Noche de ácido en Sevilla

  • Rocían con productos químicos cinco coches de alquiler

  • Cabify pide más seguridad

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Noche de ácido en Sevilla

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Al menos cinco vehículos fueron rociados con ácido la madrugada del jueves en Sevilla, en lo que supone una escalada de violencia en el conflicto del taxi. Son cinco coches con licencia VTC, que prestan servicio de alquiler con conductor. La mayoría de estos coches estaban trabajando para la empresa Cabify. Esta compañía ha pedido a las Fuerzas de Seguridad "más apoyo" para que se le permita ejercer su actividad profesional con normalidad.

Los hechos ocurrieron la noche del miércoles al jueves en distintos puntos de Sevilla. Uno de estos sabotajes sucedió en la avenida de Eduardo Dato sobre las tres de la madrugada. Según consta en la denuncia presentada ante la Policía Nacional por el conductor del vehículo, a la que ha tenido acceso este periódico, "alguien desde un vehículo tipo taxi le roció sobre el turismo una bolsa que contenía ácido". El conductor no pudo recabar datos del taxi. Esa misma noche sufrieron daños similares otros cuatro vehículos que se encontraban trabajando en las calles de Sevilla.

En el resto de los casos, los conductores no se percataron del momento en que los vehículos fueron rociados con ácido, ya que durante sus servicios hubo varios tiempos muertos y sólo se dieron cuenta cuando regresaron a sus bases. Uno de los coches estuvo prestando servicios entre la Macarena y la Buhaira y también se desplazó en un momento de la noche hasta la gasolinera de la calle Torneo. En este mismo punto también estuvo otro de los vehículos atacados, que estuvo principalmente prestando servicio en la zona de Plaza de Armas y Los Remedios.

Ambos conductores declararon en comisaría que los daños posiblemente fueron ocasionados con una "especie de ácido a través de una jeringuilla". Todos los coches han sufrido daños en la carrocería, con partes en las que han perdido la pintura, y algunos de ellos en los faros. Algunas fuentes del sector apuntaron a este periódico a que el producto arrojado puede tratarse de decapante, que ya ha sido utilizado en anteriores ocasiones en otros sabotajes entre taxistas. En cualquier caso, los vehículos han sido inspeccionados por la Policía Científica.

Una portavoz de Cabify recordó que es una compañía absolutamente legal y que no trata de desvirtuar el servicio del taxi. "Planteamos una alternativa legal, en la que el usuario dispone de más posibilidades cuando tiene la necesidad de moverse por la ciudad y, gracias a nuestro modelo de negocio, podemos permitirnos ofrecer unos precios muy competitivos", apuntó la representante de la empresa. "Este tipo de conductas por parte de algunos trabajadores del sector del taxi afecta negativamente al usuario, ya que minimiza su posibilidad de elección. Además, trabajamos desde el principio de la mano del Regulador, y hemos tenido siempre el apoyo de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y la Dirección General de Tráfico (DGT), lo cual respalda aún más nuestros servicios".

La compañía lamenta que este tipo de incidentes atentan contra la seguridad de sus conductores, "que al fin y al cabo son profesionales que tratan de hacer su trabajo, como otra persona más". "Si queremos que los habitantes sustituyan su vehículo privado por otras alternativas, hay que permitir que esas alternativas puedan funcionar con normalidad. Para ello necesitamos contar de forma tangible con la seguridad jurídica, que nos consta que ya tenemos porque operamos acorde al regulador, y que se fomente una competencia sana". Igualmente, la compañía solicita "más apoyo y seguridad" por parte de la Policía, "para que vele por nosotros y se nos permita ejercer nuestra actividad profesional con normalidad".

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