Félix persiste en la memoria

  • Hace medio siglo que Rodríguez de la Fuente se erigió en la estrella de la efímera televisión educativa matinal

  • La 2 conmemora la semana próxima el 90º aniversario del naturalista burgalés fallecido en Alaska en 1980

Aquel expresivo profesor, con su recio castellano y sus modos didácticos con impostura firme, se convirtió en la primera estrella de la televisión matinal en España, allá por 1968, hace ahora medio siglo, cuando se creó la efímera Televisión Escolar con Adolfo Suárez de director de programas de una TVE que, en cuanto podía, miraba descaradamente a Europa. Era una programación tempranera que se ideó para llevar los televisores a las mismas aulas, una forma de colocar las primeras pantallas ante la pizarra. Félix se convirtió por entonces en El Amigo de los animales en aquel programa experimental que no terminó de convencer a los docentes ni a las autoridades.

Sólo unos pocos años antes aquel adusto ornitólogo, de impecable prosodia, maravilló con un halcón en su guante al entrevistador Joaquín Soler Serrano y a un público de TVE que aún creía firmemente que las rapaces eran "dañinas aves de rapiña". Fue en el programa Estrellas en 625 líneas, cuando fue presentado por el popular presentador barcelonés como "el cetrero mayor del reino". Félix Rodríguez de la Fuente (Poza de la Sal, Burgos, 1928) fue un ecologista pionero que junto a su faceta divulgadora en los medios (no sólo en la televisión) intervino en foros naturalistas internacionales para defender a los depredadores ibéricos, a esos seres que una desafortunada legislación animaba a diezmar. Su sapiencia en la cetrería, como demostró en la superproducción El Cid, le abrió las puertas de despachos y de palacios. Viajó hasta Arabia Saudí para entregar dos halcones en la corte petrolera en nombre de Franco.

Tras 'Animalia,' Vida salvaje' y 'Planeta Azul', su gran serie en TVE fue 'El hombre y la tierra'

De sus apariciones en aquella Televisión Escolar y en programas como Fin de semana, el naturalista que por obligación paterna inició su carrera profesional como simple dentista, comenzó a rodar sus primeros documentales. El primero fue Señores del espacio, antes del espacio infantil, sobre la cetrería.

Esas primeras experiencias divulgativas dieron paso a su primera serie para TVE, Fauna, encargada en principio como un programa para niños que terminó interesando a todos los públicos y que fue convertida en una enciclopedia que se comercializó durante años en los quioscos. Siguió con Animalia, cuyo nombre terminó cambiando por uno más de su gusto, Vida salvaje; y Planeta Azul, que entre 1971 y 1973 se emitió estelarmente los sábados por la tarde.

Pero el principal trabajo de Félix llegaría en prime time (cuando aún quedaban años para utilizar este término) de la Primera Cadena con la serie El hombre y la tierra, rodado entre 1974 y 1980. Fueron 124 capítulos que recorrieron inicialmente la fauna venezolana para centrarse después en las temporadas más recordadas, las de la fauna ibérica. Todo acabó de forma brusca con el accidente de avioneta del 14 de marzo de 1980, en Alaska (justo el día que Félix cumplía 52 años). Los últimos 13 capítulos fueron sobre la fauna norteamericana. Ocho capítulos, seis de ellos del bloque de Fauna Ibérica, fueron montados tras su muerte, con la voz de Teófilo Martínez, un maestro de la locución, que también daría vida al sereno David el Gnomo, por ejemplo.

El ambicioso proyecto de Rodríguez de la Fuente quedó mutilado, aunque sus sucesores (Joaquín Araujo, Rafael Heredia) y familiares, fueron manteniendo su labor en una España que, gracias a él y a Jacques Cousteau, empezó a cambiar su concepto sobre el medio ambiente y sobre la relación con la naturaleza.

La característica y contundente banda sonora de Antón García Abril forma parte del patrimonio sentimental de los españoles, junto a la subrayada narración de aquel protagonista de la elegía de merengue de Enrique y Ana. Con medios voluntariosos y experimentales, mejorados con la pasión de un líder y su equipo, El hombre y la tierra sigue siendo el mayor monumento divulgativo de nuestra televisión pública.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios