Elecciones autonómicas

Vox se multiplica por 22 e irrumpe con 12 escaños en el Parlamento de Andalucía

  • La ultraderecha desborda sus expectativas y tiene la llave para desalojar a los socialistas del  poder

  • Logra dos asientos en Almería, Cádiz, Sevilla y Granada y otro en el resto de provincias

El presidente de VOX, Santiago Abascal, y el candidato a la presidencia de la Junta, Francisco Serrano (d), celebrando los resultados en un hotel sevillano. El presidente de VOX, Santiago Abascal, y el candidato a la presidencia de la Junta, Francisco Serrano (d), celebrando los resultados en un hotel sevillano.

El presidente de VOX, Santiago Abascal, y el candidato a la presidencia de la Junta, Francisco Serrano (d), celebrando los resultados en un hotel sevillano. / europa Press (Sevilla)

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Vox ha llegado para quedarse. La amenaza fantasma de la irrupción de la ultraderecha en el Parlamento andaluz ha superado los planteamientos más optimistas de la candidatura que lidera el juez Francisco Serrano y ha irrumpido como un elefante en una cacharrería con doce escaños en la Cámara.

Los 18.017 votos que la bisoña formación fundada en 2013 por Cristina Seguí, José Antonio Ortega Lara y Santiago Abascal, entre otros, logró en las autonómicas de 2015 se han multiplicado como los panes y los peces por 22, hasta rozar los 396.000.

Los militantes y simpatizantes de Vox recibieron anoche los resultados frotándose los ojos con gritos de “doce, doce” y al grito de “Viva España” y "por fin tenemos voz". El zarpazo de la nueva fuerza emergente en el antiguo Hospital de las Cinco Llagas va a hacer sangre y podría tumbar a la izquierda, puesto que sumando con PP y Ciudadanos, que sumarán, el desaiojo de Susana Díaz de San Telmo será un hecho. El secretario general de VOX, Javier Ortega, afirmó anoche eufórico que confía "en sacar de la Junta al PSOE de la corrupción y la ineficacia". 

La ultraderecha además ha irrumpido en las ocho provincias andaluzas. Almería -la tierra prometida por su alto índice de inmigración- era el presunto trampolín de la formación que dirige Santiago Abascal, y allí ha logrado dos escaños. Pero el tsunami se extiende a Cádiz, Malaga y sevilla, con otros dos asientos en la Cámara, y otro en el resto (Granada, Jaén, Córdoba y Huelva).

Su programa se resume en mano dura con los independentistas, fin de las autonomías, deportación de inmigrantes ilegales, derogación de la Ley de Violencia de Género y de la Ley de Memoria Histórica -no es de extrañar, su candidato por Málaga, Eugenio Moltó, que fue afiliado al PP hasta 2014, niega que el franquismo fuera una dictadura-, rechazo al aborto y a la eutanasia, y derogación de subvenciones públicas a partidos, sindicatos y fundaciones, etc.

Populismo de derechas

¿Qué ha ocurrido para que casi 400.000 andaluces vean en Vox una opción de voto? Los factores que han multiplicado su confianza son el desempleo y la inmigración como elementos indisociables al auge de los populismos de extrema derecha. Dos variables muy presentes en la comunidad, donde la tasa de desempleo está por encima del 24% y el número de población extranjera censada supera los 600.000 habitantes.

Vox se ha comido la merienda del PP al absorber a buena parte de esa ultraderecha que se agazapaba en sus faldas y ha utilizado en su campaña argumentos parecidos a los que en su día recurrió Podemos contra el establishment y la corrupción, convirtiendo al populismo de derechas en una opción de cambio para miles de andaluces.

En todo caso, el fenómeno es global. La extrema derecha europea ha crecido exponencialmente en la última década y Vox -era cuestión de tiempo- ha recogido el testigo en España. Está presente en 17 parlamentos nacionales de la UE, en ocho de las diez mayores economías del bloque. En siete países de la Unión han entrado ya en el Ejecutivo o lo apoyan desde fuera. En Polonia y Hungría gobiernan en solitario.

En resumen: el lobo de Vox era, efectivamente, feroz. Su candidato a la Junta -que fue inhabilitado durante diez años por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) por alargar un día la custodia paterna de un niño para que pudiera acudir a un paso de Semana Santa- cerró la campaña el viernes con tono triunfalista: “El domingo por la noche, sevillanos, andaluces y españoles vamos a hacer historia, dejando ojipláticos y con la mandíbula caída a muchos que nos han insultado, pero vamos a hacer historia porque vamos a entrar en el Parlamento de Andalucía”. Pues sí, ojipláticos.

PSOE y PP se han desplomado, Ciudadanos resplandece, Adelante Andalucía retrocede (pierde tres escaños teniendo en cuenta que logró 20 con IU en 2015), como ajena al derrumbe socialista, y la ultraderecha rompe los techos de las encuestas. Las más optimistas le daban hasta cinco asientos en la Cámara andaluza, pero han sido destrozadas por una formación de corte franquista sin complejos que se ha nutrido de votantes del PP y de una campaña en la que fue ganando protagonismo a medida que iba avanzando y en cuyo segundo debate entre los cuatro grandes candidatos fue referenciada por todos ellos.

La extrema derecha ya tiene vox y voto en Andalucía, que representa un 20% del electorado en España. Desde Vox pregonan exultantes que "comienza la reconquista". Aviso a navegantes.

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