La nueva esclusa de Sevilla ya es una realidad

  • El Puerto informa de su puesta en funcionamiento tras superar las pruebas de mecanismos. Se pone fin así a cinco años de obras que han supuesto una inversión de 160 millones.

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La nueva esclusa de Sevilla ha empezado este jueves a funcionar como reguladora de las mareas tras superar las pruebas de los distintos mecanismos, lo que supone culminar cinco años de obras que han requerido una inversión pública de 160 millones, según ha informado el puerto sevillano.

Las compuertas de la nueva esclusa ya contienen las mareas que penetran 80 kilómetros desde el Atlántico por el río Guadalquivir hasta llegar a Sevilla, tarea que en los últimos 60 años ha realizado la anterior esclusa, situada casi dos kilómetros al norte y que ya es sólo un canal de navegación.

La prueba final la ha culminado el buque Elbmarsch, que ha navegado sin problemas los 300 metros longitudinales de la esclusa tras el correcto funcionamiento de los mecanismos de las compuertas, que ha permitido superar los diferentes niveles de agua que hay entre el río y el puerto.

La nueva esclusa permite pasar al 90 por ciento de la flota mercante del mundo gracias a sus 11 metros de profundidad o calado frente a los 6,6 de la antigua, a los 40 metros de anchura o manga (24,36 la anterior) y los 300 metros de longitud, cien más que la sustituida.

Para completar las obras de la "histórica" transformación del puerto, se continúa trabajando en la centralización de automatismos, en la urbanización, viarios, en el tendido de línea de ferrocarril y en la apertura del intercambiador El Cuarto, por donde accederán los barcos al puerto de Sevilla.

La nueva esclusa, además de permitir el paso de buques, es uno de los mecanismos del puerto para evitar que el Guadalquivir se desborde e inunde Sevilla, lo que ocurrió en varias ocasiones el siglo pasado, y ello es posible gracias a las obras de canalización del río y a la contención de las mareas.

Con la obra, el puerto asegura que se aumentará de forma "considerable" el transporte marítimo hasta pasar de las cinco millones de toneladas actuales a doce, y, según sus cálculos, permitirá aumentar la actividad económica y crear 15.000 empleos.

La obra, que ha supuesto urbanizar 40 hectáreas en la zona denominada del Verde, ha requerido más de 16.000 horas de ingeniería, 300 trabajadores de media, 30 millones de kilos de acero para puertas, puentes y tablestacas así como nueve kilómetros de viales para vehículos y ferrocarril.

Completa la actuación una nueva configuración de la dársena comercial interior, la mejora de la conexión entre márgenes mediante tres puentes móviles de nueva construcción -dos con carreteras y uno de ferrocarril-, el cierre interno del anillo viario y ferroviario y la urbanización general de 100 hectáreas destinadas a terminales portuarias e industrias.

El puerto ha destacado que la nueva esclusa tiene una vertiente ambiental "muy importante" porque ha sido concebida dentro de un esquema de nuevos planteamientos integrados en la sostenibilidad ambiental y refrendado por las diferentes instituciones ambientales.

Así, las actuaciones previas incluyeron una prospección geotécnica, la elaboración de un proyecto de intervención arqueológico así como un informe de la fauna y de la flora protegida.

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