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Patrimonio

Un hacha de cobre que confirma a Valencina como el "centro del I+D" del Calcolítico

  • La pieza, que se cree que se usaba como "lingote", ha sido entregada al museo local por los dos vecinos que la hallaron

  • Se pretende exponer una vez que se complete su investigación y restauración

  • El alcalde confirma que los restos del gran edificio civil que han aflorado en las obras de la biblioteca quedarán integrados en el inmueble

El hacha de cobre, que pesa unos 280 gramos, en la recreación de un enterramiento como los de los dólmenes de Valencina, en su museo. El hacha de cobre, que pesa unos 280 gramos, en la recreación de un enterramiento como los de los dólmenes de Valencina, en su museo.

El hacha de cobre, que pesa unos 280 gramos, en la recreación de un enterramiento como los de los dólmenes de Valencina, en su museo. / Juan Carlos Vázquez

Los que disfrutan acercándose al pasado más remoto de la humanidad, ahora que el Museo Arqueológico Provincial de Sevilla está cerrado, tienen una referencia en Valencina. Más allá de los dólmenes, su museo, en la Casa de la Cultura, atesora la principal exposición del país de piezas relacionada con la industria de la metalurgia en el Calcolítico: hornos, toberas, los crisoles donde se fundía el metal, morteros, muestras de mineral y escoria y elementos que se fabricaban, como cuchillos, leznas, punzones, agujas...

Es una colección única, según el arqueólogo municipal y director del museo, Juan Manuel Vargas, que acaba de aumentar con una pieza singular que se confía en exponer en breve: un hacha de cobre entregada por dos vecinos que la hallaron de forma casual, el 23 de diciembre, en una zona del pueblo que no se ha precisado para evitar expolios.

Pesa 280 gramos, está en un "fantástico" estado de conservación. Alargada, de talón recto y borde convexo, su utilidad pudo ser "a modo de lingote", más que como herramienta, por el valor del metal. Para elaborarla, se estima que se necesitó más de un kilo de mineral, que, como poco, se tuvo que transportar desde Aznalcóllar.

El arqueólogo muestra el hacha junto a la edil de Patrimonio, el alcalde y los dos vecinos que la hallaron, Antonio Ruiz y Gregorio Rubio. El arqueólogo muestra el hacha junto a la edil de Patrimonio, el alcalde y los dos vecinos que la hallaron, Antonio Ruiz y Gregorio Rubio.

El arqueólogo muestra el hacha junto a la edil de Patrimonio, el alcalde y los dos vecinos que la hallaron, Antonio Ruiz y Gregorio Rubio. / Juan Carlos Vázquez

Para determinar su aleación y datarla de forma precisa -sólo se sabe que, como el resto de los yacimientos de la zona, se remonta al tercer milenio a.C., en la misma época en la que se construían las pirámides en Egipto- ya se ha contactado con los especialistas internacionales de la universidad alemana de Wuzburgo y la Autónoma de Madrid, que participan cada verano en las excavaciones del proyecto Valencina Nord para que la analicen y se pueda restaurar.

La pieza es importante porque estos elementos no suelen aparecer en los enterramientos investigados en el Aljarafe norte. Sólo hay un par de casos documentados, uno en el siglo XIX cuando Jorge Bonsor excavó el sepulcro de Caño Ronco, pero las piezas se han perdido.

Su tamaño y peso vienen a confirmar que la envergadura de la población que se asentó en esta zona, entonces al borde del mar, estuvo "determinada por el I+D de la época: la transformación metalúrgica", a pesar de no tener minas, en palabras del arqueólogo. "En Valencina se concentraba la producción, lo que más valor añadido aportaba", de ahí el tráfico comercial y que aparezcan piezas de marfil o ámbar procedentes de África u Oriente Próximo.

Hay investigadores que creen que en la trasera del actual Cementerio municipal y el polígono existía un "verdadero barrio metalúrgico".

Las 400 hectáreas del yacimiento documentado de Valencina lo hacen el más extenso de Europa -sólo hay algo similar en Ucrania-, con un nuevo hito reciente para la investigación: la aparición en las obras de la futura biblioteca municipal de la primera gran construcción de la época no vinculada a ritos funerarios del asentamiento y que, según avanzó el alcalde, Antonio Suárez, se pretenden dar a conocer al público en las Jornadas de Difusión del Patrimonio de Valencina que celebrarán una nueva edición en marzo.

El hallazgo de un gran edificio civil, un "salto" en la investigación

Se trata de dos estructuras -separadas por un foso de unos seis metros de altura- de unos siete metros de largo y 2,5 de ancho, con grandes bloques de piedra de la zona que podrían ser los cimientos de un muro, cuyo alzado de adobe también se conserva en parte, en ese foso. Podría tratarse de una estructura defensiva.

El proyecto de la biblioteca se ha modificado para integrar el hallazgo en el inmueble, que se pretende inaugurar para la primavera del año que viene. Podrá verse en la recepción, en la planta baja, por debajo de la cota de pisada desde una barandilla. Otra parte, quedará integrada en la sala de usos múltiples, lo que permitirá contemplarla cuando se desarrolle cualquier tipo de evento en ella. 

El acto público de recepción del hacha de cobre ha servicio por una parte para agradecer la "responsabilidad" de estos dos vecinos que la hallaron, Gregorio Rubio y Antonio Ruiz, más allá de que sea una obligación legal actuar de esta manera y se ha recordado la importancia que tiene que, quienes guardan elementos de este tipo, los hagan llegar a las autoridades para su investigación, con repercusión también para el conjunto del municipio. 

Pero además, el regidor ha hecho balance de la difusión del patrimonio en Valencina, una apuesta municipal, que logró, en 2019, récord de visitas: unas 14.000. El Ayuntamiento quiere renovar además ese importante convenio con las universidades autónomas y de Wuzburgo, con financiación del Instituto Arqueológico Alemán, que volverán a investigar en Valencina este verano.

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