Ciudadanos abunda en otra polémica

Los candidatos a las primarias no saben cuántos militantes tienen derecho a la participación

Juan Marín, junto a Juanma Moreno, este jueves en la Escuela de Arte Ecuestre de Jerez.
Juan Marín, junto a Juanma Moreno, este jueves en la Escuela de Arte Ecuestre de Jerez. / Román/EFE

La polémica no deja de cernirse sobre Ciudadanos. Primero fueron los audios del vicepresidente, Juan Marín, con los que se supo que él no era muy partidario de aprobar unos Presupuestos para 2022; después, el pasado sábado, la puerta que Inés Arrimadas dejó abierta para converger con el PP en unas listas conjuntas en Andalucía, y ahora unas elecciones primarias exprés, de sólo dos días de campaña y sin que los candidatos sepan ni cuál es el censo de los afiliados al partido. Cada uno de estos tropezones han sido negados por los dirigentes de los naranjas. Marín sólo se oponía, según esta versión, al Presupuesto si había que recortar en los gastos; Arrimadas, en contra de lo que todo el mundo entendió, no se refirió a la convergencia con el PP en unas listas, sino en el Gobierno andaluz, y el conocimiento de los números del censo de votantes está blindado, al parecer, por la ley de protección de datos.

Cs anunció anoche ocho candidatos para encabezar el cartel de los naranjas a las próximas autonómicas, de los que han trascendido tres: el vicepresidente Juan Marín, la sevillana Carmen Almagro, de la corriente Renovadores, y la onubense Elena Bago. Esta última concurrió a las primarias de julio de 2018, que las ganó Marín por un 67%, aunque Bago, sin cargo alguno, consiguió el 23%. Entonces había 3.337 afiliados.

El parlamentario cordobés Fran Carrillo también presentó su cadidatura, que no fue validada al no estar al corriente de algunos pagos al partido, algo a lo que obliga la formación naranja por ser cargo público, según informó EP. Carrillo tiene para subsanar el impago hasta las 22:00 de hoy, cuando Cs anunciará la lista definitiva de aspirantes.

En un tuit, Carrillo cargó contra la dirección nacional de Cs, a la que acusó de estar "incurriendo en conductas denunciables", y adelantó "noticias" suyas hoy.

Todos los procesos de desintegración de los partidos se parecen, una división que tiende a la atomización como se vio en UCD o en la UPyD de Rosa Díez, y aunque s no ha firmado su finiquito, el ambiente es de derrota absoluta.

La defensa que hace Juan Marín de este proceso electoral es que, en efecto, las de julio de 2018 se celebraron del mismo modo: todo el proceso, desde la presentación de candidatos al escrutinio, se realiza en siete días. Fran Carrillo se ha quejado, por ejemplo, de que no cuenta con un censo de afiliados para dirigir la campaña; es más, se desconoce, en estos momentos, cuántos participantes están llamados a votar en una elección que no es en urna, sino telemática.

Algunas fuentes del partido explican que el número de militantes está entre los 1.800 a los 2.000, aunque otros lo reducen hasta 1.500. Este medio ha preguntado a la dirección nacional por la cifra, aunque aún no ha recibido una respuesta.

A Juan Marín se le preguntó ayer, en el programa Las mañanas, de Canal Sur Radio, por el número de militantes que hay en Andalucía, pero se escudó en que el dato está protegido por ley. No es así, lo están las identificaciones personales de cada militante, pero no cuántos votantes hay por agrupación. En las primarias de otros partidos, como las del PSOE, se deja que los candidatos tengan acceso a los censos para programar la campaña y acudir a las sedes locales. Juan Marín negó, en esa entrevista, que él supiese cómo estaba el censo, con la excusa de que él no convoca estas elecciones, sino la dirección nacional, y no es "cargo orgánico", aunque es coordinador regional de Ciudadanos en Andalucía y forma parte de la Ejecutiva de Inés Arrimadas.

Juan Marín recibió ayer el apoyo de los consejeros del Gobierno de la Junta, a excepción del de la titular de Igualdad, Rocío Ruiz, quien explicó que ella respaldará al ganador de las elecciones. Ruiz ha sido casi la única voz crítica con el liderazgo de Marín, al menos hasta que éste relevó a los cargos más importantes del partido en el Parlamento andaluz. Eso ocurrió el pasado verano.

El consejero de Educación, Javier Imbroda, apoya al vicepresidente desde el principio. Es más, Imbroda fue partidario de no celebrar las elecciones para no proyectar una división en el partido. También le respalda la presidenta del Parlamento, Marta Bosquet, así como los consejeros de Economía y Empleo, Rogelio Delgado y Rocío Blanco, aunque estos dos últimos no son militantes de Cs.

Lo que sí parece que han descartado, tanto Inés Arrimadas como Juan Marín, es la confluencia de Ciudadanos en una lista con el Partido Popular andaluz. Fue, no obstante, la dirección nacional del PP la que cerró las puertas a esta opción. La dirección andaluza prefirió no pronunciarse, quizás por no agravar la debilidad de su socio de coalición.

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