Espadas le hubiera tocado abrirlo en 2015, al poco de llegar, pero aún queda el trámite de constituir un equipo de intermediación, paso que se antoja clave para lograr que ese gran contenedor para la cultura no sea sólo un ovni en Las Vegas, sino un espacio al servicio y uso de los que allí residen. Y en ésas están en el gobierno municipal, que asegura que antes de que acabe el año (por fin) la citada factoría tendrá programación para todos los públicos, “y no de segunda división”, y estará abierta especialmente al flamenco, con protagonistas del barrio.

¿Suena bien? Fuera ha despertado mucho interés. Tanto que un comité de expertos que ha venido a Sevilla a evaluar la ciudad, que aspira a ser sede de un congreso internacional sobre tuberculosis y enfermedades del pulmón en 2020, ha puntuado alto esta idea como una bondad de la ciudad.

El otro gran proyecto es la recuperación de la Fábrica de Artillería. Otro espacio abandonado, en este caso, heredado al que el PSOE le va a dar una impronta distinta a la que Zoido tenía prevista. El referente del PSOE es convertir aquello en una gran plaza pública al estilo del Matadero, en Madrid, la Harinera de Zaragoza o el 202 de París. Un gran espacio para espectáculos culturales pero, sobre todo, también par la producción y la creación, abierto a los artistas. Y esto también está ultimándose: antes de enero la llamada Fundición mayor o Catedral estará preparada para acoger espectáculos nocturnos si en lo que resta se contratan los suministros de luz y agua, último escollo en estos momentos. Luego habrá que acometer otra fase, que puede que se vaya fuera del mandato, para adecuar otros espacios y ofrecerlos a los artistas y creadores.

Y hay otra novedad cultural. Santa Clara. Las obras del refrectorio, que también se licitó en la etapa de Zoido, están concluidas después de tres años de obstáculos. Y será un sala de exposiciones.

¿Qué falta ahora? Programar y dotar a esos espacios de personal. Difícil. La estructura administrativa de la cultura municipal está tocada y lo que se puede sacar de ahí es raquítico. Por lo que no hay otra que recurrir a la externalización de los servicios: contratar a programadores. Privatizar. Y eso tiene mala prensa, pero una buena lectura: en dos años se puede convocar de otro concurso y darle otro aire al asunto si no gusta, sin hipotecas. Puede ser el consuelo para un gobierno que, con la ambición necesaria, quiere abarcar más de lo que su estructura municipal permite.

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