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Rotación por... necesidad

  • El desigual estado físico de la plantilla, con jugadores pasados de rosca y otros cortos de ritmo, y el estilo corajudo de Caparrós lo obligan a refrescar en la semana más trascendental

Sandro, que jugó el partido completo ante la Real, junto a Muriel, Franco Vázquez y Geis, tres de los jugadores que pueden refrescar el once. Sandro, que jugó el partido completo ante la Real, junto a Muriel, Franco Vázquez y Geis, tres de los jugadores que pueden refrescar el once.

Sandro, que jugó el partido completo ante la Real, junto a Muriel, Franco Vázquez y Geis, tres de los jugadores que pueden refrescar el once. / víctor rodríguez

El Sevilla afronta una semana trascendental, probablemente decisiva para su obligación de estar en Europa, y no lo hace en el estado de forma más deseable. El equipo dirigido interinamente por Joaquín Caparrós debe arrostrar dos partidos de alto voltaje, ante los dos rivales que más visceralidad producen en el aficionado sevillista, el Real Madrid y el Betis. Y la mera forma de preparar y desarrollar los partidos del utrerano impele a salir a todo tren, pisando a fondo el acelerador, a un equipo que anda con las baterías bajo mínimos, con la luz de reserva encendida desde hace tiempo. Caparrós tendrá que rotar por pura necesidad, aunque no quiera, aunque el refresco del equipo sea mínimo.

El Sevilla llega a este decisivo tramo final con un partido intersemanal por el aplazamiento del que le correspondía jugar el fin de semana de la Copa del Rey -un premio añadido por llegar a la final gracias a la gran gestión que LaLiga hace del fútbol español- con las fuerzas justísimas. La casualidad ha querido, además, que ese partido sea ante el Real Madrid, que por un lado tiene la mente puesta en la final de la Champions y por otro intentará alcanzar la segunda plaza tras el tropiezo de este domingo del Atlético. Pero todo eso no está en manos de Caparrós. Sí está en sus inquietas manos sacar un equipo lo más competitivo posible, equilibrado entre el talento y la forma física, ante estos dos partidos más el que cierra la temporada en casa ante el Alavés. "Son cuatro esfuerzos", dijo al llegar. Pero qué cuatro esfuerzos y en qué circunstancias.

Entre unas cosas y otras el Sevilla tiene un grave desequilibrio físico en su plantilla, debido a un cúmulo de factores que van desde la deficiente planificación hasta la insuficiente gestión de los recursos pasando por la suma de partidos oficiales desde el primer partido el 16 de agosto, con la ida del play off de la Liga de Campeones en Estambul. Sumando los 35 partidos de Liga que ha jugado el Sevilla a los 12 de Liga de Campeones hasta los cuartos de final y los nueve de la Copa del Rey hasta la final, la plantilla blanca acumula un esfuerzo continuado, tanto físico como anímico, de 56 partidos oficiales, con duras eliminatorias y hasta una final de consabidas consecuencias.

"Son cuatro partidos y les dijimos que van a intervenir todos; hoy ha tocado un equipo y el miércoles entrará otro -dijo el viernes el utrerano tras el triunfo sobre la Real Sociedad-. En función de la recuperación de los jugadores se verá. Y en el siguiente partido, que lo tenemos a pocas horas, saldrán otros futbolistas. Es importante que estemos todos unidos".

En ese partido ya pudo comprobar Caparrós el estado de algunos futbolistas. Obviando a los centrales titulares, Mercado y Lenglet, que lo juegan todo, están con la luz roja de reserva Escudero, Banega, Sarabia, que incluso forzó la quinta amarilla para descansar ante el Madrid pese a la lesión de Jesús Navas... Otros que no tienen el ritmo necesario, como Nolito o Roque Mesa, que terminó con calambres, por falta de partidos; o Kjaer y Corchia, que podrían refrescar ahora que salen de sus lesiones si tuvieran un mínimo ritmo competitivo. Algunos que están cumpliendo gracias a los fuertes altibajos durante el curso, como N'Zonzi, que estuvo un mes apartado por Berizzo. La casuística es amplia.

"El jugador que esté recuperado, lo estará; el que no, saldrán otros futbolistas, que tienen mucha calidad y talento", dijo Caparrós. Pero, por ejemplo, ha apostado por Sandro porque tiene esa mordiente constante que no le garantizan Ben Yedder o Muriel. Y para su concepto de fútbol es clave la frescura. La banda derecha es una incógnita y algunos jugadores deberán repetir mientras que otros, como Correa y Franco Vázquez, deben refrescar al equipo, pero refrescarlo de verdad.

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